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Crisis hace caer el índice de matrimonios

Betsy Aguirre y Nelson Gómez viven en Miami, tienen tres hijos y consideran su relación un matrimonio.

Pero no están casados.

"Somos una familia muy, muy tradicional. Somos católicos'', dijo Aguirre, de 31 años. "Nos queremos casar pero tenemos los pagos de los vehículos, la renta y los niños todavía están pequeños. La economía ni nos permite empezar a ahorrar dinero para tener una boda''.

Con cada vez mayor frecuencia, las parejas en el condado Miami-Dade, la Florida y el resto del país culpan a la recesión económica por su estatus de solteros.

En Miami-Dade, el índice de matrimonios ha bajado casi un tercio en los últimos siete años, según un análisis de estadísticas del Departamento de Salud de la Florida (FDH) realizado por el Nuevo Herald.

En el 2002, por ejemplo, hubo 12.4 nuevos matrimonios por cada 1,000 habitantes del condado. Pero el año pasado el índice bajó a 8.5.

Además, el número real de matrimonios sigue bajando aunque la población crece. Hace 10 años, se casaron 21,409 parejas; el año pasado se casaron 21,154. Durante esa misma década, la población del condado creció 17 por ciento.

No hubo cambios significativos en el índice de divorcios.

Según los expertos, estas cifras reflejan una tendencia nacional en las parejas, que consiste en esperar a que mejore la economía para casarse y comprar casa. En 1999, el índice de matrimonios en Estados Unidos era de 8.6 por cada 1,000 habitantes. En el 2008, el año más reciente del cual se disponen estadísticas federales, fue 7.1.

"La pregunta clave es si esto forma parte de una tendencia a largo plazo que indica que la gente está definiendo a las familias de una manera más amplia y que el matrimonio no es esencial, o si esto se refiere a un momento específico donde la economía está mal y la gente prefiere demorar sus bodas'', comentó Kristin Celello, historiadora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).

Aguirre, de origen panameño, dijo que a veces piensa que tal vez sería más fácil casarse por lo civil y terminar con todo el asunto. Pero la tradición hispana de celebrar una boda tiene un gran peso. Una boda básica, indicó, le costaría al menos $15,000.

"Uno debe casarse con su pareja. En eso creemos mi pareja y yo'', dijo Aguirre, que lleva 10 años de pareja con Gómez. "Y queremos enseñarles a nuestros hijos la importancia del matrimonio, y que tengan la experiencia de vernos casarnos en una boda [. . .] Es frustrante''.

También frustrante para los dueños de negocios que dependen de las bodas.

"Nos está afectando terriblemente'', dijo el DJ Phill Cukras, de Sound Technique en Miami. "Generalmente trabajo 30 bodas por año. Este año solamente he trabajado seis. Es verdaderamente horrible''.

Las estadísticas de la Florida también reflejan un descenso de los matrimonios, aunque menos dramático que en Miami-Dade. El índice estatal bajó de 9.4 matrimonios por cada 1,000 habitantes en el 2002 a 7.5 en el 2009.

La composición predominantemente hispana de Miami-Dade puede contribuir a su diferencia con el resto de la Florida, dijo el sociólogo W. Bradford Wilcox, director del Proyecto Nacional de Matrimonio en la Universidad de Virginia.

"Los latinos históricamente han sido muy pro familia'', dijo Wilcox. "Los inmigrantes latinos tienen más probabilidad de casarse y seguir casados. Pero también dentro de esta población hemos visto que el índice de matrimonios está bajando''.

Otro factor puede ser que el sector turístico de Miami incentiva a las parejas a hacer sus bodas aquí, dijo Roberto Reboso, administrador de la Agencia de Licencias de Matrimonios del condado Miami-Dade.

Reboso ve el descenso en los matrimonios en Miami-Dade como una señal de que las parejas están tomando las decisiones con una mayor conciencia.

"Hace años llegaba mucha gente los lunes que se querían casar después de enamorarse durante el fin de semana'', dijo Reboso. "Ahora la gente se está preguntando dónde van a vivir, en qué área, si quieren tener hijos antes de casarse''.

En la sede de la agencia, se ha notado un descenso de los matrimonios en los últimos años. Tradicionalmente, junio era uno de los meses más populares para casarse. Sin embargo, la recepción de la agencia estaba casi desierta una tarde de junio cuando llegó allí una reportera.

Excepto una pareja.

"Con o sin plata, no importa'', dijo Angie Mora, de 36 años.

Mora, una costarricense, había ido a la agencia con su prometido para buscar un formulario matrimonial.

"Decidimos casarnos hace dos semanas, aunque ya lo habíamos pensado por mucho tiempo'', dijo. "No vamos a hacer una fiesta grande''.

Según Wilcox, se puede esperar un auge de los matrimonios una vez que mejore la economía. Pero agregó que en perspectiva ya había comenzado un descenso en la cantidad de matrimonios desde hace 40 años.

Una diferencia con décadas anteriores es que ahora la sociedad acepta la cohabitación de las parejas así como el nacimiento de hijos fuera del matrimonio.

Wilcox indicó que esas parejas están poniendo la carreta frente al caballo en detrimento de los hijos.

"Esas parejas tienen más probabilidades de tener dificultades económicas, inestabilidad en sus vidas, los hijos tienen menos éxito en las escuela'', dijo. ‘‘Básicamente, el matrimonio es una institución pro hijo, una medida de seguridad y un incentivo para trabajar más duro y ahorrar más, y beneficiar a los hijos''.

Aguirre y Gómez reconocen que casarse, con o sin boda, les otorgaría beneficios como compartir un mismo seguro médico y pagar menos impuestos federales. Por esas razones, tal vez lo hagan. Mientras tanto, siguen viviendo como si estuvieran casados.

"Sólo es un papel'', dijo Gómez, de origen colombo-ecuatoriano. "Ella es como mi esposa y tenemos nuestros hijos. Ella es todo mi mundo''.

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