Opinion

After the elections, what happens now?

The latest installment of American democracy has all but ended with the final tabulations of votes cast earlier this month. The campaign signs have come down. Our mailboxes have more room for marketing flyers. Our television viewing is no longer cluttered by character accusations against one opponent or another.

Yes, we can return to our regular life.

Or can we?

How about all those promises those candidates made? Everything from bringing more jobs to the area, to making more water available for our farmers, to creating smarter students were among the zillion vows the politicians made while painting their opponents as the second incarnation of the devil.

Based on coverage of those candidates who visited or know the San Joaquín Valley – from Gov.-elect Gavin Newsom to Fresno Unified School Board trustee-elect Genoveva Islas – and a few editorial board meetings with them, this is what we expect:

1) The entire region relies on water that comes from elsewhere to nourish what was once marshes before they were converted into the country’s most valuable farmland. Droughts continue to play havoc with the availability of water, and overuse of our groundwater has resulted in unsafe drinking water. It matters not if you are a Democrat or a Republican, a stable and safe supply of water for everyone must remain a priority. This should be a non-partisan issue, especially after voters rejected Proposition 3, the $8.9 billion measure that would have repaired water infrastructure and provided other benefits to assure cleaner drinking water.

2) The San Joaquín Valley – despite its riches in ag production, natural wonders and diversity of its population – has pockets of extreme poverty that continue to snuff hopes before they can even get on their feet. We realize the Valley is not alone, that there are similar situations on the Texas border with México and some inner cities. Why can’t American leaders at the local, state and national levels come together and develop a Marshall Plan to solve this problem? Throwing money at job-training or creating tax incentives for companies hasn’t been enough thus far.

3) Education has the No. 1 impact on one’s life. That is why public officials must continue to make sure that education funding not only gets increased but that it is wisely targeted to do the most good. From pre-kindergarten programs to high education, the state must regain its stature as the nation’s leader.

4) Homelessness. It’s time to stop passing unconstitutional laws that do nothing but make it a crime to be without a home. This is a crisis that should never happen in the world’s fifth-largest economy.

5) Communication with the public. It is nice to use social media and newsletters to highlight funds awarded to a school, a park, or road improvements, but the messaging should not be one-way. Town halls where the official is present to answer a constituent’s question is a must.

6) Voters elect their representative, but have no say on who will be their representatives’ political boss. First, don’t bow to lobbyists and their money on issues that are important to their district. Secondly, be independent despite what you’re instructed to do by party bosses.

7) Stay on the job, don’t quit early and seek greener pastures elsewhere. Taxpayers pay your salary and help you gain that experience that is coveted by others. You owe it to the public not to be a Henry R. Perea.

8) Be honest. Don’t get caught up in scandals of your own making.

9) When it comes to re-election time, don’t throw mud at your opponent. Run on your record.

10) Don’t scream “fake media” anytime you don’t like a story that has been well researched and edited. And, know the difference between a news story and an opinion piece.

There, this shouldn’t be too difficult.

Después de las elecciones, ¿qué pasa ahora?

El último pago de la democracia estadounidense no ha concluido con el conteo final de los votos que se depositaron a principios de este mes. Se han quitado los anuncios de campaña. Nuestros buzones tienen más espacio para los volantes de mercadeo. Cuando vemos la televisión ya no se nos abruma con las acusaciones de uno u otro candidato.

Sí, podemos regresar a nuestra vida normal.

¿O no?

¿Qué hay de todas esas promesas que hicieron los candidatos? Desde traer más empleos al área, hasta hacer que haya más agua disponible para nuestros agricultores, y crear estudiantes más inteligentes fueron algunas de los chorrocientos de promesas que los políticos hicieron al mismo tiempo que representaban a sus contrincantes como la segunda encarnación del diablo.

Basándonos en la cobertura de esos candidatos que visitaron o que conocen el Valle de San Joaquín – desde el Gob. Electo Gavin Newsom hasta la electa integrante de la Mesa Directiva del Distrito Escolar Unificado de Fresno Genoveva Islas – y algunas reuniones de consejo editorial con ellos, eso es lo que esperamos:

1) Toda la región depende de agua que viene de otros lugares para alimentar lo que en un tiempo fueron pantanos antes de ser convertidos en la tierra de cultivo más valiosa del país. Las sequías siguen creando un desastre con la disponibilidad de agua, y el uso exagerado de nuestra agua subterránea ha resultado en que tengamos agua potable que no es segura para tomar. No importa si se es demócrata o republicano, un abastecimiento seguro y estable de agua para todos debe seguir siendo una prioridad. Esto debería de ser un asunto no partidista, especialmente después de que los electores rechazaron la Proposición 3, la medida de $8.9 billones que hubiera reparado la infraestructura hidráulica y hubiera suministrado otros beneficios para asegurar un agua potable más limpia.

2) El Valle de San Joaquín – a pesar de su riqueza en la producción agrícola, las maravillas naturales y la diversidad de su población – tiene áreas de pobreza extrema que siguen ahogando las esperanzas aún antes de que siquiera puedan ponerse de píe. Nos damos cuenta de que el Valle no está solo, de que hay situaciones similares en la frontera de Texas con México y algunas ciudades interiores. ¿Por qué es que los líderes estadounidenses a nivel local, estatal y nacional no pueden unirse y desarrollar un Plan Marshall para resolver este problema? El tirar dinero a entrenamiento laboral o el crear incentivos en impuestos para empresas no ha sido suficiente hasta ahora.

3) La educación tiene el impacto número 1 en la vida de uno. Es por eso que los funcionarios públicos tienen que seguir asegurándose de que los fondos para la educación no solo aumenten, sino que también se dirijan sabiamente a hacer el más bien posible. Desde programas de kínder hasta la educación superior, el estado tiene que volver a ganar su estatura como líder de la nación.

4) Indigencia. Es tiempo de poner un alto a pasar leyes inconstitucionales que no hacen nada más que convertir en crimen el no tener casa. Esto es una crisis que nunca debería de pasar en la quinta economía más grande del mundo.

5) Comunicación con el público. Es agradable usar los medios sociales y boletines para hacer resaltar los fondos que se otorgan a una escuela, un parque, o mejoras en los caminos, pero los mensajes no deberían de ser en una sola dirección. Las juntas públicas en las que un funcionario esté presente para contestar las preguntas de un elector son una obligación.

6) Los electores elijen a sus representantes, pero no tienen nada que ver con quién será el jefe político de sus representantes. Primero, no se comprometan con los cabilderos y con su dinero en asuntos que son importantes para sus distritos. Segundo, sean independientes a pesar de lo que los jefes de partido les digan lo que tengan que hacer.

7) Enfóquense en el trabajo, no se den por vencidos rápido y empiecen a buscar pastos más verdes en otro lugar. Los contribuyentes de impuestos pagan su salario y les ayudan a ganar esa experiencia que otros codician. Ustedes le deben al público no llegar a ser un Henry R. Perea.

8) Sean honestos. No se vean atrapados en escándalos de su propia elaboración.

9) Cuando se trata de tiempo para reelección, no tiren lodo a su contrincante. Preséntense con su propio récord.

10) No griten “publicidad falsa” en cualquier momento en que no les guste una historia que se ha investigado y se ha editado bien. Y, sepan la diferencia entre una historia de noticia y una pieza de opinión.

Listo, esto no tiene que ser tan difícil.

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