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La celebración nunca cesó en el American Airlines Arena

Esta vez nadie se fue.

La noche del jueves, los presentes en el American Airlines Arena sí que representaban a la verdadera fanticada de Miami, no solo porque no se marcharon, sino por que animaron como nunca a su Heat, incluso cuando iba debajo en el marcador, ayudando a crear un fantástico ambiente favorable al equipo de sus amores.

Antes del juego Chris Bosh les había mandó un mensaje a aquellos que abandonaron el recinto el martes.

“Los que se fueron, que se aseguren de no venir al Juego 7”, dijo Bosh. “Sólo queremos a los que se van a quedar. Uno nunca se rinde. La gente [que se marchó] nos abandonó Esos pueden permanecer donde están y ver el partido en casa”.

Entre los presentes se encontraba el futbolista colombiano Radamel Falcao, quien se sentó justo en la mismo asiento, justo en la esquina desde donde contempló asombrado el martes el disparo de Ray Allen para empatar el juego.

Julia Dale, la niña de la suerte, cantó de nuevo himno y acto seguido una arena encendida teñida de blanco coreaba con fuerza el tradicional Lets Go Heat!

La comunión del AAA con Chris ‘Birdman’ Andersen fue total. Cuando él entra, eleva la energía y el público reconoce el esfuerzo.

Aunque la revelación del juego fuese Shane Battier, quien acertó los tres primeros triples que tiró, el verdadero heroe de la noche fue LeBron James quien se puso en los hombros al equipo, elevando al máximo la temperatura en el edificio de Bay Side.

Al final el público se convirtió en el juegador número 6 batiendo sus palmas, gritando, golpeando sus pancartas en las que se podía leer Heat in 7 y saltando con sus camisetas blancas con las caras de los jugadores, en fin animando a los suyos. Su aliento y su algarabía con muchos decibeles fue indispensable en la victoria.

Al final nevó confeti, se puso la cinta amarilla y el trofeo volvió a acercarse a la cancha, pero esta vez para quedarse en casa.

El Heat es Campeón!!!, que se inicie la fiesta.

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