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Un Maradona en el sur de la Florida

Las fotografías en la pared de la panadería son la primera pista. Luego está el aspecto del hombre que hornea. Es un rostro que probablemente no ha visto antes, aunque juraría que sí.

"Soy un empleado'', dijo el hombre.

Es un chiste. En realidad, es el esposo de la dueña. . . y el hermano de uno de los futbolistas más famosos de todos los tiempos.

Su nombre es Hugo Maradona, hermano de Diego Maradona, la gran estrella argentina que ahora dirige al equipo de su país en la Copa Mundial que comienza el viernes en Sudáfrica.

Tratando de evitar lo que considera como una situación poco segura en Argentina, Hugo, de 41 años, que se parece muchísimo a Diego, de

49 años, vino a vivir al sur de la Florida hace nueve años. El y su esposa viven en Boynton Beach, donde crían a sus mellizos de 12 años --un niño y una niña-- y una niña 10 años.

Hugo no ha visitado Argentina en cinco años, la última vez que vio a Diego. Aunque muchos de sus familiares visitan el sur de la Florida, Diego ha tenido problemas para obtener la visa a consecuencia de su expulsión de la Copa Mundial del 1994 en Estados Unidos por consumo de drogas. De modo que los hermanos se mantienen en contacto por teléfono, incluyendo una última llamada antes de que Diego llevara el equipo a Sudáfrica, porque ahí ya "nadie contesta el teléfono'', dijo Hugo.

Atraído al sur de la Florida por el clima, las playas y los hispanos, Hugo lleva una vida básicamente anónima. Los guardias a la entrada de su comunidad lo reconocieron, pero sólo después de ver su nombre. Sus vecinos no tienen la menor idea de quién es. En la Polo Chef Bakery, en la esquina de Jog Road y la 10 Avenue North, en Greenacres, hay fotos de los hermanos, pero los clientes que se dan cuenta es porque son argentinos. Hugo no se molesta con las preguntas que le hacen.

"Estoy orgulloso de mi apellido'', dijo Hugo. "Primero que todo, mi padre me dio mi apellido. . . Todo el mundo tiene una responsabilidad por cómo lleva su apellido, qué hace con eso''.

Es correcto decir que Hugo nunca alcanzó el nivel de su hermano. También es correcto decir que Pelé es el único hombre que lo ha hecho.

"Hacer lo que hace mi hermano es imposible'', dijo Hugo.

No obstante, Hugo tuvo una respetable carrera como jugador que incluyó ocho años en la Liga de Japón, además de períodos con Argentinos Juniors en su país de origen, el Ascoli, en Italia (donde jugó una vez contra Diego y el Napoli) y el Rayo Vallecano en España. También jugó con los equipos nacionales argentinos de menores de 16 y 18 años. Estaba entrenando con el equipo Miami Fusion para volver al juego cuando el club cerró en el 2001, lo que puso fin a su carrera.

"Estoy muy agradecido con el fútbol'', dijo. "De otra manera no estaría donde estoy ahora. No hubiera creado la familia que tengo''.

Además, el fútbol le da de comer. Cuando no está horneando pan, dirige campamentos de entrenamiento para muchachos de entre 11 y 18 años. En un acuerdo con Universal Studios, entrena a grupos de Argentina, Venezuela y República Dominicana en el Cocoa Expo Center. También realiza campamentos en la República Dominicana a través de maradonacamps.com.

El próximo sábado comienza un campamento en Cocoa, aunque ese mismo día Argentina jugará contra Nigeria en su primer partido de la Copa Mundial, de modo que los muchachos pasarán el día reunidos frente al televisor en una experiencia inolvidable.

Su amigo y socio Eduardo Collado, que ha visto muchos juegos como ese junto a Hugo, dice: "Grita mucho''.

Hugo piensa que el ganador de la Copa Mundial saldrá de entre Brasil, Alemania, Italia y Argentina, pero espera que Estados Unidos sobreviva la primera ronda. "No veo muy fuerte a España'', afirmó, en contra de la opinión general. Es difícil encender el televisor para ver la Copa Mundial y ver a su hermano al frente de la selección argentina, añadió.

"Sería mucho más fácil si jugara'', explicó.

Por supuesto que Diego sí jugó, especialmente en 1986, cuando se convirtió en una leyenda, como el famoso gol contra Inglaterra llamado "La Mano de Dios'', que debe su nombre a que Maradona alegó que el balón fue impulsado por su cabeza y por la mano de Dios.

"Todos nos abrazamos y no podíamos creer lo que había hecho'', dijo Hugo, quien vio el juego por televisión con sus familiares.

Con el tiempo, Diego admitió que había golpeado el balón con la mano, pero ¿se lo preguntó Hugo alguna vez?

"No me hizo falta'', dijo. "Yo sabía que había sido con la mano''.

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