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Empleadores roban a jornaleros en el Sur de la Florida

Casi todas las mañanas Alberto Pérez se detiene en una esquina del sur de la Florida en espera de que alguien lo contrate, uno más de miles de jornaleros que ofrecen sus servicios para la cosecha, la construcción, la limpieza de casas o el corte de césped.

Trabajadores como Pérez dependen de los pagos puntuales de patrones y compañías que los contratan para comprar alimentos, pagar el alquiler de sus casas o enviar remesas a sus familiares en el extranjero.

Pero, frecuentemente, los empleadores no les pagan lo prometido.

Eso le ocurrió a Pérez, jornalero guatemalteco de 26 años que hace cuatro semanas fue contratado para cortar el césped en varias casas del sur de Miami-Dade durante seis días.

Le prometieron $100 diarios, pero sólo se le pagó pequeños montos de $50 a $75 por día y hasta ahora le deben $400.

Su caso no es el único.

A muchos les ocurre lo mismo, particularmente a los indocumentados.

Recientes entrevistas a 15 jornaleros extranjeros en el sur de la Florida indicaron que a la mayoría le habían robado la paga al menos una vez en Estados Unidos.

Robo de salario, como se conoce esta práctica, es algo que ven a menudo los activistas comunitarios que ayudan a los jornaleros a recuperar su dinero. Muchos de estos trabajadores necesitan desesperadamente su salario para mantener a sus familias aquí y en sus países de origen.

También los indocumentados suelen ser blanco de delincuentes que los asaltan porque saben que llevan el dinero consigo, pues carecen de documentación para abrir una cuenta de banco.

La irregularidad en el pago a los jornaleros se encuentra bajo escrutinio. Desde el el 28 de febrero una ordenanza del Condado de Miami-Dade exige que determinados empleadores paguen a los empleados por lo menos a los 14 días de haberlos contratado. A menos que el empleador tenga establecido un calendario consistente de pagos.

La mayoría de los jornaleros entrevistados durante dos días en Miami-Dade eran indocumentados. Cuatro de ellos dijeron que siempre habían recibido su paga. El resto comentó que al menos en una ocasión no les habían pagado. Dos indicaron que habían sido víctimas de robo de salario en fecha reciente.

Hace cuatro semanas, dijo Pérez, un hombre lo contrató para cortar el césped y arreglar los jardines de varias casas en el sur de Miami-Dade, prometiéndole $100 diarios a lo largo de seis días.

Pérez dijo que hizo el trabajo pero que el empleador no le pagó por completo los $600 que le debía.

"Me pagó pequeñas sumas, unos $50 un día, $75 a la semana siguiente'', dijo Pérez, entrevistado hace un par de semanas en el centro comunitario de WeCount! en el sur de Miami-Dade. "Pero todavía me debe $400''.

Pérez se quejó a WeCount!, organización con sede en Homestead que ayuda a los inmigrantes, la cual contribuyó a convencer a la comisión de Miami-Dade para que aprobara la mencionada ordenanza.

El jueves, Pérez dijo a El Nuevo Herald que el empleador había llamado a WeCount! para decir que le iba a pagar pero con un descuento.

"Dijo que sólo podía pagarme $80 por día en lugar de los $100 que prometió y estuve de acuerdo'', afirmó Pérez.

Finalmente, recibió un cheque de $320.

Pérez es uno de los pocos jornaleros que logró obtener el nombre, teléfono y otros detalles de su empleador. La mayoría de los otros jornaleros entrevistados no podía recordar o no sabía las señas de los empleadores que los timaron.

Muchos de los jornaleros nunca presentaron una queja oficial por temor a represalias o a las autoridades de inmigración.

Un reciente estudio de WeCount! mostró que durante un período de tres años a unos 100 trabajadores se les debía más de $100,000.

Otro ejemplo es Juan Ramírez, un guatemalteco de 50 años entrevistado en Homestead. Hace dos años, Ramírez arregló varios techos en el condado de Palm Beach para un empleador que prometió pagar $900.

"No tenía forma de reclamarle porque no sabía cómo encontrarlo'', comentó Ramírez.

Manuel Salgado, un mexicano de 36 años, tampoco tenía modo de buscar a una mujer que hace tres años lo contrató para cortar el césped en casas y negocios de Key Largo por $75 diarios.

"Muchos de nosotros no tenemos documentos de migración y no queremos problemas con la policía'', confesó Salgado.

Además de organizaciones comunitarias, el Departamento de Desarrollo de Pequeños Negocios de Miami-Dade (SBD) se encarga de investigar los reclamos de trabajadores a quienes se les roba el salario.

Quienes deseen establecer una reclamación pueden llamar al (305) 375-3146 o acudir en horas laborales al ayuntamiento condal en el 111 NW 1st. Street, Miami, piso 19. También pueden obtener un formulario en internet en la página http://www.miamidade.gov/sba/forms.asp#wage_claim_intake_form

Los requisitos para que se procese la reclamación son:

* El monto debido debe de ser por lo menos $60.

* El incidente debió ocurrir en Miami-Dade.

* El incidente debió ocurri en el último año.

* El trabajador debe tener por lo menos el nombre, la dirección o el teléfono del empleador que le debe dinero.

Penelope Townsley, directora de SBD, afirmó a El Nuevo Herald que, una vez aceptada la reclamación, el departamento trata de convencer al empleador para que pague lo adeudado. Si el proceso fracasa, podría recurrirse a una audiencia. Si el trabajador gana el caso en esta instancia, el empleador pudiera ser obligado a pagar hasta tres veces lo que debe.

Townsley informó que se han aceptado 111 reclamaciones desde que empezó el servicio a principios de marzo. Hasta ahora el departamento ha logrado éxito en dos casos.

WeCount! distribuirá circulares para anunciar el servicio entre los jornaleros.

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