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El derrame marca la presidencia de Obama

El presidente Barack Obama y su equipo parecen estar cerca de su primer gran éxito en contener el derrame de petróleo de British Petroleum (BP) en el Golfo de México después de casi tres meses de frustrantes fracasos.

Sin embargo, incluso si el plan de control funciona, queda mucho trabajo por hacer.

BP tendría que clausurar el pozo, lo que podría demorar semanas. Limpiar el derrame ha probado ser mucho más difícil de lo esperado. La respuesta económica y ambiental a largo plazo del gobierno dependerá de la magnitud del daño, que tomaría meses o hasta años en determinarse.

El derrame se ha convertido en una de las mayores dificultades de la presidencia de Obama y el bienestar de los estados de la Costa del Golfo --ahora y en los próximos años-- podría jugar un papel significativo en definir su legado como mandatario.

Después de subestimar durante semanas la dificultad de contener el derrame y la magnitud de la respuesta federal necesaria, el gobierno ha mostrado un papel visiblemente más decisivo a partir de mediados de junio en presionar a la empresa petrolera.

El desarrollo más prometedor hasta el momento se dio el viernes, cuando el jefe de la operación de respuesta del gobierno, Thad Allen, anunció que BP instalaría una tapa de contención ajustada que la el gobierno considera podrá detener completamente el derrame en cuestión de días hasta que se clausure el pozo.

Los expertos tienen opiniones divididas sobre hasta qué punto se puede criticar la respuesta inicial del gobierno.

Más de 540 millas de costa están contaminadas. Alrededor de una tercera parte de las aguas federales en el Golfo --81,181 millas cuadradas-- tienen una veda de pesca.

Alrededor de 80 por ciento del petróleo derramado podría estar todavía en el agua o cerca de la costa, si el cálculo máximo de 60,000 barriles diarios resulta exacto.

Hay más de 46,000 personas participando en los operativos de respuesta. BP ha informado que ha gastado ya $3,500 millones en las operaciones de control del derrame, con la instalación de 9 millones de pies de barreras de contención, el uso de docenas de aviones y más de 6,400 embarcaciones.

A pesar de todos los esfuerzos, el derrame se mantiene y el Servicio Guardacostas lo describe como un nuevo derrame diario.

"Cuando el gobierno se dio cuenta de que era mucho peor de lo que se había previsto, la primera reacción debió haber sido deliberar'', dijo Daniel Kaniewski, ex asistente especial de Seguridad Interna en el gobierno del presidente George W. Bush y coautor de un análisis de los errores cometidos en la respuesta al huracán Katrina. "Debió haber sido: ‘Vamos a hacer las cosas así y que BP lo pague todo' ''.

Sin embargo, Marilyn Heiman, ex funcionaria del Departamento del Interior durante el gobierno de Bill Clinton y ahora directora del Programa Artico del Grupo Ambiental Pew, dijo que el gobierno enfrentó obstáculos por el pésimo marco normativo desde hace décadas, la magnitud sin precedentes del derrame y que los documentos y las afirmaciones de BP en esos días pintaban un cuadro muy diferente de lo que se debía esperar.

"BP causó el derrame. BP fue negligente. BP no contaba con suficientes equipos para limpiar el derrame'', dijo. "El gobierno hizo lo mejor que pudo con lo que tenía a la mano en el momento, que no era mucho''.

David M. Uhlmann, jefe de la División de Delitos contra el Ambiente del Departamento de Justicia durante los gobiernos de Clinton y Bush, dijo que el gobierno federal ‘‘cuenta con muchos expertos en un montón de áreas'' y que "con suficiente tiempo y recursos puede hacer prácticamente cualquier cosa. Pero no están preparados para hacer esto de inmediato''.

De todos modos, funcionarios que se mostraron indulgentes con las limitaciones de la administración dicen que no haber reaccionado con suficiente rapidez podría tener consecuencias a largo plazo.

"Al principio me parece que hubo un punto de vista demasiado optimista ante el derrame y sus consecuencias, y no se hizo lo suficiente para preparar con rapidez los recursos necesarios para enfrentarlo'', dijo Michael Sole, secretario del Departamento de Protección Ambiental de la Florida.

En semanas recientes "han hecho grandes avances'' en la entrega de barreras de contención, barcos aspiradora y otros, dijo Sole. Incluso así, "determinar las consecuencias a largo plazo será complicado. No hay suficiente información a la mano''.

Jack Harrald, capitán retirado del Servicio Guardacostas y experto en respuesta a derrames petroleros y desastres de la universidad Virginia Tech, dijo que la falta de inversión del país en capacitación, investigación y tecnología tiene sus consecuencias.

"Lo triste es que, una vez que se derrama del crudo, si consiguen recuperar más del 15 por ciento en condiciones óptimas, tienen suerte'', dijo Harrald. "Por supuesto que deben hacer todo lo que puedan, pero no deberían ser ingenuos y pensar que invertir más dinero y recursos significará una limpieza total. No es posible''.

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