Opinion

La filosofía del Partido Republicano esta fallando

Ahora que los republicanos de Florida están pasando por una crisis de identidad, sólo nos queda preguntarnos porqué el partido de la paella, las fritangas de caracol marino y la barbacoa -- el partido del 'todo es posible' -- se transformó en el partido del pan blanco rancio y el "di que no."

Y no sólo el "no" a los inmigrantes -- una maniobra desesperada por complacer al electorado republicano que vive cerca de la frontera.

Ni el no a los salarios justos en una economía tambaleante, mientras el gobierno les entrega a los "gatos gordos" de Detroit y Wall Street un billón de dólares en rescates financieros.

La semana pasada, Jeb Bush dijo que no a los gritos de "¡Compite, Jeb, compite!"

Quizá el Senado de los Estados Unidos no fue de su medida. Pero la situación es desesperada. Jeb se ha estado carteando por correo electrónico con sus hermanos republicanos en busca de ideas para resucitar a un partido que, hoy por hoy, es minoría en Washington y sólo conserva su base de poder en el sur.

El mes pasado, Mel Martínez dijo "no más" a otros seis años en el Senado, de modo que será senador sólo por un término. Durante su breve periodo como presidente nacional del partido, el senador de la reforma migratoria luchó contra la reducida, pero vociferante e histérica ala republicana de la xenofobia. Aún así, miles de votantes hispanos cambiaron de chaqueta.

¿Y qué hay de los afroamericanos? Ellos se apartaron hace mucho del partido de Lincoln, y las avenidas que el presidente George W. Bush había empezado a construir en esa dirección, se perdieron a causa de su vergonzoso papel a partir del huracán Katrina.

Tampoco Chip Saltsman, uno de los candidatos que contendieron por la presidencia del Comité Nacional Republicano (CNR), ayudó a sanar las viejas heridas.

Les mandó a los miembros del CNR un CD con esta tonadilla: "Barack, el Negro Mago.'

Sí, yo sé que los liberales no entienden de bromas. Pero resulta que este tipo no es comediante, sino el candidato a ocupar un alto cargo nacional del partido. Y eso no tiene ninguna gracia.

Tenemos un presidente republicano que nos deja un déficit de un billón de dólares y el peor escenario económico desde la Gran Depresión, con resultados indefinidos en dos frentes de guerra, ¿y al partido le preocupan los mensajes? Los republicanos deberían preocuparse, sí, pero por la sustancia. Florida ha cambiado a partir del auge de Jeb. Ahora posee casi medio millón más de votantes afroamericanos o latinos, y el terrible escenario económico aumentó la indignación popular contra los recortes fiscales y las políticas de libre comercio impulsadas por el Partido Republicano durante la pasada década.

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