Fresno

‘A las familias del Valle les debería de recordar algo.’ Los centros de detención fronterizos comparados con los campos de internamiento.

Japanese American internee describes pain of losing citizenship

Kingsburg native Robert Yano, 93, registered for the draft at age 18 and was classified as ready for wartime service. Once in the Gila River internment camp, he found himself reclassified as an enemy alien.
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Kingsburg native Robert Yano, 93, registered for the draft at age 18 and was classified as ready for wartime service. Once in the Gila River internment camp, he found himself reclassified as an enemy alien.

Stan Morita dice que por lo regular él no se inmiscuye en la política, pero cuando vio las imágenes de los niños inmigrantes en centros de detención fronterizos, fue algo que le afectó.

“Pensé en los centros de asamblea en los Terrenos de la Feria de Fresno que se instalaron rápidamente, y donde mis padres y mis abuelos fueron obligados a estar en el área del ganado antes de ser enviados a campos de internamiento en Arkansas,” dijo él. “Pero yo los llamo campos de concentración.”

Morita, un agricultor de pasas de Biola, es japonés americano. Su madre tenía 16 años y su padre 22, cuando recibieron la orden de reportarse a un centro de detención temporal en Fresno durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser enviados al Centro Jerome para Reubicación por Guerra, el último de los campos de internamiento de los Estados Unidos.

“Cuando me entero de lo que está pasando ahora en la frontera, no puedo evitar pensar en lo que vivió mi propia familia,” dijo Morita. “Esa imagen de gente en jaulas me hizo pensar en todos esos sueños, planes y esperanzas perdidas. Yo oigo que la gente dice que es diferente, pero no lo es. Porque lo que yo veo es gente que está explotando a un grupo indefenso y deshumanizándolos para hacer llegar un punto de vista político. Y para mí es difícil quedarme sentado y ver que eso pasa una vez más.”

Morita, de 55 años, no es el primero que compara el centro de detención de la agencia de Protección Fronteriza y Aduanas de los Estados Unidos, algo que es parte de la política de inmigración de “cero tolerancia” del Presidente Donald Trump, a los campos de internamiento de los japoneses americanos o al Holocausto.

El año pasado, los japoneses americanos expresaron preocupación de que la historia se volviera a repetir cuando Trump trató de prohibir que personas de diferentes países principalmente musulmanes, viajaran a los Estados Unidos.

La ex primera dama, Laura Bush condenó los centros de detención en masa, donde miles de niños han sido separados de sus padres después de que trataron de entrar al país ilegalmente.

“Nuestro gobierno no debería de hacer negocio al almacenar niños en tiendas modificadas para jaulas, ni debería de hacer planes para colocarlos en ciudades de tiendas de campaña en el desierto afuera de El Paso,” escribió Bush en el Washington Post esta semana. “Estas imágenes son escalofriantemente parecidas a los campos de internamiento para ciudadanos estadounidenses y para personas de ascendencia japonesa que no eran ciudadanos durante la Segunda Guerra Mundial, los cuales ahora son considerados uno de los episodios más vergonzosos de la historia de los Estados Unidos.”

Al enfrentar las críticas, Trump firmó el jueves, una orden ejecutiva que detiene la separación de los niños de sus familias en la frontera, pero los detalles de cómo se pondrá en vigor la política – y cómo es que las familias que ya fueron separadas podrán reunirse de nuevo — es algo que todavía no se sabe.

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Former California Assemblywoman Sarah Reyes JUAN ESPARZA LOERA Vida en el Valle file

Sarah Reyes, exmiembro de la Asamblea de California, acudió a los medios sociales para urgir a los residentes del Valle que hablen en contra de esta política, señalando a la comunidad inmigrante de la región, y también su antigua relación con los campos de internamiento.

“En aquel entonces, calificaban a los ciudadanos japoneses de enemigo. Decían que ellos iban a destruir al país. Adelántese al día de hoy, se escuchan las mismas expresiones con esta administración sobre los residentes indocumentados,” dijo ella. “Yo no creo que sea difícil comparar… Mi más grande temor es que hayamos dejado huérfanos a cientos, si no es que a miles de niños, y eso es imperdonable.”

Amparo Cid, una abogada de Fresno que se enfoca en asuntos de justicia social, ha estado visitando escuelas secundarias y preparatorias enseñando el tema de los campos de internamiento japoneses en Fresno desde que Trump fue electo.

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Amparo Cid JUAN ESPARZA LOERA Vida en el Valle file

“Esto es parte de la historia estadounidense,” dijo ella. “Si más gente hubiera hablado cuando los japoneses americanos fueron deshumanizados, algunos de estos horrores pudieran haber sido evitados.”

Cid dice que independientemente de lo que aporte la política de inmigración, son las “expresiones duraderas” por lo que ella se preocupa. Y de que, para las familias de Fresno, el asunto debería de estar por encima de la política.”

Para las familias del Valle, esto debería de recordarnos algo. A cada uno de nosotros, independientemente de la afiliación política,” dijo ella. “Estos son niños y familias que están buscando asilo, que están huyendo de condiciones horribles. Es inimaginable que su primera experiencia con este país sea estar encerrados en jaulas. Es de dar asco.”

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