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Boletas electorales en español plantean dilemas

A tres semanas de las elecciones presidenciales, hay zonas del país que no satisfacen o apenas pueden cumplir con las normas impuestas por el gobierno para ayudar a los inmigrantes a votar en un idioma que no sea el inglés.

Paul Adams, director de la junta electoral del condado Lorain, en Ohio, conoce bien el problema. Se vio obligado hace poco a pedir $183,000 adicionales a las autoridades de su jurisdicción para poder cubrir el gasto de imprimir y enviar boletas bilingües -en español e inglés- a los votantes, que las reciben por correo.

“Antes, las papeletas en inglés eran de dos páginas y enviar cada una, y que el votante la devolviera, costaba aproximadamente 65 centavos. Ahora, en español e inglés son de cuatro o cinco páginas y el costo ha subido a $1.70 por envío”, dijo Adams. “Creo que existe la necesidad de ofrecer asistencia adicional a estos votantes pero no estoy convencido de que se tenga que ir tan lejos con los requisitos que se nos imponen”.

Adams, quien vive en un condado que ha sufrido recortes presupuestarios, no está solo.

Funcionarios de varias jurisdicciones se quejan de la falta de dinero para imprimir o enviar papeletas bilingües a los votantes, la dificultad para encontrar a intérpretes que trabajen en centros de votación y hasta la confusión generada por el español usado en algunas boletas. El problema ocurre, además, cuando parece que estas papeletas son más necesarias.

Aproximadamente 13.4 millones de ciudadanos en edad de votar y pertenecientes a grupos de lenguas minoritarias vivían en las jurisdicciones que ofrecían papeletas bilingües para los comicios del 2008. La cifra es ahora de más de 19 millones de ciudadanos, según datos del Departamento de Justicia, lo que representa un aumento del 42.7 por ciento.

En el condado Fort Bend, en Texas, el problema no es el dinero sino la falta de ciudadanos estadounidenses bilingües que ayuden en sus centros electorales a votantes hispanos, tal y como ordenó el gobierno a la jurisdicción en abril del 2009, tras llevarla a los tribunales.

“No sabemos qué va pasar si el gobierno nos dice que no hemos cumplido con el acuerdo totalmente, porque no lo hemos hecho”, dijo John Oldham, administrador electoral del condado, tras explicar que necesitan 200 empleados bilingües y cuentan con aproximadamente 130. “Simplemente no hemos podido encontrar el número de personas que hablen español y que se estipula en nuestro acuerdo con el Departamento de Justicia”.

Ofrecer papeletas en otros idiomas además del inglés es obligatorio en numerosos condados seleccionados por el gobierno siguiendo las pautas fijadas por el Voting Rights Act, la legislación que vela por los derechos del votante. Esa ley estipula que una jurisdicción debe ofrecer asistencia con el idioma a los votantes si más del 5 por ciento de los ciudadanos en edad de votar son miembros de un grupo lingüístico minoritario.

Votar en idiomas como el español, chino, vietnamita o dialectos indígenas como el navajo es posible en 248 condados de 25 estados del país.

Aun así, el Departamento de Justicia ha acudido a los tribunales en al menos 16 de esos condados en los últimos cinco años para exigir que respeten la ley y ofrezcan materiales explicativos electorales en otros idiomas, y papeletas bilingües o multilingües, además de contratar y entrenar a empleados que hablen otras lenguas y ofrezcan asistencia en centros de votación. Estos condados son de los estados de Nueva York, Nueva Jersey, California, Texas, Illinois y Ohio.

A pesar de que todas las jurisdicciones han llegado a acuerdos con el gobierno, el mandato es difícil o imposible de cumplir para algunas, aseguran.

En Fort Bend, Oldham dijo que muchos de los votantes con apellidos hispanos contactados no hablan español, así que no pueden servir como intérpretes. En Lorain, Adams dijo que, a veces, los apellidos españoles son en realidad de ciudadanos filipinos y a estos no les sirve una boleta en español. Por otro lado, hay votantes hispanos que se han quejado de no entender el español de las papeletas.

“En Sur Lorain, la mayoría de la comunidad es puertorriqueña pero hay un contingente mexicano, guatemalteco, dominicano….Para términos legales como `sheriff del condado’ usan palabras diferentes,” dijo Adams. “Así que hay hispanos que entonces prefieren el material en inglés porque no entienden realmente lo que está en español, porque no es la terminología que usan”.

El condado Orange, en Nueva York, hace grandes esfuerzos para acomodar a su población hispana en época de elecciones pero el presupuesto con el que cuenta es escueto. Sus funcionarios accedieron a imprimir papeletas que incluyeran español y a contratar empleados bilingües para ayudar a los votantes hispanos después de llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia en abril. Orange creó además un comité para asegurar que el condado cumplía con la normativa.

“No sé cuánto es el costo total de esto, pero es muy significativo. Estamos hablando de salarios y beneficios para nuevos empleados”, dijo el comisionado del condado, David Green. “Estamos haciendo todo lo posible por cumplir con el acuerdo (con el Departamento de Justicia)”.

De los 19.5 millones de personas en el estado de Nueva York, aproximadamente 5.5 millones no considera el inglés como lengua materna, según datos del Censo del 2010. De este grupo, un 45 por ciento considera que no habla bien inglés.

Dena Iverson, portavoz del Departamento de Justicia, dijo que el gobierno no puede comentar sobre asuntos vigentes, refiriéndose a los casos de condados que ha llevado a los tribunales.

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