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Atletas mexicanas descontentos con federación

María Romary Rifka estableció el récord en salto de altura en México (1.97 metros), cuenta con el Campeonato Panamericano, y ha elaborado una dinastía en lo que tiene que ver con títulos nacionales (10 en 11 años entre 1995 y el 2005).

Sin embargo, la dos veces atleta olímpica de 43 años, todavía no gana lo que ella cree que sus logros deberían haberle otorgado: el respeto y el apoyo del gobierno de México.

"México es un país de fútbol. Así que tiene un sistema diferente para los atletas; no es como el nuestro. Nos entrenamos duro pero sin ese tipo de apoyo," dijo Rifka, quien tiene dos hijos. "Es difícil, pero con mucha fe, una persona puede tener éxito. Es simplemente que el entrenamiento es por cuenta propia."

En los Estados Unidos, un atleta con los logros de Rifka muy probablemente estuviera gozando de lucrativos contratos de representación, instalaciones de alta tecnología para entrenar, y popularidad.

En el México obsesionado por el fútbol, eso sólo es un sueño.

Rifka no está sola. El atleta Giovanni Lanaro, nacido en California de madre mexicana, ha representado a México en las dos últimas Olimpiadas de Verano en salto con pértiga, y estableció el récord en México para salto con pértiga (5.82 metros).

La Federación Mexicana de Atletismo "es corrupta. Así que yo no me involucro porque yo sólo soy un atleta, y no es mi lugar," dijo Lanaro, el entrenador de atletismo en el colegio universitario Mount San Antonio.

Rifka y Lanaro, quienes compitieron el mes pasado en el encuentro de atletismo Run For The Dream en Fresno, no son críticos aislados.

Ana Gabriela Guevara, la ganadora de la medalla de plata para México en la carrera femenil de 400 metros en las Olimpiadas del 2004, durante mucho tiempo ha criticado a la Federación Mexicana de Atletismo por una supuesta falta de atención al desarrollo de los atletas del país.

Cuando ella se retiró en enero 2008, Guevara se fue en contra la Federación Nacional y mandó una carta al Presidente Felipe Calderón con acusaciones en contra de la federación. La carta fue firmada por 25 de los 27 atletas mexicanos que participaron en los Campeonatos Mundiales 2007 en Japón. Entre las quejas de Guevara estaban la falta de uniformes, su baja calidad, atletas que eran obligados a competir en más de un evento, y la falta de apoyo por parte de la federación.

"Me voy decepcionada, cansada de no lograr los resultados que yo quería," dijo ella en su retiro. "Yo pensé que podía cambiar la situación, pero la sucia política continúa, y es por eso que me voy. Espero que la gente comprenda lo grande que es el problema."

Guevara es ahora la directora del Instituto de Deportes del Distrito Federal.

Lanaro no cree que la acción de Guevara vaya a resultar en una diferencia.

"Te diré, ¿acaso resultó en algo el que Ana hablara? Yo no soy un atleta olímpico de medalla de oro. Yo no soy nadie. Así que es simplemente lo que es," dijo Lanaro. "Si acaso había alguna persona que hubiera podido cambiar las cosas, era Ana."

Lanaro, quien quedó en el sexto lugar mundial de las Olimpiadas de Verano del año pasado, trabajó en Pekín con frustración. Su entrenador lo acompañó, pero sólo le dieron un boleto de entrada al estadio, no una credencial de entrenador.

Rifka todavía está orgullosa de representar a su país, pero cree que los Estados Unidos ofrecen más promesas atléticas para sus hijos, Alejandro y Romary.

"Si yo tuviera la posibilidad, sí, yo los mandaría hasta aquí (EE.UU.) para su entrenamiento," dijo Rifka.

Lanaro apenas tiene 28 años de edad, y todavía pudiera competir en las Olimpiadas del 2012. Rifka no está segura de su futuro olímpico.

El trato que México da a los atletas que no son futbolistas pudiera tener un impacto en Rosario 'Rosie' Sánchez, quien cursa su segundo año en la Universidad Estatal de California en Fresno. Ella cuenta con el récord femenil de México en lanzamiento de peso (52 pies, 5¼ pulgadas).

Sánchez de 20 años de edad, nació en México y ve que hay una falta de apoyo para los atletas de su país.

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