Stockton

Un día para trabajadores agrícolas

WESTLEY -- Para hacer feliz a un niño se necesitan juegos, regalos, comida y, sobre todo, compartir con la familia y en comunidad. Todo esto y mucho más fue el regalo que recibió la comunidad de trabajadores agrícolas de viven en el área de Westley y Patterson el pasado 16 de septiembre.

Humberto, de 8 años, es hijo de trabajadores agrícolas migrantes, quienes cada año vienen a esta localidad a trabajar por algunos meses en las cosechas de la temporada. Como la mayoría de los menores de edad que viven unidad habitacional de la Autoridad de Vivienda de Westley, Humberto no convive mucho tiempo con sus padres entre semana; ellos salen muy temprano a trabajar y regresan tarde y cansados.

Por ello, cuando les avisaron que habría un evento en su vecindario todos salieron emocionados a participar en las actividades. Los hombres recibieron camisas para usar en el trabajo, las mujeres pan integral patrocinado por Health Net y los niños disfrutaron de juegos y rifas.

"Estoy muy emocionado de estar aquí apoyando; yo veo una comunidad alegre, llena de energía; son gente sencilla y de gran corazón, ansiosa por aprender y convivir," comentó Sergio Lara, promotor comunitario de Newman, quien junto con Albertina Reynoso, promotora de Patterson ofrecieron una clase de zumba a los residentes.

Pero se podría decir que las actividades sólo fueron el pretexto para salir de la rutina del trabajo y aprovechar lo que viniera para divertirse, convivir entre vecinos y compartir sus retos y satisfacciones diarias.

"Me siento un poco desesperado a veces porque mi esposa y yo sabemos que cuando venimos a trabajar casi no podemos estar con los hijos, a veces trabajamos los 7 días de la semana y no tenemos ganas de salir a pasear, queremos descansar para estar bien el día siguiente," dijo César Albor, originario de Colima, México. "Pero ¿qué le vamos a hacer? Tampoco podemos estar lejos de los niños ni queremos dejarlos tanto tiempo."

El evento central de la tarde fue la presentación del grupo de Teatro Los Hijos del Campo de la Universidad Estatal de California, Stanislaus que con una parodia de los problemas que viven los trabajadores agrícolas sin documentos legales, provocaron la risas de niños y adultos al mismo tiempo de hacer consciencia que con el estudio y la participación se puede mejorar la calidad de vida de los inmigrantes.

La convivencia fue organizada también por Jéssica Molina, del Centro de Oportunidades del Valle Central (CVOC), y se unieron al esfuerzo la estación de radio en español José y líderes comunitarias naturales que apoyaron con la comida y las actividades con los niños.

"Esto es muy bonito," agregó Albor, "se nota que estas personas están aquí de buena voluntad para darnos un momento agradable y convivir todos. No nos piden nada y sin embargo regalan su tiempo desinteresadamente. Eso para mí es muy grande, me hacen sentir como si fuéramos familia."

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