Opinion

Time to retire Latino voter complacency

Just like every decade is anticipated as the period when the sleeping Latino giant awakens, reports and studies churn out the obvious regarding Latino voters: a) They are usually ignored by candidates, and, b) they don’t show up to vote in numbers representative of their population.

The latter is especially true in the San Joaquín Valley where Latinos account for up to 60 per cent of the population, yet voter turnout has been dismal. A 2016 study, which pored over 10 years of data, showed there was a 25-28 percentage point difference between all Latino residents and those who were registered to vote in 2014.

About 1 in 20 Latinos contacted a public official. That compares with 1 in 10 whites who reached out to a public official.

This is not how democracy is suppose to work.

Last week, a national poll revealed that nearly 60 percent of Latino voters have not been contacted by a campaign, political party or organization asking them to register or vote.

“This poll confirms what we have known for some time – that Latino voters are still being ignored by the nation’s major campaigns, political parties and funders,” said Arturo Vargas, chief executive officer of the National Association of Latino Elected Officials (NALEO) Educational Fund.

“We are once again witnessing an overall lack of investment in Latino outreach efforts across the country in Election 2018, with the little funding that is available being diverted towards partisan outcomes.”

The problem here, as we see it, is that why should campaigns spend time with a Latino community with a history of voter negligence? After all, campaigns should expect a good return for their investment.

And, that’s the Catch-22. Reach out to the Latino community and hope they find their way to the polling place, or wait until Latinos live up to their voting potential?

We believe it is time for Latinos take responsibility by registering to vote, voting, and engaging with public officials with concerns. And, not only when anti-immigrant or anti-Latino rhetoric surfaces. After all, studies show Latinos are just as concerned about the environment, education, jobs and health care at the same level, or greater, than the overall population.

“Like most Americans, Latinos are fired up in 2018, however no voters automatically rush to the ballot box,” said Matt Barreto, a UCLA professor and co-founder of the polling firm Latino Decisions. “They have to really believe that their vote will make a difference and that a specific candidate is going to fight for them.”

This democracy thing is a two-way street.

Former President Barack Obama, in a speech last Friday, probably said it best: “The best way to protest is to vote! You have to do more than retweet a hashtag. You gotta vote!”

Tiempo para retirar la complacencia del elector latino

Igual que cada década se anticipa a ser el tiempo en que el gigante latino dormido se despierte, los reportes y los estudios producen los resultados obvios en cuanto a los electores latinos: a) por lo regular son ignorados por los candidatos, y b) no acuden a votar en una cantidad representativa a su población.

Lo último es especialmente verdad en el Valle de San Joaquín en donde los latinos llegan a ser hasta un 60 por ciento de la población, aún así la participación electoral ha sido pésima. Un estudio de 2016, que mostró más de 10 años de datos, mostró que había una diferencia de 25 a 28 puntos de porcentaje entre todos los residentes latinos y las personas que se habían registrado para votar en 2014.

Cerca de 1 de cada 20 latinos se comunicó con un funcionario público. Eso se compara con 1 de cada 10 personas de raza blanca que se comunicaron con un funcionario público.

No es esta la manera en que se supone que debe funcionar la democracia.

La semana pasada, una encuesta nacional reveló que casi un 60 por ciento de los electores latinos no habían sido contactados por una campaña, un partido político o una organización que les pidiera que se registraran o que votaran.

“Esta encuesta confirma lo que hemos sabido por algún tiempo – que los electores latinos todavía están siendo ignorados por las principales campañas de la nación, partidos políticos y colaboradores,” dijo Arturo Vargas, director ejecutivo del Fondo Educativo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO).

“Una vez más somos testigos de toda una falta de inversión en obras de alcance para latinos en todo el país en la Elección 2018, el poco de financiamiento que hay disponible está siendo desviado hacia resultados partidistas.”

El problema aquí, como lo vemos, es de ¿por qué es que las campañas deberían de pasar tiempo con la comunidad latina que tiene un historial de negligencia electoral? Después de todo, las campañas deben esperar una buena respuesta por su inversión.,

Y todo es como un callejón sin salida. ¿Hacer obras de alcance con la comunidad latina y esperar que lleguen al lugar de votación, o esperar a que los latinos lleguen a la altura de su potencial electoral?

Creemos que es tiempo de que los latinos tomen su responsabilidad y se registren para votar, voten, y participen con los funcionarios públicos con sus inquietudes. Y que lo hagan no solo cuando surjan los argumentos antiinmigrantes o antilatinos. Después de todo, los estudios muestran que los latinos están tan preocupados por el ambiente, educación, empleos y cuidado médico al mismo nivel, o mayor, que la población en general.

“Al igual que la mayoría de los estadounidenses, los latinos están encendidos en el 2018, sin embargo, ningún elector automáticamente se apresura a la casilla electoral,” dijo Matt Barreto, profesor de UCLA y cofundador de la empresa de encuestas Latino Decisions. “Ellos tienen que creer firmemente que su voto hará una diferencia y que un candidato en específico va a luchar por ellos.”

Esta cosa de la democracia es una calle de doble sentido.

El ex Presidente Barack Obama, en un discurso el viernes pasado, probablemente lo dijo mejor: “¡La mejor manera de protestar es votando! Se tiene que hacer más que volver a mandar un tweet o un hashtag. ¡Tienen que votar!”

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