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Delegación estadounidense de alto nivel visita Cuba

Una delegación de legisladores estadounidenses encabezada por el senador Patrick Leahy llegó a Cuba el lunes para calibrar los cambios económicos de la isla y enfatizar la importancia de poner en libertad a un estadounidense encarcelado cuya detención ha enfriado las relaciones entre ambos países.

El viaje, que incluyó a cinco senadores, fue el primero hecho a la isla gobernada por un régimen comunista por políticos estadounidenses de alto nivel desde la reelección del presidente Barack Obama en noviembre.

Esto tiene lugar un año después de que otro grupo de legisladores presidido por Leahy, demócrata de Vermont, vino a Cuba y se reunió con el gobernante Raúl Castro. La delegación del año pasado visitó también a Alan Gross, un estadounidense encarcelado desde el 2009 por distribuir ilegalmente equipos de comunicación en la isla bajo un programa de construcción de la democracia financiado por el gobierno de Estados Unidos.

En sus encuentros, los legisladores enfatizarán que liberar a Gross, quien está cumpliendo una condena de 15 años de cárcel, es un prerrequisito crucial para mejorar las relaciones, dijo un funcionario del Departamento de Estado a The Associated Press. El funcionario habló con la condición de conservar el anonimato, ya que carece de autorización para hacer declaraciones públicas.

“Nada me haría más feliz que, cuando nos vayamos en un par de días, Alan Gross esté en el avión con nosotros”, dijo Leahy tras la llegada del grupo, y luego añadió: “No creo que eso tiene muchas posibilidades de suceder”.

Leahy dijo que el objetivo del viaje es trabajar hacia mejores relaciones entre ambos países, y que ambas partes tendrían que conceder terreno. Dijo que muchos estadounidenses están de acuerdo de que la política de EEUU que ha estado vigente por muchas décadas se ha hecho anacrónica.

“Existe una creciente opinión entre muchos en EEUU que no tienen una mentalidad de la Guerra Fría de que a ellos les gustaría ver un cambio”, dijo. Estados Unidos ha mantenido un embargo económico a la isla durante 51 años, desde poco después de que Fidel Castro subiera al poder.

En una declaración por escrito enviada a El Nuevo Herald, la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen consideró que el caso de Gross no es más que “la última excusa dada por miembros del Senado y de la Cámara para justificar su peregrinación anual a la isla esclavizada”.

“Cada año, ellos van y vienen y sin embargo nada cambia en Cuba. Pero ahora dicen que quieren ser testigos de reformas económicas que no existen y discutir el caso de Gross. Es algo patético”, agregó.

El representante Jim McGovern, demócrata de Massachusetts, dijo por su parte que a los legisladores “les gustaría ver mejorar las relaciones”, y agregó que espera ver el día en que se permita a todos los ciudadanos estadounidenses viajar libremente a Cuba. Washington prohíbe el turismo estadounidense a la isla, aunque el número de estadounidenses que viajan a Cuba en intercambios con licencia cultural, religiosa o educacional ha aumentado enormemente bajo las nuevas pautas establecidas por la administración de Obama.

Los legisladores esperan asimismo echar un vistazo de cerca a algunos cambios económicos en la isla instituidos por Castro en los últimos años, incluyendo la legalización de empresas privadas limitadas, la creación de un mercado de bienes raíces y la eliminación de las restricciones de viaje para la mayoría de los habitantes de la isla.

La delegación incluye además a los senadores Jeff Flake, republicano de Arizona; Sherrod Brown, demócrata de Ohio; Debbie Stabenow, demócrata de Michigan; y Sheldon Whitehouse, demócrata de Rhode Island, conjuntamente con McGovern y el representante Chris Van Hollen de Maryland, el estado de Gross.

El grupo llegó el lunes y se espera que salga del país el miércoles por la mañana. Ellos se negaron a hacer públicos detalles de su agenda, incluyendo si se reunirán con Castro o con Gross.

Cuba ha dicho que está dispuesta a considerar la liberación de Gross, de 63 años, pero a cambio quiere que Washington negocie el destino de cinco espías cubanos sentenciados a largas condenas de cárcel en Estados Unidos.

Washington ha dicho públicamente que un canje no es algo que estén dispuestos a negociar.

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