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Abogados de contratista de EEUU detenido en Cuba piden intervención de ONU

El equipo legal del contratista estadounidense Alan Gross, detenido en Cuba desde diciembre de 2009, pidió a un grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias que exija la liberación de su cliente, según un comunicado emitido este martes.

Judy Gross, esposa del contratista, de 63 años y con problemas de salud, advirtió en el comunicado que se siente “desolada” por la fragilidad de su marido, al que pudo visitar recientemente.

“Ha perdido 47,7 kilos y ha desarrollado artritis degenerativa y una masa detrás de su omóplato derecho. Si bien su espíritu se mantiene fuerte, temo que no sobrevivirá esta terrible experiencia” aseguró Judy en el comunicado del grupo de asesores legales que defiende a su marido, Perseus.

El grupo de abogados divulgó igualmente el argumento jurídico ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, en el que piden que se declare la detención como “una violación de las leyes internacionales”.

“El Grupo de Trabajo debería exigir la liberación inmediata de Gross y una compensación”, explicó el texto.

El gobierno cubano asegura por el contrario que la salud de Gross “es normal” teniendo en cuenta su detención, y destaca el hecho de que se encuentra recluido, cumpliendo una condena de 15 años, en un hospital militar y no en un penal.

La petición al organismo de la ONU describe la forma en que Gross fue subcontratado por una empresa que trabaja en proyectos de desarrollo por el Departamento de Estado.

Gross viajó a Cuba en cinco ocasiones para suministrar ordenadores, un servidor de acceso a internet y otros materiales a “grupos judíos no opositores”, asegura el texto de los abogados.

En cada ocasión, desde su primer viaje en marzo de 2009, Gross declaró en el aeropuerto de La Habana el material que llevaba en sus maletas, según el texto, que asegura incluso que recibió recibos por los pagos de derechos de aduana.

En su quinto y último viaje fue detenido, el 3 de diciembre de 2009, añadió el texto.

Cuba replica por su parte que Gross suministró ese material para alentar “actividades contrarrevolucionarias” que ponían en peligro la seguridad del país.

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