Sacramento

Escuche a la familia de Mollie Tibbetts, no los argumentos para infundir miedo

Un leal lector me mandó un correo electrónico curioso sobre el trágico caso de un inmigrante con apellido hispano y una complexión oscura que está acusado de haber asesinado a una joven mujer en Iowa.

Es curioso porque de dos a tres mujeres son asesinadas a diario en los Estados Unidos por sus parejas, de acuerdo con datos del Centro de Prevención a la Violencia, sin embargo, uno nunca sabe los nombres de las víctimas porque sus muertes ni siquiera se acercan a generar la tremenda cobertura que se enfoca en la muerte de Mollie Tibbetts.

Tibbetts, una joven de 20 años, estudiante de la Universidad de Iowa, había estado desaparecida desde mediados de julio. Sus restos fueron encontrados esta semana. Cristhian Rivera, de 24 años, fue arrestado y acusado de haberla asesinado. Las autoridades dijeron que Rivera estaba en los Estados Unidos desde México sin una visa ni estatus de residencia legal.

El Presidente Donald Trump aprovechó esa información para promover la idea de una crisis en la inmigración que no existe, porque a algunos de sus simpatizantes les encanta pensar que sí existe. También elevó esta historia mucho más allá de la dura situación de muchas jovencitas afroamericanas desaparecidas cuyos nombres usted nunca sabrá porque mis colegas en los medios nunca escriben sobre ellas de la manera en que lo han hecho con el caso de Tibbetts.

En 2016, la publicación Journal of Criminal Law and Criminology de hecho estudió este fenómeno en un reporte titulado: “Missing White Woman Syndrome: An Empirical Analysis of Race and Gender Disparities in Online News Coverage of Missings Persons (Síndrome de Mujer Blanca Desaparecida: Un Análisis Empírico de Disparidad en Raza y Género en la Cobertura de Noticias en Línea de Personas Desaparecidas).

Regresaremos a los resultados de ese estudio en un momento, pero no perdamos el punto.

Cualquier asesinato es una horrible tragedia y el dolor y sufrimiento que causa en la familia de Mollie Tibbetts está más allá de las palabras. Sentimos una gran pena por todas las personas que amaron a Mollie Tibbetts, especialmente su familia inmediata.

Pero este caso no es noticia nacional por el dolor compartido. Fue algo viral debido a que Trump explotó la noticia de que Rivera pudiera ser “ilegal.”

Independientemente de lo que diga Trump, el estatus migratorio de Rivera no se ha establecido. Su abogado dice que Rivera está en el país legalmente, los agentes de la ley dicen que no. Aun así, si el estatus migratorio de Rivera nunca se hubiera descrito como “ilegal,” pocas personas afuera de Iowa hubiera escuchado el nombre Mollie Tibbetts.

Pero se hizo y lo escucharon. Así que esta historia llegó a convertirse en un “debate” de inmigración que en realidad no es un debate. Es una obra de difamación que Trump – y sus simpatizantes – aprovecharon al tomar un homicidio para calumniar a grupos de gente cuyo único crimen es la pobreza, su lugar de nacimiento y su dependencia en que el Congreso legalice a los muchos empleados que se necesitan para trabajar en California en todo Estados Unidos.

El efecto neto de los racistas juegos de inmigración de Trump es que algunos en el público llegan a perfilar racialmente al ver a cualquier persona y a todo el que se vea “hispano” como una amenaza, un enemigo o la plaga.

¿Recuerda al abogado de Nueva York que atacó a la gente que escuchó hablando español y los amenazó con llamar a inmigración el pasado mes de mayo? ¿O la mujer del Condado de San Bernardino que desató un ataque racista contra un latino – un ciudadano estadounidense – y su madre al acusarlo a él y a su familia de ser “violadores” e “ilegales”? Esas son las frases que Trump ha usado desde que anunció que se iba a postular para presidente.

El presidente y sus simpatizantes dirán que su problema es con los “ilegales,” pero eso no es verdad. Los dos ataques contra los latinos que compartí aquí – y otros – muestran que los ciudadanos estadounidenses con raíces en América Latina están siendo el blanco por la manera en que se ven y por gente que se siente apoyada por el presidente.

La sugerencia de que las autoridades de inmigración federal solo se preocupan de los inmigrantes peligrosos o los “ilegales” simplemente no es verdad, basado en los arrestos y las deportaciones de mucha gente que vive vidas productivas. Hasta vimos la deportación de la esposa de un militar estadounidense que votó por Trump..

La administración del presidente está trabajando por hacer un blanco de los inmigrantes legales y también de los refugiados. El que los residentes legales lleguen a ser ciudadanos estadounidenses es más difícil debido a sus esfuerzos, también para los refugiados que llegan al país huyendo de la violencia y la pobreza. Y pudiera tratar de castigar a los residentes legales por tener acceso a seguro médico, estampillas para comida y otros beneficios.

Con las líneas lo suficientemente borrosas, las observaciones de mi leal lector sobre el caso de Mollie Tibbetts y Cristhian Rivera no son de sorprender. He aquí como el lector hizo borrosas las líneas en el caso para que encajara el perfil de sospecha que promueve Trump: “¿Otro distinguido dreamer? Solo imagínese cómo se siente el padre de ella. ¿Está seguro de que no necesitamos un muro? ¿Tenemos el derecho de controlar quién llega a nuestro país?”

