Nation & World

Muere fundadora del Instituto de Estudios Cubanos

María Cristina Herrera, fundadora del Instituto de Estudios Cubanos (IEC) y una de las figuras intelectuales más influyentes y polémicas del exilio, murió en la madrugada del viernes en el hospital South Miami. Tenía 75 años.

La causa de su muerte fue un derrame cerebral y falla respiratoria, según amigos cercanos. Había sido llevada de urgencia al hospital 22 de junio.

"Fue atacada por algunos sectores de la comunidad cubanoamericana, pero también fue muy valerosa y una inspiración para mí y muchos otros académicos, intelectuales y estudiosos de Cuba'', declaró Marifeli Pérez-Stable, profesora de Sociología de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

La casa de Herrera en Coral Gables era en realidad la sede del IEC, su principal legado, fundado en 1969, ocho años después de llegar de Cuba. A través del instituto Herrera fomentó el contacto entre jóvenes académicos cubanoamericanos y los ayudó a avanzar en sus carreras. Algunos de ellos se convirtieron en prominentes expertos sobre el tema cubano.

"María Cristina dedicó su vida entera a la idea de que se podía tener una discusión civilizada entre cubanos'', dijo Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de Economía de la Universidad de Pittsburgh. "Creía que podría haber una solución dialogada para el caso de Cuba. Tengo una enorme admiración por ella y creo que es insustituible''.

En 1978, Herrera estuvo entre los exiliados que viajaron a Cuba para participar en conversaciones con el gobernante Fidel Castro. Estos contactos, organizados por las autoridades de la isla, llevaron a la liberación de 3,000 prisioneros políticos y a la autorización de los viajes de los exiliados para visitar a sus familias.

Estos encuentros fueron severamente criticados en amplios sectores del exilio. Juan Clark, profesor de Sociología del Miami-Dade College, dijo en 1984 que algunos miembros del IEC eran casi "colaboracionistas'' del régimen cubano.

En 1988, una bomba explotó de madrugada afuera de la casa de Herrera. Un grupo autodenominado Alianza de Cubanos Intransigentes llamó a una estación de radio en Miami y se responsabilizó del ataque. No hubo heridos.

De 1970 al 2003, Herrera enseñó una variedad cursos en Sicología y Ciencias Sociales en Miami-Dade College. Después de jubilarse, volvió a enseñar allí Sicología del 2004 al 2005.

"Perteneció a la estirpe de los buenos profesores: inconforme, tenaz, abierta a todas las ideas'', afirmó el Dr. Eduardo Padrón, presidente del Miami-Dade College. ‘‘Fue un honor para Miami-Dade College contar con su sabiduría en nuestras aulas. Enseñar y Cuba, su país natal, fueron sus obsesiones y venció todos los obstáculos físicos, y a veces políticos, para hacer llegar sus conocimientos y el mensaje de concordia que tan necesario se hace en estos tiempos''.

Herrera nació en Santiago de Cuba en 1934. Su padre era dueño de una plantación de caña y su madre trabajaba en la casa. Su nacimiento causó felicidad y consternación al mismo tiempo al diagnosticársele una parálisis cerebral, según un artículo biográfico escrito por Pérez-Stable.

"Los doctores ofrecían poca esperanza para la bebita que pesaba una libra y media'', escribió Pérez-Stable. "Estaban equivocados''.

Nunca pudo caminar bien. Ya exiliada, utilizó un andador y luego una silla de ruedas motorizada. Años más tarde, requirió continua atención médica en su casa.

En 1959 apoyó a la revolución cubana. Pero pronto, como muchos otros miles de cubanos, se desilusionó con el proceso y salió con su familia para Estados Unidos en 1961. Asistió a la Universidad Católica en Washington, D.C., y en 1968 obtuvo un doctorado en Educación Internacional Comparativa. Se estableció en Miami en 1970.

Desde entonces, comenzó a organizar en su casa con frecuencia reuniones, tertulias y seminarios del instituto.

"Tenía contactos con todo el mundo, nos ayudó a muchos de nosotros a conocer a colegas durante sus frecuentes reuniones académicas e intelectuales en su casa'', comentó Pérez-Stable. "Yo nunca había conocido a nadie como María Cristina''.

Lisandro Pérez, ex director del Instituto de Investigaciones Cubanas de FIU, recordó que tales reuniones eran desafíos intelectuales que ofrecían nueva información sobre Cuba.

"Su casa era como un salón literario e intelectual donde los académicos se congregaban para hablar abiertamente sobre los asuntos de Cuba'', comentó Pérez.

Gustavo Godoy, periodista y ejecutivo de medios, alabó los esfuerzos de Herrera por unir a los exiliados.

"Tenía un verdadero y desinteresado amor por Cuba y la unificación de todos los cubanos'', amplió Godoy.

Emilio Cueto, abogado en Washington, D.C., dijo que siempre recuerda a Herrera como una persona de "visión y tenacidad''.

Parte fundamental en la vida de Herrera era su preocupación por el papel de la Iglesia Católica en el futuro de la isla. En ocasiones, sirvió como enlace entre la Iglesia cubana y funcionarios eclesiásticos en Miami. En febrero del 2008, fue moderadora de una discusión sobre la Iglesia cubana durante una conferencia de dos días en FIU.

Uno de los participantes de la conferencia fue el sacerdote José Conrado Rodríguez, una de las figuras católicas de la isla que ha mantenido una abierta actitud crítica contra el gobierno de más de medio siglo de los hermanos Castro. Su parroquia en Santiago de Cuba había sido blanco de una redada de la Seguridad del Estado en diciembre del 2007.

"María Cristina ha sido no sólo una de mis mejores amigas, sino una verdadera hermana'', afirmó Rodríguez el viernes en una entrevista telefónica. "Compartió conmigo sus experiencias vitales más profundas. Fue un ejemplo desde su misma vida. Tuvo una capacidad extraordinaria de hacer frente al dolor y la limitación para convertir su vida en un verdadero regalo para los demás''.

Los arreglos funerarios de Herrera están pendientes. La sobreviven varios sobrinos.

El redactor Juan Carlos Chávez contribuyó a este informe.

  Comments