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Familias en duelo en Miami y Cuba

Un día después del trágico tiroteo en un restaurante en Hialeah, amigos y familiares de las víctimas en Miami y Cuba recordaron a las cuatro mujeres fallecidas.

Otros rezaban por las tres sobrevivientes que siguen en condición crítica en el Centro de Traumas del Hospital Jackson Memorial.

Nadie lograba entender lo que sucedió la noche del domingo.

Gerardo Regalado, de 38 años, mató a tiros a su ex compañera Liazán Molina, de 24 años, en el restaurante Yoyito Café, junto con las empleadas Maysel Figueroa, de 32; Zaida Castillo, de 56; y Lavinia M. Fonseca, de 47. Luego se suicidó de un disparo en la cabeza.

Al menos Fonseca y otra de las fallecidas habían llegado de Cuba en los últimos meses.

"Era una persona muy buena, trabajadora y lo único que quería era luchar para sacar a sus hijos adelante'', relató Coralis León, amiga de Fonseca.

La mujer había llegado en septiembre y hacía sólo dos semanas que trabajaba como cocinera en Yoyito, explicaron sus amistades. Había sido maestra de primaria en la provincia oriental de Guantánamo y era graduada de la Universidad de La Habana con estudios en lengua rusa.

Gustavo Fonseca, su hermano, dijo desde Sancti Spiritus, en el centro de Cuba, que se encontraba destrozado por la tragedia y que le preocupaba el futuro de su sobrina Lexania.

"Ella [Lexania] tiene 17 años, está sola allá, y no sabemos qué pasará con ella. Aquí estábamos contentos porque mi sobrina se volvió a juntar en Miami con mi hermana, quien había viajado primero, y juntas estaban luchando para salir adelante. Pero luego de esta desgracia no sabemos qué pasará'', comentó Fonseca a El Nuevo Herald.

De acuerdo con León, la joven se encontraba en un profundo estado de depresión. Fonseca vivía con su hija en el 495 este de la calle 44, a sólo cuatro cuadras del restaurante.

"Me parece mentira lo que ha pasado. Lavinia era tremenda persona'', dijo Oswaldo García, un vecino.

Frente al pequeño apartamento que ocupaban Fonseca y su hija, vivía Maysel Figueroa, de 32 años y quien llegó hace un año de Cuba con su hijo de cinco años. Una amiga de ésta, Rosa Díaz, no pudo contener las lágrimas.

"No sé por qué pasan estas cosas, Maysel era una mujer tan buena, no se merecía esto'', dijo Díaz.

La familia de Zaida Castillo, que vivía en el 50 este de la calle 45, prefirió no hacer comentarios.

Vecinos de una de las tres heridas, Mayra de la Caridad, de 55 años, se mostraron sorprendidos. La mujer vive en el parque de hogares móviles Country Manor, en Hialeah Gardens.

"Es una persona de lo más amable, incluso ella me visitó cuando yo tuve un accidente de tránsito'', sostuvo Gloria Aguilar, una vecina.

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