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Cuarto aniversario del secuestro de un soldado estadounidense en Afganistán

Hoy se cumplen cuatro años de la captura en Afganistán del soldado estadounidense Bowe Bergdahl, un secuestro que fue reivindicado por los talibanes y cuya liberación se ha convertido en una pieza clave en las negociaciones de paz con EEUU.

“Cuatro años después, todavía esperamos que el sargento Bergdahl regrese sano y salvo, y es mi deseo sincero que la espera llegará pronto a su fin”, afirmó a través de un comunicado el comandante de la misión de la OTAN en Afganistán (ISAF), Joseph Dunford.

El jefe de la ISAF recordó a los familiares del soldado secuestrado que, al igual que ellos, no ha “perdido la esperanza” y aseguró que nada le haría “más ilusión que verlo regresar con sus seres queridos”.

Bergdahl fue secuestrado el 30 de junio de 2009 en la provincia afgana de Paktika, fronteriza con Pakistán, por Maulvi Sangin, un comandante talibán leal a la red Haqqani que aseguró a la agencia local AIP que será el mulá Omar, líder talibán, quien decida su futuro.

Los talibanes abrieron hace casi dos semanas una oficina en el emirato de Catar para iniciar un diálogo con EEUU con el objetivo de hallar una salida al enquistado conflicto en Afganistán.

Varios analistas ven en la figura del soldado Bergdahl una pieza clave durante la ronda de negociaciones con los talibanes, los cuales han reclamado en numerosas ocasiones el canje del militar estadounidense por insurgentes encarcelados en Guantánamo.

Durante los últimos años los talibanes han divulgado varios vídeos en el que muestran a Bergdahl -de 27 años- cómo implora por su liberación y arremete contra las tropas estadounidenses que ocupan Afganistán.

“Ayúdenme a recuperar la libertad. Esta guerra no vale la pérdida de vidas humanas que ha costado a Afganistán y a Estados Unidos”, decía Bergadahl en un vídeo difundido por los medios estadounidenses en abril de 2010.

“Soy un prisionero. Quiero regresar a casa. Cada día quiero regresar a casa. El dolor en mi corazón por no ver a mi familia no disminuye. Libérenme, llévenme a casa”, imploraba en la cinta el prisionero.

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