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El Pentágono encara severos recortes

Los vientos de austeridad soplan con fuerza en el Pentágono, que perderá una docena de brigadas de combate de su Ejército de Tierra y podría utilizar el mismo uniforme en operaciones de combate y camuflaje en todas sus ramas a raíz de la mayor reorganización desde el fin de la II Guerra Mundial.

Tras más de una década de guerras, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos afrontan drásticas reducciones en el gasto militar e importantes cambios estratégicos que demandan unidades, equipos y tácticas muy distintas.

La ley de Presupuesto del 2011 estipuló una reducción del gasto militar de casi $487,000 millones a lo largo de una década.

De esa reducción, unos $170,000 millones corresponden al Ejército de Tierra y esta semana el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Raymond Odierno, informó de que en los próximos cuatro años esa rama de las Fuerzas Armadas eliminará al menos diez brigadas de combate, desactivará dos actualmente apostadas en Alemania e identificará una más para desactivación hacia el 2017.

A eso se ha sumado la retención de fondos ordenada por el Congreso –y conocida como “sequestration”– que ha impuesto recortes en todos los gastos del gobierno federal.

La austeridad en boga llevó al Senado a recomendar que las diferentes ramas –Ejército, Marina, Aviación e Infantería de Marina– adopten gradualmente uniformes idénticos para tareas de combate y de camuflaje.

Actualmente cada rama tiene uniformes peculiares para las tareas diarias, y uniformes de camuflaje distintivos que corresponden, supuestamente, al contexto en el que sus soldados han de ocultarse: azul y gris para la Marina, verde y pardo para el Ejército, marrón y beige para la Infantería de Marina.

El Ejército, la mayor de las cuatro armas castrenses, se propone reducir su contingente activo de unos 560,000 soldados a unos 490,000.

Con la reorganización bosquejada por Odierno, el Ejército mantendrá 95 de sus 98 batallones de combate, y cada una de las brigadas reorganizadas contará con unos 4,500 soldados, casi 1,000 más que en su configuración actual.

El plan incluye la adición de un tercer batallón de maniobras para cada brigada blindada y de infantería, para hacerlas más letales, flexibles y ágiles, según explicó Odierno.

En la actualidad hay 45 brigadas de combate y cada una de ellas tiene dos batallones de maniobra. Con la reestructuración, el Ejército tendrá entre 32 y 33 brigadas de combate y cada una de ellas contará con tres batallones para un total de 96 a 99 batallones.

Algunos críticos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sostienen que hay una proporción demasiado alta de personal militar administrativo y de altos mandos, de forma que la reestructuración alivia esa carga y aumenta la capacidad de combate.

Las brigadas de combate se diseñaron para operar, básicamente, con su propia estructura de mando lo cual ha empujado hacia la obsolescencia la tradicional estructura de divisiones cuyos mandos dan empleo a más generales que los necesarios.

La renombrada División Aerotransportada 101 libra ahora una batalla para preservar su ilustre Regimiento 506 de Infantería cuyos orígenes datan de la II Guerra Mundial. Entre las unidades identificadas por Odierno para su eliminación se cuenta la Cuarta Brigada con sede en Fort Campbell, Kentucky, de la que forma parte ese regimiento.

El 506, uno de varios regimientos que saltaron con paracaídas detrás de las líneas alemanas, tiene el mote de “Currahee”, una palabra cherokee que significa “se las arregla solo” y se lanzó sobre Normandía durante la invasión de 1944.

El libro Band of Brothers del historiador Stephen Ambrosem y la miniserie de televisión producida por Steven Spielberg y Tom Hanks en el 2001 han transmitido la gesta del 506 a generaciones para quienes aquella guerra es historia de abuelos.

Los ajustes de presupuesto y podas de contingentes también llegaron a la Infantería de Marina, que ya tenía en marcha un plan para reducir su contingente de 202,100 soldados –23 batallones– en el 2009 a 182,100 –19 batallones– hacia el 2016.

Como resultado de los cortes dictados por el Congreso, dijo el general Jim Amos, comandante de esa fuerza, probablemente habrá que deshacerse de otros 8,000 soldados para que la Infantería quede con 174,000 miembros en su fuerza activa.

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