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Cuatro jóvenes tienen la misión de llevar patinetas a Cuba

A Daniel Abril le gusta el sonido de las ruedas de los patines que se deslizan en la calle cuando salta un contén. A los 27 años, el ávido patinador sabe lo que significa ser un fanático de este deporte callejero.

Es por eso que Abril no tiene ningún problema para enviar como regalo su tabla de patinar a Cuba.

“Cuba no tiene ninguna tienda de patines”, dijo Abril, que estuvo en La Habana el año pasado en un viaje de negocios con su hermano Joshua, de 30 años. Allí observaron las patinetas hechas de forma rústica y sujetadas con clavos que habían construido los jóvenes patinadores cubanos.

Los hermanos Abril fueron a Cuba en mayo del 2010 para trabajar en un piloto de televisión, Couch Surfing World, un programa tipo reality show de viajes que esperan vender a las grandes cadenas. Después que vieron a los cubanos, regresaron a su casa de Coconut Grove con una misión: enviar patinetas a la isla.

Los hermanos Abril, junto con dos amigos, los patinadores profesionales Nick Katz y Stephen Kough llevaron en diciembre patinetas y artículos relacionados con este deporte a Cuba. Tienen planeado regresar otra vez este diciembre.

“Yo sabía que si íbamos a Cuba, las cosas que veríamos serían sorprendentes y su vez las cosas que haríamos por la gente allí tendrían cierto impacto en mí”, dijo Katz, de 21 años, estudiante universitario de New World School of the Arts en el Miami Dade College.

Los cuatro buscaron patrocinadores dentro de sus conexiones en el mundo de los patines y a través de donaciones de tiendas de patines del sur de la Florida. En menos de seis meses, el grupo reunió patines, accesorios y

Para su próximo viaje, los cuatro planean llevar aun más artículos y recoger dinero para construir una rampa de patinaje en La Habana.

“Queremos dejar algo grande, o alguna cosa que ayude mucho a los chicos cubanos después que hayamos regresado’’, dijo Abril.

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