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Brasil refrenda apoyo a modernización de Cuba para paliar bloqueo de EE.UU.

Brasil ratificó esta semana su apoyo a la modernización económica de Cuba durante la visita a la isla de su ministro de Desarrollo, Fernando Pimentel, que se reunió con el presidente Raúl Castro y conoció en persona el millonario proyecto para ampliar el puerto cubano de Mariel con inversión brasileña.

“Acá se está haciendo un esfuerzo, que no es fácil, de actualizar el modelo y traer cambios que ellos mismos reconocen que son necesarios” para “estimular la economía”, y “Brasil busca ayudar en todo ese esfuerzo de modernización”, dijo hoy en una entrevista con Efe el embajador brasileño en La Habana, José Felicio.

Según el diplomático, durante la visita de Pimentel, las partes expresaron también su intención de fijar “un programa de cooperación en el área económico-comercial” para “los próximos cuatro o cinco años” en sectores como la salud o la agricultura.

Entre los campos explorados están el envío de médicos cubanos a zonas remotas de Brasil y la transferencia de tecnología por parte de Cuba para la producción de medicamentos que no se producen en la nación suramericana.

A cambio, los brasileños pueden ofrecer asesoramiento en la rotación de los cultivos de maíz y soja, y en la gestión del azúcar con cogeneración de energía eléctrica, entre otros campos.

“Toda Latinoamérica tiene una posición unánime en relación al bloqueo” de Estados Unidos a la isla y “la manera de ayudar a reducir los perjuicios de ese bloque es con apoyo económico, financiero”, argumentó Felicio.

Los primeros detalles del paso del ministro brasileño por Cuba fueron divulgados el jueves por la noche por la televisión estatal de la isla cuando reveló que el funcionario extranjero se acababa de reunir con Raúl Castro al final de una visita al país iniciada el martes.

Pimentel, que a esas horas estaba partiendo de regreso a Brasil, sostuvo también encuentros de trabajo con los vicepresidentes cubanos Ramiro Valdés y Ricardo Cabrisas, y el titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla, Rodrigo Malmierca.

De esta forma, el ministro dio seguimiento a la agenda marcada en enero pasado por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en su primera visita al país caribeño, de marcado carácter económico.

En mayo hubo otra reunión en Cuba del grupo de trabajo creado para la ocasión, que deberá reunirse de nuevo en Brasil en octubre próximo, según Felicio.

Al igual que hiciera Rousseff, Pimentel se desplazó al puerto cubano de Mariel, ubicado a 45 kilómetros al oeste de La Habana.

La ampliación de esa terminal portuaria, generadora de 3.600 empleados directos y 1.960 indirectos, es considerada por las autoridades de Cuba como una “obra emblemática” de la colaboración bilateral.

Brasil lleva comprometidos en el proyecto 682 millones de dólares de los 957 millones totales de la inversión global.

La obra es realizada por la constructora brasileña Odebrecht a través de una subsidiaria cubana y su conclusión está prevista para 2013.

La iniciativa va más allá de la mera construcción del puerto, cuyo régimen de funcionamiento está definiendo actualmente La Habana.

El objetivo, además de darle a Cuba una moderna puerta de salida marítima, es que industrias brasileñas se instalen en la isla, produzcan sus bienes allí aprovechando las ventajas que ofrece la mano de obra local, más barata que la brasileña, y luego los exporten.

También se analiza incorporar al proyecto al sector logístico, que podría establecer en Mariel un centro de recepción de mercancías en el que se mejorara su contenido y presentación con miras a volver venderlas a otro lugar.

El puerto “será un ‘hub’ muy importante para recibir barcos grandes, o del Atlántico, o que vengan por el Canal de Panamá y que a partir de Cuba puedan reexportar para el Caribe y eventualmente para Estados Unidos si el bloque acaba en algún momento”, agregó.

Pese a construirlo, Brasil no lo administrará. La tarea recaerá en manos de la empresa de Singapur PSA, que “por su experiencia tiene la condición de traer carga” a la isla para “poder llevarla a Centroamérica”, explicó el diplomático.

Se prevé que la ampliación de Mariel permita asimismo que el puerto comercial de La Habana se dedique “plenamente al turismo” de cruceros.

El intercambio comercial entre Brasil y Cuba llegó en 2011 a la cifra récord de 500 millones de dólares, de los cuales apenas 90 millones correspondieron a exportaciones cubanas.

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