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Controversia sobre trayectoria de la mancha de petróleo

Mientras los ingenieros de British Petroleum (BP) trabajaban el lunes en controlar y tratar de sellar una fuga de crudo a gran profundidad en el Golfo de México, varios científicos que le siguen la pista al derrame se mostraron en desacuerdo sobre si había entrado en un poderosa corriente marina que podría llevar la mancha hasta la Florida, donde podría dañar los delicados arrecifes de coral de los Cayos.

En Washington, un alto funcionario encargado de supervisar las perforaciones petroleras de gas renunció, y la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, defendió la forma en que el gobierno ha respondido a la emergencia, al tiempo que dijo que la administración dependía en lo fundamental de BP para responder a la crisis.

Chris Oynes, quien había supervisado los arrendamientos de yacimientos de crudo y gas en el Golfo de México durante 12 años antes de ser promovido a director adjunto del Servicio de Administración de Minerales, encargado de la administración de yacimientos en el mar, envió una carta de renuncia efectiva el 31 de mayo. Oynes ha sido fuertemente criticado por una relación demasiado estrecha con los ejecutivos del sector que normaba.

Mientras tanto, BP anunció que otorgaría donaciones para el sector turístico a los gobernadores de de Florida, Alabama, Mississippi y Louisiana para ayudar a promover el turismo en los próximos meses, a raíz del derrame de la plataforma Deepwater Horizon.

BP indicó que entregaría $25 millones a la Florida y $15 millones a Alabama, Mississippi y Louisiana.

Charlie Crist, gobernador de la Florida, dijo que usaría los fondos para "correr la voz de que las playas de la Florida están limpias, nuestros peces muerden el anzuelo y el estado opera normalmente''.

En el Golfo de México, los científicos que le siguen la pista al derrame y ejecutivos de BP no concordaron en la envergadura del derrame ni su movimiento, a pesar de que BP indicó que estaba más cerca de contenerlo.

Doug Suttles, jefe de operaciones de BP, dijo el lunes que un tubo de una milla de largo insertado en el yacimiento en el fondo marino recogía un poco más de 1,000 barriles --unos 42,000 galones-- diarios de crudo, gas natural y agua del pozo para enviarlo a un barco en la superficie.

BP aumentará gradualmente la cantidad de crudo que extrae del pozo hasta un máximo potencial de 2,000 barriles diarios, menos de los 5,000 barriles diarios que la empresa y el Servicio Guardacostas calculan que se derraman a diario.

Algunos científicos han dicho que el derrame puede ser 10 veces mayor, pero el cálculo no se ha confirmado.

Suttles sobrevoló el derrame el lunes con el gobernador de Louisiana, Bobby Jindal. Suttles indicó que los esfuerzos de control parecen estar funcionando porque había visto ‘‘la cantidad menor [de crudo] en la superficie desde que comenzaron las labores''.

El próximo paso de BP será bombear a alta presión al pozo un máximo de 50,000 barriles de un líquido denso parecido al lodo.

Suttles dijo que la operación podría comenzar este fin de semana o incluso antes.

La limpieza y el monitoreo del derrame pudiera demorar muchos años, dijo la contraalmirante Mary Landry, del Servicio Guardacostas.

"Esto no se ha acabado'', dijo.

Hasta ahora las cuadrillas de trabajadores han aplicado más de 580,000 galones de dispersantes en el Golfo de México desde que la plataforma Deepwater Horizon explotó el 20 de abril, con un saldo de 11 muertos.

Es demasiado pronto para decir cuánto daño ha causado el crudo bajo el agua o cómo se expande, dijo Charlie Henry, especialista de la Dirección Nacional de los Océanos y la Atmósfera (NOAA).

Henry dijo que varios informes de que el derrame había afectado arrecifes ecológicamente delicados y otras áreas en el Golfo de México fueron prematuros.

Destacando la evaluación del conflicto por parte de los académicos, el gobierno y científicos del sector petrolero, Landry contradijo reportes de que el derrame había llegado a una fuerte corriente marina, que potencialmente pudiera llevarlo a la costa atlántica de la Florida y a Los Cayos.

"Sabemos que el crudo no ha llegado a la corriente'', dijo''. "Es posible que partes del extremo de la mancha superficial se hayan acercado a la corriente, pero el derrame en sí no ha entrado en la corriente''.

Sin embargo, menos de media hora antes, William Hogarth, decano de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad del Sur de la Florida, dijo en una conferencia de prensa que los modelos informáticos, pronósticos de vientos e imágenes de satélite mostraban lo contrario.

Si el crudo entra en la corriente, pudiera llegar a los Cayos y al sur de la Florida, según un análisis de Mitch Roffer, oceanógrafo floridano y director de Roffer's Ocean Fishing Forecasting Service, que le ha seguido la pista al derrame.

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