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Manchas de petróleo llegan a las costas de la Florida

Manchas de crudo contaminaban el viernes las arenas blancas del Panhandle de la Florida, en tanto que los expertos de BP hacían los últimos ajustes a una cubierta especial que colocaron sobre el pozo submarino para contener la fuga de petróleo.

Aunque tomará al menos 24 horas para confirmar definitivamente que se trata del petróleo de la explosión el 20 de abril de la plataforma Deepwater Horizon, los funcionarios estatales y federales estaban preocupados. Según los científicos es sólo cuestión de tiempo antes de que el crudo entre a la poderosa Corriente del Golfo, que lo llevara hasta el Estrecho de la Florida y hacia la costa este.

La ira y la desesperación aumentaban por lo que es ya el mayor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos, mientras el presidente Barack Obama iniciaba su tercera visita a la costa del Golfo.

El mandatario fustigó a BP por gastar $50 millones en anuncios de televisión para mejorar su imagen y por sus planes de pagar $10,000 millones en dividendos a sus accionistas en este trimestre.

El crudo ha alcanzado las costas de cuatro estados del Golfo: Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida, convirtiendo sus zonas pantanosas en áreas letales para la vida silvestre y manchando las playas con tonos óxido y rojo, en un hecho que algunos compararon con las plagas y los castigos de la Biblia.

"En Apocalipsis, se dice que el agua se transformará en sangre. Eso es lo que parece, como si sangrara el Golfo'', afirmó P.J. Hahn, director de respuestas a crisis de la zona costera del distrito de Plaquemines, mientras se arrodillaba para fotografiar una pluma empapada en crudo. "Esto va a acabar con toda la vida de la zona''.

Entretanto, los ingenieros de la empresa petrolera intentan recuperar el crudo que escapa del pozo submarino averiado para impedir que continúe sembrando la muerte y la contaminación.

La cubierta especial tiene forma de un embudo invertido y fue colocada la tarde del jueves sobre el pozo submarino.

Los ingenieros esperaban cerrar el viernes diversas aberturas de la cubierta, en el más reciente intento por contener el escape de petróleo.

Mientras los expertos trabajaban bajo el agua, la marea negra dejaba ver sus efectos en el litoral. Los bañistas en Pensacola Beach salieron de prisa del mar al ser alcanzados por el hidrocarburo flotante, mientras que niños jugaban con el crudo en la playa y numerosas personas veían los manchones y les tomaban fotografías.

Varios pelícanos marrones empapados de petróleo apenas lograban mantenerse a flote frente a una isla de Louisiana. El crudo en las playas de East Grand Terre, en ese estado, tenía una tonalidad rojiza y purpúrea, como sangre seca.

Obama viajó a Louisiana en su segunda visita en una semana y la tercera desde que ocurrió el desastre tras la explosión del 20 de abril en la plataforma petrolera que dejó 11 trabajadores muertos.

Obama fue informado sobre la fuga del crudo y declaró que hay progresos pero aclaró que "es muy pronto para ser optimista'' sobre el último esfuerzo de BP.

Cuando llegó a Louisiana, antes de encaminarse a Grand Isle, Obama indicó que sentía crecer la frustración de los residentes del Golfo y el resto del país.

"Esto ha sido un desastre para esta región, y es comprensible que la gente esté asustada y preocupada por lo que podrían traer los próximos meses y años'', declaró Obama tras recibir el informe junto con el almirante Thad Allen de los guardacostas y los gobernadores de Louisiana, Florida y Alabama.

Obama censuró a la empresa petrolera por gastar dinero en publicidad y en dividendos para los accionistas, y afirmó que la compañía no debía tener ese proceder cuando ‘‘intenta pagar lo menos posible'' a empresarios y trabajadores locales.

El Presidente se dirigió hacia Grand Isle, el puerto que otrora estaba lleno de pescadores y ahora está atestado de fotógrafos interesados en tomar instantáneas de la marea negra.

Frente a la costa y a una profundidad de 1,600 metros, los expertos trabajaban sobre la cubierta especial para contener la fuga de petróleo.

La tapa tipo embudo tiene adheridas mangueras sueltas de diversos colores para contrarrestar las temperaturas cercanas al punto de congelamiento y deshacer pequeños cristales de hielo que podrían obstruirle el principal conducto de extracción.

"Se están logrando progresos, pero tenemos que advertir contra el exceso de optimismo'', afirmó Allen, el encargado del gobierno para dirigir la respuesta a la crisis.

Desde la noche, dio inicio al bombeo de petróleo y gas hacia un barco cisterna en la superficie.

El pozo averiado ha soltado unos 174 millones de litros (46 millones de galones) de crudo desde que estalló la plataforma. BP alquilaba la instalación y es responsable de contener y limpiar el derrame.

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