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México implantó primer corazón artificial de fabricación propia a un paciente

Un hospital público mexicano ha logrado implantar con éxito a un paciente de 49 años con insuficiencia cardíaca severa el primer corazón artificial de fabricación nacional, un proyecto en el que se trabajó durante 20 años, dijeron hoy a Efe fuentes médicas.

“Es el (primer) implante de un sistema de soporte ventricular diseñado y manufacturado en México. Aquí la diferencia es que finalmente desarrollamos un sistema de soporte ventricular mexicano que funciona y que cumple con los estándares internacionales”, explicó el cardiólogo Moisés Calderón.

En entrevista con Efe, el director general del área de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI dijo que el receptor ya “se encuentra en buenas condiciones”, “comiendo y empezando a hacer ejercicio”.

La tecnología desarrollada recibe el nombre técnico de Dispositivo de Soporte Uniobiventricular Paracorpóreo de Propulsión Neumática Universal de segunda generación, y se conecta al mismo corazón dañado del enfermo sin prescindir de él.

“Hace 20 años consideramos que necesitábamos desarrollar un dispositivo que fuera congruente con la realidad de nuestro país, con el tipo de enfermedades cardíacas”, con “la morfología de los mexicanos”, y “congruente con nuestra economía”, explicó el galeno.

Hace cuatro años el dispositivo fue completado y enviado a Estados Unidos, donde pasó controles y acreditó su valía antes de ser devuelto a México hace pocos meses.

El primer implante del mismo se realizó hace casi dos semanas en el cuerpo del profesor universitario Sergio Ortiz Gama, a quien se le practicó una cirugía que duró tres horas y en la que no hizo falta circulación extracorpórea.

Calderón explicó que la operación fue complicada sobre todo porque Ortiz “llegó muy grave, cercano a un desenlace muy trágico”, sin “función renal” y con agudos problemas respiratorios.

“Posteriormente a la cirugía empezó a funcionar el dispositivo y a mejorar la circulación del paciente” y su condición de salud general, lo que ha permitido desconectarle ya del respirador y recuperar al cien por ciento su función renal.

La disciplina conocida como soporte ventricular, también llamada como asistencia circulatoria, es una rama de la medicina que tiene 40 años de investigación y se dedica “a la utilización de equipo artificial para sustituir la función del corazón o los pulmones”, detalló el especialista.

En México desde 1993 se realizan implantes de corazones artificiales parecidos al que se le puso a Ortiz Gama, pero siempre usando modelos fabricados en el extranjero.

“Son muchos los intentos que se han hecho para poder desarrollar sistemas que realmente funcionen, que sean ergonómicos, que sean costo eficientes”, lo que reduce a unos cinco los aparatos de este tipo que más se usan, apuntó el cardiólogo.

Actualmente se realizan en el país entre diez y doce operaciones de implante de corazón artificial por año, indicó.

Calderón considera que su paciente deberá recuperarse plenamente y será entonces cuando se analicen sus opciones de futuro.

Estas pasarán probablemente por mantenerle el corazón artificial como “soporte crónico” por el resto de su vida, o extraérselo cuando haya logrado una “plena recuperación” de sus funciones cardíacas.

Una tercera opción es usar el soporte ventricular “como puente al trasplante” siempre y cuando las constantes vitales del paciente sean óptimas y permitan una exitosa implantación del nuevo órgano.

El Centro Médico Nacional Siglo XXI, uno de los hospitales de especialidades más avanzados de México, es una institución gubernamental, autónoma, dedicada a brindar servicios de salud y a la población afiliada al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

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