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Obama sacude el liderazgo militar

El presidente Barack Obama destituyó el miércoles al general Stanley A. McChrystal como jefe de las fuerzas estadounidenses en Afganistán y nombró en su lugar al jefe de McChrystal y arquitecto de la ofensiva del 2007 en Irak, el general David H. Petraeus.

Obama, de pie junto al general Petraeus y el vicepresidente Joseph Biden en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, subrayó la continuidad y solidez de su política sobre Afganistán y dijo que había aceptado la renuncia del general McChrystal "con profundo pesar''.

El Presidente dijo que tomó la decisión no porque se haya sentido ofendido personalmente por un artículo publicado en una revista que atribuyó a McChrystal y su personal afirmaciones críticas sobre altos funcionarios federales, sino porque el general no había cumplido las normas de conducta de un jefe militar y amenazaba con afectar la confianza entre el gobierno y las autoridades militares, así como socavar el control civil de las fuerzas armadas.

"La guerra es más importante que cualquier hombre o mujer, sea un ciudadano privado, un general o el presidente'', dijo Obama. "Por difícil que sea perder al general McChrystal, creo que es la decisión apropiada para nuestra seguridad nacional''.

"Me gusta el debate en mi equipo, pero no tolero la división'', dijo Obama.

El general Petraeus, que tiene la responsabilidad general de la guerra en Irak y Afganistán como jefe del Mando Central de Estados Unidos, tendría que abandonar su cargo para tomar la nueva responsabilidad, que tiene que confirmar el Senado federal.

Obama subrayó que el cambio de liderazgo no significa un cambio en su estrategia de guerra general en Afganistán, donde miles de soldados estadounidenses recién llegados al país en meses recientes han sufrido un mayor número de bajas y la situación ha provocado interrogantes sobre el progreso de la guerra.

El cambio provoca incertidumbre en las relaciones entre Estados Unidos y el presidente afgano, Hamid Karzai, quien exhortó a Washington a dejar al general McChrystal en el cargo.

"No nos oponemos a su sucesor, pero nos gustaría que el general McChrystal regrese al cargo'', dijo el miércoles temprano Ahmed Wali Karzai, el influyente medio hermano del mandatario afgano, lo que sugiere que el gobierno de Kabul era realista ante la posibilidad del reemplazo del general McChrystal.

El general McChrystal había probado ser uno de los líderes occidentales que pudo trabajar bien con el presidente Karzai, desarrollando confianza y viajando a reuniones tribales con él, y disculpándose personalmente cuando cualquier operación militar provocaba bajas civiles, lo que ha sido una fuente de mucha molestia entre los afganos.

En una breve declaración, el general McChrystal dijo que apoyaba la estrategia estadounidense en Afganistán y que presentó su renuncia "por su deseo de que la misión triunfe''. Su despido no afecta su rango, pero no se sabe si será transferido a otro cargo en el Pentágono.

El general McChrystal y Obama se reunieron durante unos 20 minutos anteriormente durante el día, después que el general viajó a Washington el martes en medio de un gran furor sobre el artículo, que la revista Rolling Stone publicó en su página de internet el martes después que se filtró a otros medios de noticias.

El artículo atribuyó a McChrystal y sus asistentes críticas a casi todos los miembros del equipo de seguridad nacional de Obama, insultó al vicepresidente Biden, llamó ‘‘payaso'' al general James L. Jones y criticó fuertemente a otros altos funcionarios.

La reacción al artículo fue alimentada por dudas cada vez mayores --incluso en las fuerzas armadas-- de que no es posible ganar la guerra en Afganistán y la reducción en el apoyo público a la presencia estadounidense en el país, que ya asciende a nueve años, debido al aumento de las bajas. Las críticas también pusieron al descubierto la desorganización y enemistad en el equipo de política exterior.

Al reemplazar al general McChrystal, Obama mostró decididamente que es el que toma las decisiones definitivas en materia militar y que no tolerará comportamientos de insubordinación o luchas intestinas entre sus altos funcionarios.

Pero la decisión también invita a la crítica de que Obama cambia el mando militar en un momento crucial del conflicto, cuando las fuerzas de la coalición se preparan para tratar de tomar control de la segunda ciudad del país, Kandahar, el centro espiritual del Talibán.

Más allá de eso, la estrategia militar de Obama es de muchas maneras la misma estrategia de McChrystal. El general creó el plan, que contemplaba el envío de miles de soldados adicionales para combatir la insurgencia, y quizás más importante, crear una sensación de seguridad entre el pueblo afgano.

El equipo estadounidense vinculado a Afganistán ha sufrido de muchos conflictos internos, como quejas del embajador Karl W. Eikenberry, sobre Richard C. Holbrooke, el enviado especial para Afganistán y Pakistán. En un ejemplo de las animosidades, el general Jones, asesor de seguridad nacional, escribió en febrero al embajador Eikenberry para solidarizarse con sus quejas sobre una visita reciente de Holbrooke a Afganistán. En la nota, que se trasmitió por canales no seguros, dijeron funcionarios, el general Jones trató de aliviar las preocupaciones del embajador al sugerir que Holbrooke pronto sería despedido del cargo.

La nota de Jones provocó una queja de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al presidente Obama, y su apoyo ha hecho que Holbrooke se mantenga en su puesto.

La lucha intestina ha empeorado debido al deterioro de la situación en el terreno, donde ha aumentado la violencia. La misión de pacificar Marja y Kandahar está muy lejos de su objetivo y el esfuerzo por crear un gobierno viable está cada vez más en duda debido a la profunda corrupción. Y en el Congreso aumentan las críticas, incluso entre los que apoyan al Presidente, y muchos aliados han anunciado planes para retirarse y se espera que otros hagan lo mismo en los próximos meses.

También ha habido un debate vigoroso en el gobierno sobre cómo proceder en Afganistán, pero en el artículo el general McChrystal y sus asistentes no criticaron demasiado la política del gobierno.

En su lugar, las diferencias fueron personales. Un alto funcionario dijo que Obama estaba particularmente furioso porque en el artículo se le caracterizó como "no muy interesado'' durante esa primera reunión en la Casa Blanca.

En general, el artículo presentó a McChrystal a la cabeza de un pequeño grupo de asistentes en lo que se puede considerar críticas de grupo mientras discutían temas de política exterior, los franceses, sus alianzas y preocupaciones sobre el curso de la guerra. El asesor civil de comunicaciones que coordinó la entrevista, Duncan Boothby, renunció.

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