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Obama anuncia ‘plan de guerra' contra el derrame

Cuando era candidato a presidente, Barack Obama fue testigo de los problemas que enfrentó el presidente George W. Bush en la Costa del Golfo, la política de guerra y la economía como blancos fáciles de crítica.

Ahora Obama es objeto de variaciones del mismo tema, con su juicio bajo la lupa del público y sus opciones de acción limitadas. No cabe duda que Obama está en la primera mitad de la presidencia y todavía queda mucho camino por recorrer antes de una reelección. Sin embargo, la profundización de los retos que enfrenta hoy pudieran combinarse para crear una encrucijada sobre su gestión.

En este contexto, el martes por la noche Obama se dirigió por primera vez a la nación desde la Oficina Oval, un "plan de batalla'' para enfrentar la crisis del derrame petrolero, cuando trató de persuadir al público de que además del peor desastre ambiental en la historia del país también se las ve ante una amplia gama de otros retos importantes.

Casi dos meses después de la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, mientras intensifica su participación personal en el desastre, el derrame lo mantiene confundido. A lo largo de la ruta que recorrió el martes en Pensacola, donde el Presidente concluyó una visita de dos días a la zona del Golfo antes de dirigirse a Washington para el discurso a la nación, se vieron carteles de partidarios que competían con otros que expresaban "Ya pasaron 55 días y todavía no hay barcos recogedores de crudo'' y "Basta de posar para fotografías''.

Mientras tanto, legisladores y expertos militares han comenzado a exigir una defensa pública de la política del Presidente sobre Afganistán un año antes de la fecha tope de julio del 2011 que fijó públicamente para comenzar el retiro de las fuerzas estadounidenses. La decisión de Obama de revelar la fecha se debió en buena parte a las críticas que ahora enfrenta en materia de sus políticas para Afganistán.

Convencido de que Estados Unidos se marchará de Afganistán, el presidente de ese país, Hamid Karzai, se ha dedicado a consolidar su base en su grupo étnico, colocando a personas pashtún en cargos de más poder y fortaleciendo acercamientos a los talibanes, que son abrumadoramente de ese grupo étnico.

Las medidas de Karzai han causado furia entre los líderes civiles y militares de otros grupos, lo que pone de relieve las presiones dentro de su gobierno y con Washington.

"Todos están tomando posiciones para la batalla cuando Estados Unidos se marche. Es nuestra estúpida declaración de retirada para el 11 de julio del 2011 lo que está alentando todo esto'', dijo un alto funcionario federal que participó en la formulación de políticas sobre Afganistán y Pakistán. "Todo el mundo está mirando por encima del hombro y pensando sobre la guerra civil que pudiera estallar cuando nos retiremos''.

"No queremos estar en el lado equivocado'' cuando los estadounidenses se marchen, dijo un alto oficial militar de Pakistán. Los dos funcionarios hablaron a condición de no ser identificados.

La decisión del presidente Obama de mantener la distancia del derrame del Golfo durante varias semanas y de anunciar una fecha para el retiro de las tropas de Afganistán reflejan el dominio de lo que un alto funcionario de la administración calificó de la "Escuela de Chicago'' de asesores de la Casa Blanca, y la primacía de las tácticas legislativas, estrategia política y relaciones públicas sobre la experiencia en el proceso de toma de decisiones.

Varios funcionarios militares, de inteligencia y diplomáticos, quienes declinaron criticar al gobierno abiertamente, dijeron que los meses de advertencias sobre el deterioro de la situación en Afganistán se estrellaron con el muro del jefe de Despacho de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, y del asesor principal David Axelrod, quienes prestan más atención a la postura política de Obama y las perspectivas de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre.

Más allá de estos retos, la economía no logra despegar, en parte porque aunque hay una recuperación en ciernes, el mercado laboral sigue deprimido.

En una reflexión de cómo estos problemas se unen, Obama los reconoció el martes en una presentación en la Base Aeronaval de Pensacola, que integró a su recorrido por las zonas afectadas por el derrame.

"Demasiadas personas siguen sin trabajo en la Florida y el resto del país'', dijo Obama a los militares reunidos en la base. "Sí, somos un país en guerra con adversarios que no se detienen ante nada para golpear al país y matar gente inocente, sin ningún remordimiento. Sí, estamos batallando el peor. . . desastre ambiental en la historia de Estados Unidos.

"Enfrentar todos estos retos a la vez pudiera abrumar a una nación menos poderosa'', dijo Obama, "pero si miran a su alrededor lo que verán es una fortaleza que nos permitirá vencer los obstáculos''.

Obama ha visitado la Costa del Golfo cuatro veces en recientes semanas después de varias semanas de no hacer nada tras la explosión de la plataforma. El Presidente se ha expresado en términos enérgicos y ha dirigido enormes recursos para tratar de controlar el derrame. Pero los esfuerzos no han sido suficientes, la asistencia no ha llegado a varias zonas de la costa lo suficientemente rápido y los negocios sufren las consecuencias.

Eso ha causado que la administración sea objeto de críticas cada vez más numerosas por ser demasiado pasiva antes del incidente en la normación del sector petrolero, aceptar los cálculos bajos del crudo derramado presentados por British Petroleum, la lentitud en aceptar ayuda de otros países y la falta de una jerarquía clara de quién está a cargo de qué en la respuesta al derrame.

Sin embargo, el índice de aprobación general de Obama se mantiene estable en aproximadamente 50 por ciento, que no ha variado en meses, según una nueva encuesta de Ipsos-McClatchy. Eso pudiera significa que el público respalda a Obama, pero ya ha señales de problemas políticos.

George Edwards, experto en temas de la presidencia en la Universidad Texas A&M, dijo que es fácil criticar la respuesta de Obama a todos estos retos, pero es importante estudiar esas respuestas en un contexto. Los presidentes por lo general tienen poco control sobre la economía, dijo, y Obama quedó presionado por las guerras y las políticas normativas y económicas que heredó del presidente George W. Bush.

No obstante, agregó Edwards, Obama ahora tiene que redefinir su liderazgo en materia del derrame petrolero y la economía. "Es clave que se lo perciba en control de estos dos problemas''.

En lo que respecta a Afganistán, dijo Edwards, la decisión de anunciar un cronograma de retiro para aplacar a la izquierda, incluso con espacio de maniobra, "se convertirá en un punto de enfrentamiento, sin duda alguna''.

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