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Varios obstáculos fueron nada para mexicana en Badwater

Gabriela Poapst posa para una foto en Badwater Basin antes del inicio de la carrera Badwater 135.
Gabriela Poapst posa para una foto en Badwater Basin antes del inicio de la carrera Badwater 135.

“También me dijo

Un arriero

Que no hay

Que llegar

Primero

Pero hay

Que saber llegar.”

- ‘El Rey’ de José Alfredo Jiménez

Como el gran Vicente Fernández que aconseja en su ranchera que lo identifica, Gabriela Poapst llegó a la carrera ultra más difícil del mundo con unos minutos de sobra.

Para la mexicana de 47 años de edad, el llegar a la carrera Badwater 135 el lunes pasado (23 de julio) fue una aventura completa.

Primero, ella encontró un deslave de rocas en el Parque Yosemite cuando estaba en ruta días antes de la carrera. Después de una espera de casi cinco horas, los motoristas recibieron la luz verde para continuar.

Minutos después, una roca le pego al auto rentado por Poapst.

Su vuelo al área de la Bahía se retrasó, y su esposo consiguió boleto en otro vuelo de Las Vegas.

La residente de San José llegó a tiempo de conocer a su equipo (chófer del van, dos pacers y un crew) el mismo día de la carrera en el Valle de la Muerte donde las temperaturas llegaron hasta los 128 grados.

Me prepare, trabaje para poder un día aplicar para esta carrera y este año fue mi año.

Gabriela Poapst

Sin embargo, Poapst tuvo que tomar un vuelo de Las Vegas para llegar a una cita de inmigración en San Francisco ese mismo día. Luego, tomo un vuelo de Oakland a Las Vegas, que está a unas 150 millas del Badwater Basin donde la primera de las tres olas de corredores iniciaron su misión de conquistar y sobrevivir.

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Gabriela Poapst corre rumbo a Lone Pine después de cumplir 110 millas de las 135 millas de Badwater 135. JUAN ESPARZA LOERA

Poapst llegó a la carrera una hora y media antes de empezar a las 8 p.m. el lunes.

“Sí hubo mucho estrés. Hubo bastante estrés,” admitió Poapst el miércoles por la tarde al celebrar el hecho que fue una de 69 competidores que terminaron la carrera.

Treinta, incluyendo el dos veces campeón Pete Kostelnick, no terminaron.

“Pero yo seguía enfocada en lo que era mi meta: Era estar concentrada para empezar la carrera lo mejor posible. Y que no inteferiría lo que me había preparado mentalmente,” dijo Poapst, quien es madre de dos hijos.

Poapst terminó su primer Badwater en 46 horas, 22 minutos y 50 minutos. Fue lo suficiente para obtener el 69° lugar.

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Gabriela Poapst recibe ayuda unas millas antes de llegar a Lone Pine el 24 de julio durante la carrera Badwater 135. JUAN ESPARZA LOERA

Esta no fue la primera vez que Poapst estuvo en la carrera Badwater, quien de chica corría los 100 metros.

Ella ha participado cuatro veces en el pasado como parte de un equipo o como pacer. Una vez fue parte del equipo de la conocida corredora ultra Catra Corbett, con apodo de Dirt Diva.

Horas antes del Badwater, Corbett puso un vídeo en Facebook donde lloró por las circunstancias de Poapst al llegar a la carrera.

Al fin, Corbett y el equipo cruzaron el final de la carrera antes de las 5:30 p.m. el miércoles en Mt. Whitney Portal. Cargaron las banderas de Canadá y México. Poapt vivió en Canadá por 14 años antes de mudarse a California en 2012.

Pero primero, Poapst tuvo que sobrevivir otro episodio.

“El obstáculo más fuerte fue unas tres horas antes de terminar la carrera se me empezó a lastimar el pie; pues me estaba doliendo bastante,” dijo Poapst. “Me dije, ‘Yo tengo que terminar esta carrera.’”

Poapst, quien baila folklórico con Fuego Nuevo, dijo que la experiencia de pacer o equipo es diferente a correr Badwater.

“Siempre es algo diferente el estar de crew o de pacer ha ser el corredor mismo,” ella dijo. “He hecho pacer a un corredor hasta arriba de 75 millas, pero no es lo mismo correr 75 millas y correr 135 millas.

“Se requiere muchísima preparación físicamente y mentalmente, y fue algo para mí que yo lo trabaje tanto, y lo disfrute,” dijo Poapst.

“Pero hay muchas cosas que uno pasa. Hay que cubrir ciertos tiempos, y si no llega a tiempo en ciertos puntos específicos, allí se termina la carrera.”

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Gabriela Poapst muestra una sonrisa antes de llegar a Stovepipe Wells, que marca la milla 42. JUAN ESPARZA LOERA

Poapst está contenta con su primera carrera de más de 100 millas. (Ella ha corrido tres carreras de 100 millas).

“Gracias a Dios yo logre todo eso. Y gracias a Dios lo logre porque tuve un equipo bastante muy, muy profesional,” dijo Poapst.

El ultra corredor Phil Nimmo fue parte de su equipo. Poapst ha sido parte del equipo de Nimmo en Badwater.

“He corrido con mi amiga Catra Corbett. Le he hecho pacer y crewing en Badwater. Lo he hecho cuatro veces, y siempre me pregunte ¿Cómo podría yo lograr estar una día allí y hacer esta carrera.

“Me prepare, trabaje para poder un día aplicar para esta carrera y este año fue mi año,” dijo Poapst.

Ella fue una de las 32 mujeres que empezaron Badwater 135. Diez de ellas no terminaron.

Poapst espera que el hecho de terminar la carrera más difícil del mundo de inspiración a otras latinas.

“No necesariamente tienen que hacer distancias largas, pero simplemente poder disfrutar de las cosas que pueden estar tan cerca de ella,” dijo Poapst, quien empezó a correr largas distancias para mantenerse activa. “Toda mujer nos inspiramos una a la otra.”

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