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El meteorólogo de la televisión

Las llamadas no paraban, cada vez más ansiosas. Las ventanas están rotas, Bryan, ¿qué hago? Me quedé sin techo, Bryan, ¿a dónde voy?

El meteorólogo de la televisión Bryan Norcross estaba en medio de un maratón de 23 horas, ahora legendario, ayudando a los asustados surfloridanos a capear el huracán Andrew. Se exprimía el cerebro buscando un consejo más, hojeando mentalmente todos los libros sobre huracanes que se había leído desde que se había mudado a Miami 10 años antes.

Había historias de las que casi todos los demás se habían olvidado después de 27 años sin tormentas, libros desconocidos como el de L.F. Reardon, The Florida Hurricane & Disaster – 1926 (El huracán y desastre de la Florida: 1926) sobre el que había sido el ciclón más destructivo en la historia de Estados Unidos. Norcross recordó que Reardon dijo que había tomado a sus hijos pequeños, los metió en una artesa para lavar de hierro sólido y los cubrió con un colchón. Todos sobrevivieron en la casa de Coral Gables.

De modo que Norcross les dijo a los televidentes de WTVJ y a los oyentes de la transmisión radial simultánea que hicieran lo mismo si sus casas empezaban a desintegrarse. Agarren un colchón o una frazada. Refúgiense en la bañadera, el baño o el clóset. El y su equipo se retiraron pronto al “búnker’’, un área de almacenamiento revestida de concreto junto al estudio. Muchos siguieron su consejo.

“La cantidad de personas que me dijeron después que cuando quitaron el colchón vieron el cielo sigue siendo una de las cosas más extraordinarias de las que he sido parte”, dijo Norcross, quien es ahora uno de los expertos en huracanes de The Weather Channel.

Andrew hizo famoso a Norcross. Como señaló luego un perfil de la revista People, era tan venerado en el sur de la Florida que el humorista de The Miami Herald Dave Barry bromeó: “Espero que no enloquezca de pronto y le ordene a todo el mundo que se ponga la ropa interior en la cabeza, porque tendríamos que hacerlo”.

Norcross no estaba del todo contento con su fama; agradecía las constantes manifestaciones de gratitud, pero se sentía incómodo ante la atención constante más allá de las cámaras. El momento más memorable, afirma, fue el recibimiento “increíble” que le dieron 65,000 personas en un mitin después de la tormenta organizado en el Joe Robbie Stadium por Gloria y Emilio Estefan. Meteorólogo hasta la muerte, señaló: “Cuando tanta gente te grita, uno siente de verdad que toda esa energía crea una expansión en el aire que se te viene encima”.

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