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Demócratas se preparan para su gran momento

Cuando comenzó la Convención Nacional Republicana, el dirigente del partido dijo que los estadounidenses “necesitan enjuiciar al presidente por lo que prometió y lo que cumplió”, y eso fue precisamente lo que hicieron los republicanos la semana pasada en Florida.

Orador tras orador, subieron al estrado para argumentar su posición de que Obama era culpable de sobrerregulación, abuso de poder, deshonestidad, gasto disipado y lucha de clases, y de que no merecía más tiempo en la Casa Blanca después de enero, cuando termina su primer mandato.

En el mundo jurídico, el procesamiento comprende la presentación del caso y la argumentación final. Pero este caso corresponde al mundo de la política, y ahora es el turno del mandatario en funciones.

Antes de que los demócratas empiecen el martes su convención en Charlotte, Carolina del Norte, la población tiene una pausa en la política con tiempo para comer al aire libre y quizás ir al cine. Incluso los demócratas, dice el estratega en medios de comunicación Fred Davis, tienen “espacio para ajustes menores” en los argumentos que deseen exponer.

“Siempre preferiría ser el último expendio que automóviles que visites y la última convención que veas”, puntualiza Davis, director creativo del encuentro republicano del 2008. “Porque para entonces el primer tipo que apareció ya está olvidado”.

Obama inició el sábado una gira de cuatro días por varios estados decisivos y la costa del Golfo de México, empapada por la tormenta tropical Isaac, como antesala a la Convención Nacional Demócrata que empezará el martes en esta ciudad.

Obama intentará ensombrecer el impulso de su rival republicano Mitt Romney, que prometió crear millones de empleos en el país y deploró los 23 millones de estadounidenses que no trabajan o que lo hacen parcialmente.

“Ha llegado el momento de que Estados Unidos vuelva a tener una temporada ganadora, y lo vamos a lograr”, dijo Romney esta semana.

Obama partió el sábado rumbo a Iowa en la primera escala de su gira por cuatro estados vitales en los comicios de noviembre. Romney, por su parte, intenta utilizar las nuevas energías obtenidas en la convención republicana de Tampa.

Ambas campañas reconocen que los votantes indecisos, incluyendo los de ocho estados clave, comenzarán a analizar sus alternativas cuando concluyan las convenciones y comiencen los debates en las próximas semanas.

Acompañado por el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner y varios republicanos de Ohio, Romney prometió reducir el déficit presupuestario y equilibrar, a la larga, los gastos públicos, abrir nuevos mercados para los productos estadounidenses y perseguir las prácticas comerciales injustas, temas atentamente seguidos por el electorado de Ohio.

Romney y su compañero de fórmula Paul Ryan centrarán el fin de semana su atención en Ohio.

Obama acudirá a los estados de Iowa, Colorado, Ohio y Virginia, cuatro estados que se adjudicó en el 2008 y a los que aspira Romney. Pasó el sábado en Des Moines y Sioux City, Iowa, antes de viajar a Colorado para asistir el domingo a una acto en la Universidad de Colorado en Boulder

La tradición establece desde 1932 que el partido del mandatario en turno va segundo. Eso funcionó muy bien para George H.W. Bush en 1988, pero no tanto cuatro años después.

El eje de la convención republicana giró principalmente en torno a una declaración de Obama (“Ustedes no hicieron eso”), que el presidente y muchos otros afirman que fue sacada de contexto. Esos tres días en Tampa fueron dedicados para atacar el desempeño de Obama –sobre el empleo, la política exterior, el gasto– y lo pusieron en posición de tener que defender sus resultados.

El antiguo dicho advierte que la mejor defensa es una buena ofensiva. Incluso antes de que los republicanos cerrarán su convención, varios demócratas prominentes clamaron por un contraataque.

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El periodista de Associated Press Allen G. Breed está en Twitter como: http://twitter.com/AllenGBreed

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