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Thomas Wenski toma las riendas de la Arquidiócesis de Miami

El arzobispo Thomas Wenski creció entre dos idiomas y dos culturas. Su padre nació en Polonia y años después sirvió en el ejército de Estados Unidos durante la II Guerra Mundial. De pequeño le enseñaron que debía sentir orgullo de ser polaco, al punto que Wenski se molestaba en la escuela porque los maestros jamás mencionaban el heroísmo de muchos polacos durante la guerra.

"Eso me ayudó a entender lo que muchas minorías experimentan en este país cuando nadie conoce su historia'', señaló Wenski el domingo en una entrevista con El Nuevo Herald en la sede de la Arquidiócesis de Miami. "El haber sido criado como bicultural me dio empatía con los inmigrantes''.

Esa empatía fue su aliciente para ayudar a miles de inmigrantes en su labor sacerdotal en la Iglesia Católica de la Florida durante más de 35 años, y a adoptar como lema personal una frase de la Primera Carta a los Corintios que reza "Omnia Omnibus'' o "Ser todo para todos''.

Con el compromiso de enarbolar esa insignia y de lograr que la Iglesia esté presente dentro de la comunidad, Wenski será instalado hoy como el cuarto Arzobispo de Miami y Metropolitano de la Provincia de Miami -- que incluye las siete diócesis de la Florida -- en una ceremonia que se efectuará a las 2 p.m. en la catedral St. Mary, ubicada en en 7525 Northwest 2nd Avenue.

Como muestra de su filosofía evangelista, a partir del miércoles, Wenski celebrará una serie de nueve misas en los condados Miami-Dade, Broward y Monroe, y las oficiará en inglés, español y creole, ya que domina los tres idiomas.

"Mi reto es ser responsable de un millón de fieles'', comentó Wenski, de 59 años. ‘‘Para eso hace falta que los fieles me conozcan y que yo conozca a los fieles. Se trata entonces de un gran reto. Aquí tenemos una sociedad bastante compleja por la diversidad y debo estar presente en cada una de esas comunidades''.

"Como arzobispo'', enfatizó, "tengo que hacer que la Iglesia esté presente en la sociedad''.

Wenski asume las riendas en momentos en que el arzobispado encara dificultades económicas que causaron el cierre de 14 iglesias en vecindarios pobres del sur de la Florida el año pasado, dejando dolidos a cientos de feligreses. Por otra parte, muchos católicos están desencantados con la Iglesia Católica por los casos de pederastia que han salido a la luz en meses recientes.

Conocido por su afabilidad y franqueza, el nuevo arzobispo reconoció que "los problemas económicos son bastante serios'', y no descartó que en un futuro deba cerrar otras parroquias. "Espero que no'', acotó.

"Debemos tratar de identificar los recursos que tenemos y aprender cómo usarlos de manera eficaz'', explicó Wenski, el único obispo católico nacido en la Florida que ha servido como obispo en el estado. "El reto de la Iglesia no es tener muchos edificios, además de mantenerlos; es proclamar y hacer llegar a todos la Buena Nueva''.

A esa misión se ha entregado desde que fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Miami en 1976. Pero su fascinación con el sacerdocio venía de mucho antes, desde que en el segundo grado sus padres lo llevaron al velorio del pastor que lo había bautizado.

"Me impresionó verlo en el ataúd, vestido como si fuera a celebrar la misa'', recordó Wenski, quien se hizo monaguillo a los 11 años. "Me hizo ver que ser sacerdote era algo para siempre''.

Wenski aprendió español siendo seminarista y trabajó con varios grupos hispanos durante su entrenamiento eclesial y sus primeros años de sacerdocio. Al culminar sus estudios, fue designado pastor asociado de la iglesia Corpus Christi, en Allapattah.

"Aprendí español escuchando la radio cubana de Miami durante los años 60'', detalló.

En 1996, lo nombraron director de Caridades Católicas y ayudó a facilitar una colaboración con Caritas Cuba, el servicio social de la Iglesia Ctólica en la isla. Desde entonces, ha viajado a Cuba en nombre de la Iglesia en innumerables ocasiones.

La Arquidiócesis de Miami desempeñará un papel protagónico en la transición de La Habana a un régimen democrático, destacó el arzobispo. "Hay que ir elaborando esos planes cuando se presente la ocasión'', afirmó.

Como Obispo Auxiliar de Miami, lideró esfuerzos humanitarios similares en Haití, República Dominicana, Colombia y Centroamérica y trabajó en varios proyectos en favor de los inmigrantes.

Wenski asumió el cargo de cuarto Obispo de la Diócesis de Orlando en el 2004 y seis años más tarde fue nombrado por el Papa Benedicto XVI como cuarto arzobispo de Miami.

"Estoy volviendo a casa'', manifestó, y precisó que sólo tenía 24 horas de haberse mudado a Miami.

"Vuelvo con un poquito de ansiedad y miedo'', confesó.

En los próximos meses, Wenski se dedicará a visitar numerosas parroquias para familiarizarse con la vida de fe de los fieles y ver qué puede hacer para mejorarla.

De este modo, intentará acercar al católico que ha cambiado su denominación religiosa y ‘‘al católico que está sentado en la casa sin fe'', indicó Wenski, quien horas antes, había oficiado misa --en polaco-- en la iglesia Our Lady of Czestochowa de Pompano Beach.

"Puedo celebrar la misa en polaco pero no predicar porque no lo hablo tan bien," reconoció. "En mi casa hablaban polaco pero no lo aprendí muy bien porque no estaba la abuela. Es lo mismo que pasa en Miami: si no está la abuela en casa, los hijos de los hispanos no aprenden bien el español''.

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