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Los partidos se resisten a informar gastos

El hombre que informó sobre Jim Greer, presidente del Partido Republicano de la Florida, denuncia ahora la campaña auto descrita de reformas de Will Weatherford, presidente de la Cámara de Representantes del estado.

“Es el mismo enfoque del antiguo lavado y ocultación de dinero que ha estado en práctica desde que recuerdo en la política de la Florida”, dijo Allan Cox, ex vicepresidente del Partido Republicano y el hombre que expuso la estrategia secreta de Greer para robar los fondos del partido.

Cox dijo que tenía la esperanza de que el caso de Greer sirviera como catalizador para poner fin a la tradición de los legisladores de usar los fondos del partido para eludir la ley estatal y tener estilos lujosos de vida. Greer se declaró culpable el lunes de cargos de robo y lavado de dinero por establecer una consultoría y desviar los fondos del partido a su cuenta personal.

Un proyecto de ley que circula en la Cámara de Representantes intenta poner fin a los fondos políticos para usos ilícitos conocidos como Comités de Existencia Continua (CCE), los cuales los legisladores usan para hacerse cheques a sí mismos y evadir una ley de 10 años que les prohíbe aceptar comidas, viajes y entretenimiento de los cabilderos. La propuesta prohíbe los comités e impone nuevas reglas de información de los gastos hechos por los comités políticos y candidatos. La legislación es una prioridad para Weatherford.

Sin embargo, se encuentran ausentes del proyecto de ley reglas que requerirían que los dos partidos políticos dominantes en el estado den a conocer detalles de cómo gastan millones de dólares en contribuciones. Cox cree que eso estimularía a los líderes legislativos a continuar usando su partido para financiar comidas, viajes y entretenimiento – y escapar del escrutinio público.

“Si realmente queremos tener claridad para la campaña de reforma de las finanzas, debemos eliminar la enorme laguna jurídica que permite al presidente [de la Cámara de Representantes] y al presidente [del Senado] recaudar fondos a nombre del partido, situarlos en el partido y entonces ordenarle al partido cómo y dónde se deben gastar”, dijo Cox. “Este es un tema delicado que se ha eludido por años y años”.

¿Cómo se relaciona esto con Jim Greer?

Cuando Greer comenzó a quedarse sin dinero en la cuenta general del partido del estado y enfrentó un déficit de $1.3 millones, echó mano a las cuentas controladas por el legislador y tomó $3.6 millones, dijo Cox, quien sirvió durante ocho años como presidente de presupuesto del Partido Republicano de la Florida (RPOF), incluyendo durante la tenencia de Greer.

Cuando Cox y otro miembro del comité del RPOF comenzaron a hacer preguntas, descubrieron el contrato secreto de consultoría de Greer para desviar dinero hacia sí mismo y su segundo, Delmar Johnson.

Cox cree que en primer lugar, los fondos de los legisladores nunca debieron haber existido. “Si quieres deshacerte de los CCE, está bien, pero debemos ocuparnos del verdadero problema y cerrar ese resquicio legal”, agregó.

Bajo la ley de la Florida, los partidos políticos pueden aceptar sumas sin límite de grandes donantes y corporaciones, pero no tienen que designar el dinero ni para la Cámara de Representantes ni para el Senado.

Sin embargo, Weatherford y el presidente del Senado, Don Gaetz, defienden las prácticas del partido, al igual que anteriores presidentes de la Cámara de Representantes.

“Primero que todo, el problema fue que Jim Greer estaba robando dinero y probablemente vaya a la cárcel”, dijo Weatherford. “Cuando se trata del Partido Republicano hay una diferencia entre un CCE de dudosa reputación que se crea para un propósito específico – quizás es un anuncio de televisión o algún correo – contra un Partido Republicano o Demócrata que tienen un cuerpo electo”.

Los partidos son responsables de los comités ejecutivos, los funcionarios electos y las revisiones de auditoría, mientras que los comités políticos pueden surgir de la nada y no son responsables ante nadie, dijo Weatherford.

Gaetz, quien también ha hecho una gran prioridad el limpiar la ética y las leyes electorales, cree que el sistema existente incluye una responsabilidad significativa. “Ni un centavo va a ningún tipo de gasto relacionado con una campaña del Senado que yo no esté de acuerdo y ningún centavo se recauda que no se haga bajo mi supervisión”, aseguró.

Pero para Cox y los defensores de la ética (que han solicitado leyes de información en 24 horas para todas las finanzas de la campaña), forma parte del problema la noción de que Gaetz puede controlar su parte del presupuesto, pero no dar a conocer sus gastos.

El Partido Republicano de la Florida “es un lugar muy conveniente para enviar dinero”, dijo Cox. “En vez de tener que documentar el tipo de gastos que están prohibidos por la última reforma de las finanzas – comidas, regalos y viajes – ahora puede lavarse bajo la protección del partido”.

Cuando los partidos informan de sus gastos, ellos unen en uno sus desembolsos para varias campañas políticas, lo que hace imposible determinar quién le dio dinero a la Cámara de Representantes, el Senado o un gobernador. Por ejemplo, en dos últimos meses del 2012, el RPOF pagó $75,606 a American Express por gastos con individuos no dados a conocer.

John Trasher, un presidente de la Cámara de Representantes que se convirtió en el líder del RPOF cuando se obligó a renunciar a Greer, dijo que puso fin a los gastos lujosos que disfrutaban los miembros y retiró las tarjetas de crédito. Pero el partido aún cubre las cuentas para las comidas de muchos legisladores sin una línea clara de información.

La semana pasada, Herald/Times encontró a seis senadores en una reunión en un restaurante en Tallahasee con un cabildero y el líder de la Asociación de Oftalmología de la Florida. En vez de pagar por la comida, el grupo la cargó al Partido Republicano, y Lizbeth Benacquisto, líder republicana del Senado, la describió como una “cena de agradecimiento” porque el oftalmólogo recaudó dinero para ellos.

Los republicanos no son los únicos que se resisten a una completa información de los gastos de los partidos para los legisladores. Algunos demócratas, que recaudaron considerablemente menos que sus rivales, están preocupados de que si ellos revelan cuánto ha dado un gran donante a una cuenta de la Cámara de Representantes o el Senado, los republicanos intimidarían a sus donantes.

La senadora Gwen Margolis, demócrata por Miami Shores, quien fue electa en 1990 como la primera mujer presidenta del Senado, dijo que ella cree que el sistema actual de los CCE funciona a favor de los desafíos del liderazgo del RPOF, porque les permite seguir la pista de quién le dio a quién.

Agregó que el senador Jack Latvala, republicano por St. Petersburg, usó el año pasado su CCE para enviar dinero a la campaña del rival de ella, por lo que ella mantiene una lista de donantes “en caso de que la necesite”.

Si se eliminan los CCE y no se requiere que los partidos relacionen las contribuciones con el gasto, “el dinero se lavará a través del partido”, dijo Margolis. El partido “reportará el gasto, pero no se sabrá exactamente en quien”.

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