Fresno

Cirugía de ojos

Gloria Silva es una entusiasta costurera, pero la catarata en su ojo izquierdo le dificulta hasta enebrar una aguja.

Pero la residente de Biola de 62 años de edad, va a volver a hacer cobertores para sus 11 nietos dentro de poco gracias a una cirugía gratuita que recibió de EYE-Q Vision Care.

"Con la economía como está, yo no tenía dinero para comprar lentes," dijo Silva mientras estaba recostada en una camilla de operaciones. "Yo nunca pensé que llegaría a estar tan mal como para necesitar una cirugía."

Silva fue uno de los 12 pacientes de bajos ingresos sin seguro médico que fueron escogidos para participar en el segundo día de cataratas en EYE-Q Vision Care la mañana del viernes pasado. Dieciocho miembros del personal de EYE-Q donaron su tiempo para hacer las cirugías, que son procedimientos de 10 a 15 minutos que por lo regular cuestan entre $2,500 y $3,000 por ojo.

El Grupo Omni Anesthesia, Alcon Surgical y Abbott Medical Optics también contribuyeron en las cirugías.

Las operaciones harán más fácil que los pacientes manejen, trabajen, y participen en sus actividades cotidianas, dijo el Dr. Michael Walker, especialista en córneas.

"Es un procedimiento efectivo que se realiza millones de veces por año en todo el mundo y hace una verdadera gran diferencia en las vidas de los pacientes," dijo él.

El gerente del centro de cirugías, Matthew Dawson estuvo de acuerdo.

"Quizá solo sea una cirugía de 15 minutos, pero los resultados que aporta son incalculables," dijo él.

Las cataratas -- una nube en el lente óptico que afecta la vista -- son muy común en la gente de edad avanzada, según datos de National Institutes of Health. La diabetes, obesidad, alta presión, fumar, beber alcohol en exceso, y exponerse por mucho tiempo a la luz solar son cosas que aumentan el riesgo de tener cataratas.

Para la cirugía, se quita el lente del ojo, y se reemplaza con un lente artificial. Con esto, se espera que la vista de los pacientes mejore un día después de la cirugía y los ojos por lo regular sanan en un mes.

Lupe Martínez, residente de Woodlake, de 59 años de edad, estaba entusiasmada de que le quitaran la catarata en su ojo derecho. La catarata no le permite manejar de noche, leer anuncios, o ver a sus nietos jugar deportes, dice ella.

"Mis nietos juegan pelota, y yo puedo ir a sentarme allí para verlos jugar, pero no puedo ver quien le pega a la pelota," dijo Martínez. "Estoy feliz de que podré hacer muchas cosas que no puedo hacer por ahora."

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