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Multimillonaria Gail Posner le deja millones a sus perros y su hijo entabla batalla legal

La más reciente dama de sociedad de Miami Beach, Conchita, vive en una mansión de $8.3 millones de Sunset Island, es dueña de un collar Cartier de diamantes y tiene un fondo de fideicomiso de $3 millones para gastos de diseñadores, masajes y pedicura.

Lo que hace a Conchita diferente de otras damas de sociedad de Miami Beach es que es una perra chihuahua.

Conchita heredó su riqueza tras la muerte en marzo de su dueña, Gail Posner, la hija del fallecido magnate multimillonario Victor Posner. Si Conchita puede o no conservar sus millones lo decidirá una corte de Miami-Dade, donde el único hijo vivo de Posner, Bret Carr, lanzó una batalla legal este mes para disputar la herencia de su madre. Carr argumenta que su madre fue manipulada para cambiar su testamento en el 2008, dejándole millones a sus perros y asistentes.

``Ella nunca hubiera hecho una cosa semejante, a menos que estuviera bajo una influencia extrema'', dijo Carr, de 46 años, que tiene un video en su iPhone de una visita que le hizo a su madre a fines del 2008 donde ella le dijo que sus empleados estaban tratando de ``secuestrarme y matarme''. En el video, Posner también le pide a su hijo que ``la saque de la casa''.

El enfrentamiento de Carr contra Conchita y los asistentes de su madre no es sino la última de las excentricidades de la familia Posner. Hace apenas ocho años que Gail Posner y otros familiares se vieron envueltos en un litigio parecido tras la muerte de Victor Posner.

El testamento de Gail Posner le da a sus tres perros (Conchita, April Maria y Lucía) el derecho a vivir en la mansión de dos pesos de Sunset Island hasta que mueran.

De igual modo, les dejó $27 millones a sus criadas, guardaespaldas y entrenador personal, más el derecho de vivir sin pagar alquiler en la casa a cambio de atender a los perros. Por su parte, sólo heredó Bret Carr $1 millón. El resto de la fortuna irá a organizaciones de caridad.

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