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Fraude al Medicare encuentra nueva modalidad

Ante la presión de las autoridades federales, los estafadores al Medicare del sur del Florida se mueven a nuevos territorios para robar millones de dólares a los contribuyentes: ahora facturan al Medicare por servicios no prestados de salud mental, terapia física y otros tratamientos de rehabilitación.

La magnitud del fraude en la región es asombroso: las clínicas de salud mental de la Florida facturaron al Medicare $421 millones el año pasado, 63 veces más que Michigan y cuatro veces más que Texas, también centros destacados de fraude médico, según documentos del gobierno.

Las instalaciones de la Florida facturaron al Medicare $310 millones por terapia física y del habla, 140 veces más que Nueva York y 10 veces más que California, indican los documentos.

Aunque no toda esa actividad es ilegal, está tan encima de los otros grandes estados que las autoridades afirman que la única explicación lógica es el fraude, fundamentalmente en Miami-Dade, Broward y Palm Beach.

Funcionarios policiales y de salud afirman que los proveedores de servicios de salud mental y rehabilitación son los agentes más recientes de robo crónico en el sur de la Florida, considerada desde hace mucho el epicentro del fraude al Medicare en el país. Los servicios no son necesarios o sencillamente no se implementan pero el Medicare paga las facturas de todas formas.

"La situación se controla por una parte y sale por la otra'', declaró a The Miami Herald el fiscal federal Wifredo Ferrer. "Las cifras están fuera de control''.

El complejo problema del fraude al Medicare estará en el candelero el viernes, cuando el secretario de Justicia, Eric Holder, y la secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, celebren en Miami la primera reunión sobre el fraude en los servicios médicos. El tema ha cobrado importancia en momentos que el gobierno del presidente Barack Obama presiona por la ampliación de los servicios de salud subsidiados por el gobierno a más de 30 millones de personas sin seguro en el país.

Randy Culp, agente supervisor del FBI, que se integró al primer equipo de combate al fraude al Medicare en el sur de la Florida en marzo del 2007, dijo que la mayoría de los casos de fraude que se llevan a juicio son por cosas como sillas eléctricas de ruedas, servicios médicos a pacientes de sida y servicios a domicilio a diabéticos.

Pero los agentes ahora investigan más fraudes de terapia física y ocupacional y estudian casos potenciales contra centros de salud mental, dijo.

"Observamos [que los proveedores fraudulentos] se están moviendo a esas áreas'', dijo Culp.

El y otros expertos dijeron que la transición ocurrió durante los últimos 12 meses, cuando el Medicare impuso límites sin precedentes a las facturas presentadas por entidades de servicios de enfermería a domicilio que requieren hasta cuatro visitas diarias para inyectar insulina a diabéticos.

En el 2008, el Medicare pagó $520 millones a proveedores de Miami-Dade por servicios a pacientes diabéticos, más de lo que el Medicare gastó en todo el resto del país, según autoridades federales.

"Después de que los presionamos empezaron a mover sus actividades a campos como la salud mental e instalaciones de rehabilitación'', dijo Cecilia Franco, directora del Medicare en el sur de la Florida. "Todos los años se pasan de un campo a otro. El número de identificación de los pacientes del Medicare tiene mucho valor y [los proveedores fraudulentos] siempre buscan nuevas maneras de facturar contra esos números''.

El año pasado, por ejemplo, las instalaciones de rehabilitación de la Florida facturaron $171 millones por servicios de terapia física y ocupacional, aproximadamente 23 veces más que California y 26 veces más que Nueva York, muestran los documentos.

En general, el fraude al Medicare en la Florida cuesta a los contribuyentes entre $3,000 y $4,000 millones anuales, según expertos. A nivel nacional, se calcula que el fraude al Medicare y otros servicios médicos asciende a $68,000 millones anuales, unos $18,000 millones más de lo que el gobierno de Obama planea gastar en educación el próximo año fiscal.

"El gobierno tiene que dejar de pensar que estos negocios son legítimos y no pagarles'' dijo Kirk Ogrosky, abogado de Washington y ex jefe de la División contra el Fraude al Medicare del Departamento de Justicia, quien supervisó cientos de enjuiciamientos penales.

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