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Cubanos sentenciados por contrabando de inmigrantes

Dos cubanos de Hialeah, una madre y su hijo que formaban un equipo de contrabandistas de inmigrantes, fueron sentenciados en un tribunal federal después de haberse declarado culpables en un caso en que un inmigrante indocumentado fue retenido como rehén por no pagar, anunció el lunes la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Las sentencias fueron la culminación de una investigación realizada por el ICE, el FBI y la Policía del Condado Manatee en un caso de traslado ilegal de un inmigrante guatemalteco desde su país a la Florida.

Algunos de los detalles del caso se dieron a conocer anteriormente, pero el anuncio del ICE es la primera explicación integral de la operación de contrabando.

Según ICE, Erisbel Artiles, de 31 años, uno de los cubanos en el caso, fue sentenciado por la jueza federal de distrito Susan Bucklew a 121 meses en una prisión federal por toma de rehenes.

La madre de Artiles, Lázara Z. Moreira-Penín, de 54 años y también de Hialeah, fue sentenciada a un año en prisión por confabulación para el "traslado de extranjeros ilegales''.

Funcionarios federales aplaudieron la labor de los investigadores.

"Este caso demuestra la serias consecuencias que acarrea el contrabando de seres humanos y es otro gran ejemplo de la cooperación y capacidad de trabajar juntos que existe en la Florida entre las autoridades estatales, locales y federales'', declaró Susan McCormick, agente especial a cargo del ICE en Tampa.

Según ICE, el 2 de septiembre del 2009 agentes especiales del ICE asignados a la oficina de la entidad en Sarasota recibieron una solicitud de asistencia de parte de la Policía del Condado Manatee sobre un caso de contrabando de inmigrantes y una situación de rehén de un inmigrante guatemalteco indocumentado.

Otro guatemalteco también indocumentado se había puesto en contacto con la policía para reportar que un contrabandista tenía secuestrado a su hermano de 30 años porque no se le había pagado por traerlo ilegalmente a Estados Unidos. El anuncio del ICE identificó al rehén sólo por su primer nombre, César.

No se sabe exactamente a cuánto ascendía la deuda, pero una fuente policial reveló a El Nuevo Herald que en momento dado los contrabandistas ordenaron al hermano que les enviara $1,000 por transferencia en Western Union a una dirección en Miami.

El hermano que llamó a la policía y otro hermano más habían contratado a contrabandistas con anterioridad para que trajeran a César de Guatemala a la Florida, según el ICE.

Pagaron primero un monto no determinado a un contrabandista en Guatemala para trasladar a César a Estados Unidos a través de Texas y luego pagaron otro monto a Artiles para que lo llevaran de Texas a Brandenton, en la costa oeste de la la Florida.

Cuando Artiles llegó con César al Condado Manatee para encontrarse con el hermano de César, Artiles exigió más dinero antes de liberar a César, según el ICE.

El hermano dijo que no podía pagar; fue entonces que Artiles se llevó a César como rehén.

El hermano de César, que no fue identificado, luego se puso en contacto con el contrabandista, quien le ordenó que el hermano hiciera la transferencia a su madre.

Artiles también amenazó con que si el hermano no pagaba, no vería otra vez a César.

No se sabe a ciencia cierta si el hermano a final de cuentas pagó a los contrabandistas. Pero Moreira-Penín llevó a César a una gasolinera de Bradenton, donde agentes del ICE y policías de Manatee los esperaban.

Arrestaron a Moreira-Penín y rescataron a César sin ningún incidente.

Posteriormente, Artiles fue detenido en Miami, informó el ICE.

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