Modesto

Marcha por un trato justo

MODESTO -- Cansancio, desolación pero sin embargo esperanza es lo que proyectaba la mirada de Pedro Sastre, uno de los muchos campesinos que decidieron tomar un largo camino por busca de justicia en la marcha dirigida por el Sindicato de Trabajadores (UFW, por sus siglas en inglés).

A su llegada al parque de César Chávez en el centro de la ciudad de Modesto el sábado por la tarde, Sastre, de 69 años de edad y residente de Porterville, comentó que había participado en la marcha porque él había sido testigo de "los maltratos e injusticias hacia los campesinos por parte de los contratistas," dijo.

Descansando bajo una sombra de árbol en el parque, Sastre compartía su admiración de la amabilidad de la gente que salía de sus casas para ofréceles botellas de agua a él y a sus compañeros de la marcha.

"Gracias a Dios la gente nos ha tratado bien en la calle, no se nos ha presentado ningún tipo de acto violento," comentó el originario de Guadalajara, Jalisco.

Sus inicios

En los años ochenta, Sastre se convirtió en voluntario del sindicato durante las primeras marchas dirigidas por el icono y activista nacional César E. Chávez.

Sastre trabajó para varios contratistas, en la pizca de naranjas, limones, tomate y uvas. Sin embargo con el tiempo las injusticias comenzaron a llover y él decidió quedarse en la unión para luchar hasta el fin.

Su mayor satisfacción fue su oportunidad de marchar varias veces con Chávez en Delano.

"César era uno de los nuestros, siempre humilde pero muy valiente," subrayó Sastre.

Al preguntar qué admiraba más de Chávez, Sastre inmediatamente contestó: "lo mismo que admiro de Arturo Rodríguez (el presidente actual del UFW), su sencillez."

La lucha en unión

Cuando los participantes salieron de Madera el 23 de agosto, los ánimos estaban a la orden del día a pesar de las altas temperaturas del Valle Central. Sin embargo, a menos de la mitad del camino hacia Sacramento, las ampollas en los pies y el cansancio físico era cada vez más notable en Sastre y en sus compañeros.

Para el tercer día de la marcha, Sastre padeció un malestar demasiado intenso en sus pies por lo cual tuvo que regresar a su casa para consultar su médico.

"Espero el lunes regresar para llegar hasta el fin de la marcha a Sacramento," comentó Sastre, quien considera el sindicato como su propia familia.

Más que obtener el voto del Gobernador Jerry Brown, esta marcha es muy significativa para Sastre.

"La facilidad con la cual podía marchar en los años ochenta a comparación de hoy es mucho más difícil de lo que parece," comentó. "Mis pies ya no quieren seguir, ya no pueden seguir pero mi corazón está en la lucha y quiere llegar hasta Sacramento."

Durante el camino y en cada ciudad de descanso, varias organizaciones y voluntarios colaboraron para que los participantes descansaran, comieran y bebieran suficiente agua.

En Modesto, el domingo por la mañana todos dieron salida hacia la ciudad de Manteca para seguir con su lucha al compás del grito "¡Sí se puede, sí se puede!"

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