Nation & World

Aseguradora Citizens elimina la oficina que investiga las quejas

Citizens Property Insurance Corp. ha disuelto su Oficina de Integridad Corporativa, una curiosa medida para una compañía estatal que ha visto un aumento del 52 por ciento en las quejas internas y se le investiga por gastos fastuosos y otras impropiedades corporativas.

El viernes, cuatro miembros de la Oficina de Integridad Corporativa – que es responsable de manejar quejas como la corrupción interna, el hostigamiento sexual o el uso indebido de fondos – recibieron cartas de terminación de contrato. Citizens les ha pedido que firmen acuerdos de confidencialidad.

Citizens reclama que ha despedido a cuatro reguladores corporativos para reducir los gastos e incrementar sus esfuerzos de detección de fraude.

“Para una mejor comprensión y centrar la atención de la administración en el riesgo de fraude y cómo se debe responder a este riesgo dentro de la organización, Citizens ha determinado la necesidad de contratar a contadores con habilidades y bien calificados, que tengan una experiencia específica en el manejo del fraude en organizaciones de gran magnitud como Citizens”, dijo Christine Ashburn, portavoz de la corporación estatal.

Pero no se han contratado estos contadores, ni se ha traído personal adicional como consecuencia del desmantelamiento de la unidad de integridad corporativa.

Los recortes llegan en un momento en que la aseguradora estatal se encuentra envuelta en una serie de controversias. Recientes acusaciones entre oficinas en Citizens van desde el uso ilegal de fondos, a violencia en el centro de trabajo, a juegos de azar con los recursos de la compañía. Las acusaciones de empleados de un uso inadecuado de los fondos de la compañía se elevaron de dos en el 2009 a 15 el año pasado. Citizens emplea a unos 1,100 trabajadores.

Una de las primeras decisiones sobre el personal tomadas por el presidente Barry Gilway después que se le contrató en junio fue el dejar de recibir informes directos del ex agente de cumplimiento de la ley que administraba la Oficina de Integridad Corporativa. En su lugar, comenzó a recibir informes de un recién contratado Auditor Jefe Interno, un ex empleado en una anterior compañía de Gilway, Zurich North America.

T.W. Smart, un ex alto funcionario con el Departamento de Cumplimiento de la Ley de la Florida que administraba la Oficina de Integridad Corporativa, se encuentra en el grupo de empleados a los que Citizens les terminó el contrato. También se le concluyó el contrato a Selisa Daniel, una ex investigadora de delitos económicos de la oficina del fiscal general. Citizens asegura que Smart, Daniels y otros dos no tienen la pericia necesaria para manejar el tipo de fraude de alto nivel que ocurre en la compañía.

Los problemas de Citizens con los controles internos y las acusaciones de corrupción, hostigamiento sexual y gastos impropios han crecido vertiginosamente en años recientes.

Entre el 2009 y el 2011, el número de quejas corporativas internas se elevó un 52 por ciento.

Una carta anónima enviada en marzo a la junta de directores alegó que los empleados de Citizens han gastado más de $500,000 en bebidas, así como millones de dólares en muebles caros y contratos ilegales que no se sometieron a subastas.

La junta de Citizens solicitó una investigación a la Oficina de Auditoría Interna (OIA), que encontró eventualmente que algunas de las acusaciones no se podían probar de inmediato y que otras conductas impropias habían ocurrido en realidad.

LA OIA no celebró ninguna entrevista con miembros del personal en su investigación, y llegó a la conclusión de que no podía confirmar o negar varias de las acusaciones. El caso, que no revisó la Oficina de Integridad Corporativa, se cerró. Más adelante, la OIA manejará muchos de los casos de los que se ocupaba previamente la Oficina de Integridad Corporativa.

En agosto, una historia en The Miami Herald y el Tampa Bay Times documentó un patrón de gastos fastuosos por los ejecutivos de Citizens, quienes regularmente rentaban habitaciones en hoteles de lujo y cenaban comidas gourmet mientras presionaban por aumentos dolorosos en las tasas de seguros.

La historia mencionó hoteles de $600 por noche, viajes en primera clase a Bermudas y uso indebido de la tarjeta de crédito de la compañía para alcohol y cortes de pelo.

Después de que se publicó la historia, el gobernador Rick Scott dijo que estaba “preocupado” y pidió a su Inspector General jefe que investigara. Citizens ha revisado desde entonces su política ejecutiva de viajes, pero también aprobó grandes aumentos salariales para los mismos ejecutivos.

El incremento de las quejas de corrupción y uso incorrecto de fondos ocurre cuando el efectivo de caja de Citizens ha llegado a niveles altos récord. La compañía tiene más de $6,200 millones en el banco, parte de un portafolio de $15,000 millones reunido durante una larga temporada sin huracanes.

Grupos de buena administración dicen que la gran cantidad de dinero, fuera de las salvaguardas necesarias, es un terreno maduro para el fraude y el abuso.

“El gobernador Scott estuvo correcto en hacer que su inspector general revise las cuentas de Citizens en busca del despilfarro y abusos”, dijo Dan Krassner, director de Integridad de la Florida.

Related stories from Vida en el Valle

  Comments