Fresno

Alejarse de Trump, la forma de salvar al partido republicano en California

Tani Cantil-Sakauye, la presidenta del Tribunal Supremo de California, se registró como una votante independiente y dejo el partido republicano.
Tani Cantil-Sakauye, la presidenta del Tribunal Supremo de California, se registró como una votante independiente y dejo el partido republicano. jesparza@vidaenelvalle.com

El Partido Republicano en California debe alejarse de las políticas del Gobierno Trump si quiere sobrevivir en un estado que le dio la espalda en las elecciones de noviembre, según advierten republicanos que se preparan para las elecciones internas del partido en 2019.

La ola de votantes demócratas dejó gravemente herido al partido rojo en California, que perdió el poder de oposición en el Senado y la Asamblea estatales y se quedó con la menor representación en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos desde la década de los años 40.

De los 53 distritos que tiene el estado en la cámara baja, solo siete van a estar representados por republicanos a partir de 2019.

Las mayorías de dos tercios en las cámaras estatales (29 liberales contra 11 conservadores en el Senado, y 60 contra 20 en la Asamblea) permitirán a los demócratas aprobar o derogar leyes y anular vetos sin tener que pactar con los republicanos.

“El panorama es desolador pero el problema es que hay algunos radicales que quieren terminar de echarle tierra al partido y enterrarlo usándolo como plataforma para apoyar a la administración Trump,” dijo el estratega republicano Luis Alvarado.

Alvarado se refiere a algunos de los actuales candidatos que buscan reemplazar al presidente del Partido Republicano en California, Jim Brulte, quien está en el cargo desde 2013 y se retirará en febrero, cuando se elija su reemplazo.

En una reciente entrevista con POLITICO, Burtle aseguró que California es como el canario en la mina de carbón para el Partido Republicano en las próximas elecciones, y que los conservadores deben descartar que las irregularidades electorales y el fraude fueron las causas de su apabullante derrota en este estado.

Por su parte, Alvarado asegura que la única forma de salvar al partido en California será alejarse de las políticas del presidente Donald Trump y no convertirse en el “megáfono” de la actual administración en la costa oeste del país.

Pero a pesar de estas advertencias, algunos candidatos a la dirección del partido en el Estado Dorado como Steve Frank y el ex asambleísta Travis Allen, favorito del ala ultra conservadora, pretenden ganar terreno apoyando al presidente y sus políticas.

Allen, quién apoyó las candidaturas de varios hispanos al Congreso Federal como la de Jazmina Saavedra, vocera de Latinos for Trump, dijo que “los republicanos de California deben defender los valores tradicionales y no ceder a las propuestas liberales.”

La única opción de salvación que Alvarado ve es la propuesta de David Hadley, un conservador moderado que propone concentrarse en escuchar las necesidades de los votantes en el estado.

“California no aceptará más políticas fallidas de inmigración, de impuestos, salud e incluso del cierre del gobierno por solo capricho,” advirtió Alvarado.

El rechazo a las políticas de Trump incluso ha empujado a varias caras visibles del Partido Republicano en el estado a abandonarlo.

En diciembre, la presidenta del Tribunal Supremo de California, Tani Cantil-Sakauye, se registró como una votante independiente, dejando a los conservadores sin el apoyo de la líder de la rama judicial del “Estado dorado.”

Según la organización CALMatters, Cantil-Sakauye atribuyó la decisión final de retirarse del partido a la confirmación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de Estados Unidos y a los ataques que el Trump ha dirigido a jueces federales.

Otras figuras republicanas en el estado, como la ex vicepresidenta del partido Kristin Olsen, han dicho que la fuerza política que llevó a la Presidencia a Richard Nixon y Ronald Reagan ahora está muerta.

Olsen escribió en una columna de opinión que la falta de oportunidades para los menos favorecidos y los golpes a la inmigración, entre otros factores, llevaron a la victoria demócrata, que describió gráficamente como un “tsunami azul.”

La estratega incluso lanzó la idea de que pudo llegar la hora de conformar un tercer partido. La idea no se aleja del sentimiento de muchos otros votantes.

Según el Instituto de Políticas Públicas de California, los electores registrados como independientes en las pasadas elecciones conforman el segundo grupo de votantes en el estado.

En las primarias de junio eran un 25 por ciento del total de registrados y en septiembre llegaron a un 27 por ciento, mientras los republicanos quedaron con un 24.5 por ciento y los demócratas con un 44 por ciento.

Alvarado insiste en que salvar el partido le conviene a California, que el estado necesita un equilibrio y que la súper mayoría demócrata está abriendo las puertas a la corrupción.

“Por el bienestar del estado los republicanos deberíamos salvar nuestro partido y gobernar por el bien de todos nuestros residentes” concluyó.

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