La respuesta corta es que Rivera debería de estar en un proceso legal y, si es encontrado culpable en una corte de ley, debería de ser sentenciado al máximo de la ley. Esto en verdad no debería de ser complicado, pero lo es debido a como lo está manejando el presidente y la cobertura del caso Tibbetts no tiene que ver con simple ley y orden.

Cuando mi lector describe a Rivera como “otro distinguido dreamer,” él se está refiriendo a los jóvenes inmigrantes indocumentados que fueron traídos a nuestro país cuando eran pequeños, con frecuencia no se dan cuenta hasta años después de que son indocumentados. El Presidente Barack Obama creó la designación especial de Acción Diferida para Quienes Llegaron Durante la Niñez, o DACA, para que estos jóvenes fueron menos propicios a la deportación.

Muchos jóvenes DACA son estudiantes sobresalientes, o prestan servicio militar, y muchos de ellos no quieren ser deportados a naciones que ellos no conocen. Ellos quieren ser estadounidenses. Esa es una razón por la que se les califica de “dreamers.”

No está claro si acaso Rivera encaja con los datos de DACA: Que haya llegado a los Estados Unidos a la edad de 16 años, que haya vivido continuamente en el país desde junio de 2017, que se haya graduado de una preparatoria, que no tiene antecedentes de delito mayor.

Pero los hechos y los detalles no importan en el “debate de inmigración.” Aún si Rivera fuera un joven DACA, y no hay pruebas de que lo sea, ¿eso qué? Si a los jóvenes DACA se les hubiera otorgado estatus legal permanente, ellos solo lo hubieran logrado libres de antecedentes penales.

Un delito mayor, como un asesinato, significa que no calificaría. Así que no me estoy poniendo al lado de Rivera. Si se le encuentra culpable en una corte de ley, él recibirá lo que recibirá. Yo estoy del lado de los jóvenes cuyos futuros están siendo amenazados por un presidente racista y por sus simpatizantes, algunos de ellos no ven una diferencia entre un estudiante universitario sobresaliente y un sospechoso de asesinato.

Algunos inmigrantes de América Latina que son un peligro deberían de estar encerrados. Puede ser que Rivera sea uno de ellos. Luis Bracamontes, quien mató al Asistente de Alguacil en el Condado de Sacramento, Danny Oliver y al Detective del Alguacil en el Condado de Placer, Michael Davis Jr. en 2014, es ciertamente uno de ellos.

Bracamontes fue sentenciado a la pena de muerte y aunque el Gob. Jerry Brown y la mayoría demócrata están bloqueando la implementación en contra de la voluntad de los electores, yo estaría bien con que Bracamontes recibiera la inyección letal por los horrendos crímenes que cometió y el dolor y sufrimiento que ha causado.

Pero una vez más, estos son casos individuales exagerados por Trump para promover la mentira de que hay inmigrantes sin ley en todas partes cuando el crimen es por lo general menor entre las comunidades inmigrantes – mucho menor que entre los estadounidenses nativos.

Sencillo, ¿verdad? Esto en verdad no debería de ser controversial, pero lo es debido a que Trump ha tocado el animo general hacia los inmigrantes, ya sea que sean legales o ‘ilegales,’ y brinca ante cada oportunidad por promoverlo. Si un joven de raza blanca mata a una joven de raza blanca, Trump no tiene nada que decir. ¿Pero si Rivera es “ilegal”’? El presidente sabe que eso va bien con sus simpatizantes.

Yo sé que a pesar de todo lo que he escrito aquí – a pesar de decir que Rivera debería de estar en proceso legal, que Bracamontes debería de ser ejecutado – algunos de los simpatizantes de Trump leerán esto y reducirán estas palabras a que estoy defendiendo asesinos, cuando no lo estoy haciendo; y a defender las “fronteras abiertas,” cuando no lo estoy haciendo.

Permítame darle una idea: Proceso legal para los hombres malos, no calumnie a la gente que trabaja duro que necesitamos en nuestra economía, no ataque a los ciudadanos estadounidenses por la manera en que se ven o como suenan. Si aun así no lo entiende, entonces usted no lo quiere entender, porque cuando usted escucha a Trump decir que él quiere “hacer grandes a los Estados Unidos otra vez,” usted entiende eso como “hacer a los Estados Unidos blancos otra vez.”

La familia de Mollie Tibbetts lo entiende. Samantha Lucas, una prima segunda de Tibbetts dijo esto a CNN: “Ella no quisiera que (su muerte) se usara como combustible contra los inmigrantes indocumentados.”

O, ¿y cuando los afroamericanos u otras personas de color son asesinadas? Sus historias no son lo principal en las noticias. Ese estudio sobre el ‘¿Síndrome de Mujer Blanca Desaparecida?’ He aquí la cita del dinero: “En cualquier momento hay decenas de miles de estadounidenses catalogados como ‘desaparecidos’ por las agencias de ley.

Sin embargo, solo una fracción de esos individuos recibe cobertura de noticiero, lo que lleva a que algunos comentaristas hagan la hipótesis de que las personas desaparecidas con ciertas características son más propicias a recibir atención de los medios que otros: a saber, las mujeres y jóvenes de raza blanca.”

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