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Estudio indica impacto ambiental del gas de esquisto

Un nuevo estudio revela la contaminación de pozos de agua potable cercanos a sitios de extracción de gas de esquisto en Estados Unidos, lo que podría reactivar el debate sobre el impacto ambiental de esta controvertida técnica.

Investigadores de la Universidad de Duke, en Carolina de Norte, analizaron muestras de agua de 141 pozos privados que proveen a casas ubicadas en la cuenca de gas de esquisto de Marcellus, en el noreste de Pensilvania y el sur del estado de Nueva York.

Las concentraciones de metano en el agua potable de las viviendas ubicadas a menos de un kilómetro de los sitios de perforación eran, en promedio, seis veces mayores a las del agua de las casas que se encontraban a más distancia, en tanto las concentraciones de etano eran 23 veces superiores.

La cantidad de metano sobrepasaba ampliamente, en la mayoría de estos pozos, los 10 miligramos por litro de agua, el máximo nivel aceptado por las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

También se detectó propano en diez muestras de agua de los pozos de las casas ubicadas a menos de un kilómetro de los sitios de extracción.

“Los resultados sobre metano, etano y propano, así como nuevas indicaciones de rastros de isótopos de hidrocarburo y de helio, nos llevan a pensar que la extracción de gas de esquisto ha afectado las fuentes de agua potable de los hogares” más cercanos, dijo Robert Jackson, profesor de ciencias ambientales en la Universidad Duke y autor principal de este trabajo publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS) del 24 al 28 de junio.

Los datos sobre la contaminación etano y propano “son nuevos y difíciles de refutar”, insistió.

“No hay ninguna fuente biológica de etano y propano en la región y la cuenca de gas de esquisto Marcellus es rica en estos dos gases”, subrayó el investigador.

Estos científicos han considerado todos los factores que podrían explicar la contaminación.

“Nuestra investigación muestra que la distancia con los sitios de extracción, así como las variaciones en la geología local y regional, son los principales factores para determinar el posible riesgo de contaminación de las aguas subterráneas que deben ser considerados antes de la perforación”, explicó Avner Vengosh, profesor de geoquímica y de calidad del agua, y coautor del trabajo.

Estudios anteriores habían encontrado indicios de contaminación de metano en los pozos de agua situados cerca de los sitios de perforación en el noreste de Pensilvania.

Sin embargo, un tercer estudio, realizado por científicos del Instituto Nacional de Geofísica, no halló evidencia de contaminación en el agua potable.

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