Fresno

Marcha por un trato justo: Madera

MADERA -- María Escutia recuerda claramente que su primera comida en los Estados Unidos fue un perro caliente o hot dog con un vaso de agua. Cuando ella huyó de su natal Guadalajara, Jalisco hace 25 años, quería la oportunidad de encontrar un trabajo en este país para mantener a sus cuatro hermanos menores que fueron abandonados por su madre a una edad temprana. Y como madre soltera ella misma, necesitaba también mantener a sus tres hijos.

"Cada vez que hablo de mi pasado, me doy cuenta de lo lejos que he llegado," dijo Escutia, de 45 años de edad.

Vestida con un traje cómodo frente al parque Courthouse el 23 de agosto, Escutia llevaba puesta una camisa roja con el logo del Sindicato de Trabajadores (UFW), un sombrero grande de paja y unos zapatos tenis. Alrededor de su cuello colgaba la imagen de César E. Chávez.

Escutia y decenas de personas se unieron para caminar hacia Sacramento con la esperanza de que el gobernador Jerry Brown firme un proyecto de ley que permitiría a los trabajadores del campo obtener acceso a mejores condiciones de trabajo y salarios más altos.

En México, desesperada por salir de la pobreza, Escutia contrató a un coyote por $200 para traerla a los Estados Unidos.

"Sólo recuerdo que el conductor me dijo que me escondiera dentro de la parte de atrás de su camioneta que estaba llena de fruta. Me advirtió que no saliera hasta que la camioneta se detuviera por completo," recordó Escutia.

Después de soportar días muy largos sin nada qué comer o beber, fue expulsada de la camioneta en un parque de Chicago, Illinois donde vivió dentro de una casa de cartón que un hombre indigente en el parque le ayudó a hacer.

"Él era mi ángel. Fue la primera persona que conocí en los Estados Unidos. La primera persona que habló conmigo, me cuidó y me pidió que no me fuera a convertir en una persona indigente como él," dijo Escutia.

Después de pasar otros cinco días sin comida ni agua, caminó por las calles de la ciudad hasta que logró convencer al dueño de un pequeño restaurante de que ella podía lavar los platos en cambio de una comida sencilla. Fue entonces cuando disfrutó de ese primer perro caliente.

"Nunca olvidaré esa primera comida," comentó Escutia con lágrimas en los ojos.

Varios días después, ella conoció a una latina en la calle quien le ofreció un trabajo como cuidadora de una anciana de una familia italiana muy rica. Ella aceptó el trabajo con un pago semanal de $100 en efectivo. Durante cinco años trabajó con la familia, que le proporcionó una habitación gratis. También aprendió a hablar italiano.

"Yo trabajé las 24 horas al día, 7 días a la semana. La familia italiana era muy agradable y confiaban mucho en mí," dijo.

Escutia decidió mudarse a California porque escuchaba comentarios de sus amigos que el trabajo en los campos agrícolas pagaba más dinero de lo que estaba ganando actualmente.

Cuando llegó a California, notó una gran diferencia entre ella y sus compañeros de trabajo. Ellos no disfrutaban trabajar en los campos y ella sí.

"Sentí una libertad increíble. Lo único que pensaba durante el trabajo era mi querido México," dijo Escutia.

Hoy en día, Escutia sigue trabajando en los campos, a pesar de los problemas a los que están expuestos. Por esas injusticias, Escutia quería participar en la marcha de 13 días.

Ella espera que el gobernador escuche sus peticiones.

"Me despidieron de mi trabajo cuando le dije a mi jefe que iba a participar en esta marcha. Cuando termine, voy a tener que encontrar un nuevo empleo. Sin embargo, creo que este es un legado que dejó César Chávez. Luchó por nuestros derechos sin darle importancia a lo que podía pasar y nosotros debemos hacer lo mismo," sostuvo Escutia.

Mande correo electrónico a: cmoreno@vidaenelvalle.com

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