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Al Qaida pudo estar detrás de ataque al embajador de EEUU en Libia

Funcionarios estadounidenses y analistas del Medio Oriente dijeron el miércoles que un ataque en el que murió Christopher Stevens, el embajador de EEUU en Libia, y otros tres funcionarios estadounidenses en el consulado de Benghazi, en Libia, puede haber sido planeado por extremistas e inspirado por Al Qaida.

Entretanto, el Pentágono despachó dos barcos de guerra hacia la costa de Libia tras el incidente, informó la agencia Associated Press.

El destructor USS Laboon se ubicó frente a las costas libias y el USS McFaul navega hacia la región y debe llegar en varios días. Fuentes del Pentágono indicaron que las naves poseen misiles Tomahawk.

Stevens, y otros tres estadounidenses murieron el martes durante un asalto contra el consulado de EEUU en la ciudad de Benghazi. El presidente Barack Obama condenó en términos fuertes el ataque y prometió llevar a los autores ante la justicia.

El ataque siguió a una violenta protesta ante la embajada estadounidense en El Cairo a causa de un video antiislámico de bajo presupuesto hecho en Estados Unidos, e inicialmente pareció que el asalto al consulado de Benghazi era otra respuesta espontánea a la grabación. Pero funcionarios estadounidenses de alto nivel y analistas del Medio Oriente cuestionaron el miércoles los motivos del ataque de Benghazi, señalando que incluyó el uso de un lanzacohetes y siguió a un llamado de Al Qaida a vengar la muerte de un importante miembro libio de la red terrorista.

Funcionarios libios y un testigo dijeron que los atacantes aprovecharon una protesta contra el filme para lanzar el asalto.

Aparentemente Stevens, de 52 años, y los otros funcionarios murieron en el interior del consulado, posiblemente tras el lanzamiento de un cohete, de acuerdo con funcionarios que han sido informados acerca del ataque.

El miércoles, funcionarios del gobierno detallaron que la acción contra el complejo de Benghazi fue rápida y los atacantes se impusieron a las fuerzas de seguridad libias y de EEUU. Los asaltantes lograron separar los guardias estadounidenses del embajador. El personal estadounidense perdió contacto con Stevens a los pocos minutos del ataque, alrededor de las 10:15 p.m., hora de Benghazi. No volvieron a verlo hasta que su cuerpo les fue devuelto alrededor del amanecer,

“Francamente, no tenemos claro lo que ocurrió durante el tiempo en que [el embajador] estuvo separado del grupo que permaneció dentro del edificio incendiado y el momento en que nos notificaron que estaba en un hospital de Benghazi”, declaró a los reporteros un alto funcionario de la administración bajo condición de anonimato. “No pudimos verlo hasta que nos devolvieron su cuerpo en el aeropuerto”.

Stevens, radicado en la capital de Libia, Trípoli, se encontraba de visita en el consulado estadounidense en Benghazi en el momento del ataque. Los funcionarios dijeron que era una de las 25 o 30 personas que estaban dentro del complejo del consulado estadounidense y un edificio anexo a las 10 p.m., hora local (4 p.m., hora del Este), cuando hombres armados no identificados comenzaron a disparar desde afuera.

Al cabo de 15 minutos, dijeron los funcionarios, los hombres armados habían entrado en el complejo e incendiado su edificio principal. Adentro había tres personas: Stevens, Sean Smith, un oficial de la dirección de información del Servicio Exterior, y un oficial de seguridad del Departamento de Estado. Mientras el edificio se llenaba de humo, los tres hombres se vieron separados del resto.

El oficial de seguridad escapó y después regresó al interior con otro funcionario. Encontraron a Smith muerto en el interior y sacaron su cuerpo. Pero no pudieron encontrar a Stevens antes de verse obligados a salir del edificio debido al humo y los disparos.

Treinta minutos después, los miembros de la seguridad estadounidense trataron otra vez de entrar en el edificio incendiado. Se retiraron, y posteriormente se refugiaron con todo el personal restante en un edificio anexo. Allí, el personal estuvo sitiado durante dos horas, recibiendo disparos que mataron a otros dos estadounidenses e hirieron a tres más.

El ataque no terminó hasta alrededor de las 8:30 p.m. (hora del Este), cuando fuerzas de seguridad libias ayudaron a expulsar a los atacantes. Funcionarios de la administración dijeron el miércoles que aún no estaban seguros de quiénes eran los atacantes o si el ataque de Benghazi estaba relacionado con las protestas que hubo ese mismo día ante la embajada estadounidense en El Cairo por una película antiislámica.

En un momento del ataque, dijeron los funcionarios, Stevens fue sacado del edificio donde fue visto por última vez. Pero no sabían cómo había salido, si Stevens estaba muerto o vivo cuando abandonó el complejo, o si fue llevado a un hospital.

Los médicos dijeron que murió de asfixia, debido al humo inhalado. Los funcionarios estadounidenses dijeron que eso tendría que ser confirmado con una autopsia.

El representante Mike Rogers (republicano de Michigan), presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara, dijo que había fuertes evidencias de que el ataque había sido planeado.

“Fue un ataque bien coordinado”, comentó Rogers en una entrevista en MSNBC. “Hubo fuego indirecto y directo, y hubo acciones militares que fueron parte de este ataque bien organizado”.

Según Firas Abdelhakim, un periodista de la televisión libia que dijo haber sido testigo de parte del ataque, un grupo de unos 12 hombres armados montó el asalto.

Abdelhakim dijo que él estaba a unas tres millas del consulado cuando vio de 20 a 30 carros dirigiéndose hacia el consulado poco antes de las 9:30 p.m. del martes.

Cuando llegó al consulado, relató, vio a unos 50 hombres armados reunidos, que no llevaban carteles ni cantaban consignas. Al preguntarles quiénes eran, se definieron a sí mismos de diversas maneras, como “Musulmanes en defensa del Profeta” y “un grupo de la juventud musulmana” que estaban “defendiendo al Islam”, relató Abdelhakim.

Añadió que vio a fuerzas de seguridad libias —el Batallón 17 de Febrero— protegiendo el consulado, un complejo amurallado con varios edificios, una piscina y una torre de seguridad junto a una calle lateral no pavimentada, en un próspero distrito residencial de Benghazi.

El asalto contra el consulado empezó en algún momento entre las 10:30 y las 11 p.m., y ambos grupos intercambiaron disparos, amplió Abdelhakim.

Residentes de Benghazi dijeron que el complejo nunca antes había tenido gran seguridad.

El viceministro del Interior de Libia, Wanis al-Sharif, declaró que la fuerza de seguridad fue vencida por los atacantes, que se unieron a una demostración de “cientos” de personas en el exterior del consulado. Señaló que la demostración original, que comenzó temprano al mediodía y que escaló durante la tarde, parecía haber sido convocada para protestar contra el filme ofensivo.

Sharif dijo que hombres armados se “infiltraron” en la protesta, pero que el gobierno libio no creía que fueran militantes islámicos. En vez de eso, según las autoridades, podrían ser seguidores del ex dictador Muammar el Kaddafi, que estaban tratando de revertir la frágil situación política del país.

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