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Se agravan protestas contra EEUU en el Medio Oriente

Las protestas por un filme contra el Islam tomaron el jueves como blanco a más instalaciones estadounidenses en el mundo musulmán, lo que provocó preguntas sobre si los gobiernos tienen la voluntad o incluso la capacidad de proteger a los estadounidenses en el extranjero de manifestantes enojados.

Dos días después de las muertes del embajador en Libia, Christopher Steven y los funcionarios estadounidenses Sean Smith, veterano de la Fuerza Aérea, y Glen A. Doherty y Tyrone S. Woods, ex Navy Seals, la embajada de EEUU en Sanaa, Yemen, fue atacada por manifestantes mientras el personal yemení de seguridad hacía poco para intervenir, según testigos.

En El Cairo, nubes de gases lacrimógenos envolvieron la fortificada zona alrededor de la embajada de EEUU mientras fuerzas de seguridad chocaban con los manifestantes por tercer día consecutivo. Se informó sobre otras manifestaciones contra Washington ciudades a lo largo de la región.

El presidente egipcio, Mohamed Morsi, condenó el jueves los ataques a la embajada en El Cairo después de días de relativo silencio, y prometió defender la seguridad de los edificios diplomáticos de EEUU, incluso mientras su movimiento de la Hermandad Musulmana y otros grupos llaman a manifestaciones mayores, aunque pacíficas, contra Washington para el viernes, el día tradicional de la oración —y protesta— en los países musulmanes. Los manifestantes en el Cairo derribaron el martes las murallas del complejo de la Embajada de EEUU, que aparentemente estaba poco custodiado, tomaron una bandera estadounidense y la destruyeron.

En Sanaa, cientos de manifestantes se reunieron el jueves en una calle usualmente cerrada en frente de la embajada de EEUU para una manifestación que se tornó violenta, según testigos. Los manifestantes derribaron un muro, incendiaron un edificio dentro del complejo, rompieron ventanas y se llevaron suministros de oficina y otros objetos antes de ser repelidos y dispersados por las fuerzas yemeníes de seguridad.

En Washington, Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado, dijo que había habido “una pequeña penetración en el perímetro del complejo pero ninguna en los edificios de la embajada” en Sanaa. Agregó que todo el personal de EEUU estaba “seguro y localizado” y que las fuerzas yemeníes de seguridad estaban “en el proceso de restaurar el orden” en el lugar.

“Queremos expulsar al embajador estadounidense”, dijo Abdelwadood al-Mutawa, un manifestante que caminaba por las afueras del complejo. Agregó que estaba motivado por los informes de la película sobre el profeta Mahoma. “No podemos aceptar ningún insulto a nuestro profeta”, comentó Mutawa.

Otro manifestante dijo que algunas de las fuerzas de seguridad que protegían el edificio parecían favorables a la causa de los manifestantes. “Algunos soldados me decían, ‘Estos son perros y no podemos aceptar que se insulte a nuestro profeta’”, afirmó Yusef Mohammad.

Manifestaciones contra EEUU más pequeñas ocurrieron en Irán y Bangladesh.

La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton dio el jueves pasos enérgicos para distanciar al gobierno estadounidense de la película, a la que calificó de “repugnante y reprensible”, pero también condenó la violencia en respuesta a ella.

“El gobierno estadounidense no tiene absolutamente nada que ver con este video. Rechazamos absolutamente su contenido y mensajes”, afirmó Clinton. “Pero no hay justificación —ninguna— para responder con violencia a este video”.

Clinton habló dos días después que el embajador Stevens y los funcionarios estadounidenses perecieron en el consulado norteamericano en Bengasi, Libia, en un ataque que según analistas fue orquestado por terroristas para coincidir con una manifestación contra la película.

El presidente de Yemen, Abed Rabbo Mansour Hadi, expresó inmediatamente sus disculpas a Washington por el daño a la embajada y ordenó una investigación del incidente.

“El gobierno de Yemen condena cualquiera y todos los actos de violencia contra el personal y las instalaciones diplomáticas”, dijo un comunicado del gobierno. “Urgimos enérgicamente a todos los que desearían incitar a otros a la violencia que cesen de inmediato”.

El presidente Obama habló a última hora del miércoles por teléfono con el presidente libio, Mohamed Yusuf a-Magariaf, aceptando las condolencias por las muertes estadounidenses en Bengasi y expresando su reconocimiento por la cooperación entre EEUU y el gobierno de Libia tras el ataque, informó la Casa Blanca.

Mientras tanto, en Bruselas, el presidente egipcio Morsi hizo su más enérgica condena al ataque contra la embajada estadounidense en su país.“No aceptamos, condonamos o aprobamos para nada los ataques a embajadas, consulados o personas, o las muertes de ninguna forma”, afirmó Morsi. Agregó que Egipto era totalmente capaz de “proteger las delegaciones diplomáticas y a todos los extranjeros, visitantes, turistas, embajadas y consulados en Egipto”.

Pero Morsi también denunció la película e hizo un llamado al “pueblo estadounidense” a “declarar su rechazo” a tales provocaciones.

En una medida de la tensión entre los diplomáticos estadounidenses en Egipto y el gobierno de ese país, una tempestad menor surgió el jueves en Twitter entre representantes de la Hermandad Musulmana y los mensajes oficiales de la embajada de EEUU.

La cuenta en inglés de la Hermandad Musulmana puso un mensaje de apoyo al personal de la embajada de EEUU, al decir que el grupo se sentía “aliviado” de que ningún miembro del personal resultó dañado y que esperaba que las relaciones entre ambos países pudieran mantenerse a pesar de la “turbulencia de los eventos del martes”.

En respuesta, los mensajes de Twitter de la embajada de EEUU, dijeron: “Gracias. Pero ¿han visto sus propios mensajes en árabe? Espero que sepan que también leemos ésos”. Fue una referencia aparente a los llamados de la Hermandad Musulmana a más manifestaciones.

Pero en una posible señal de que funcionarios e influyentes clérigos que han estado llamando a manifestaciones estaban preocupados de que el tono se hubiera calentado demasiado, un partido político ultraconservador, al-Naour, pidió manifestaciones pacíficas lejos de las embajadas y condenó tanto la violencia como la película.

“Apreciamos y valoramos la declaración de la embajada estadounidense que condenó el insulto al Islam y a sus profetas”, indicó el partido político en una declaración.

Un influyente clérigo llamó el jueves por la noche a una “tregua” entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad en la embajada.

El jeque Mazhar Shahin, el imán de la Mezquita Omar Makram, en la Plaza Tahrir, donde se han estado reuniendo muchos manifestantes, usó el jueves por la noche el poderoso sistema de mensajes públicos de la mezquita para hacer un llamado a las fuerzas de seguridad para que cesen el uso de gases lacrimógenos y llamó a los manifestantes a regresar a la Plaza Tahrir y retirarse de la calle lateral desde la cual tratan de aproximarse a la embajada de EEUU, informó la estatal Agencia de Noticias del Oriente Medio. La embajada se encuentra a 350 yardas de la plaza.

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