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Empresario de Coral Gables estafa a una decena de inversionistas

Para el pintor nicaragüense Federico Nordalm, su ahijado de matrimonio Diego Siman acabó siendo un hombre sin escrúpulos.

"Yo le tenía mucho cariño a Diego. Mi esposa y yo somos los mejores amigos de sus suegros, pero él se aprovechó de esa confianza y terminó estafándome con $400,000'', dijo el artista.

Nordalm, de 61 años y que reside en Managua, es uno de una veintena de clientes e inversionistas del sur de la Florida y de América Latina que acusan a Siman de haberlos estafado en un esquema de fraude cometido mediante el ofrecimiento de jugosas ganancias generadas de supuestas compras, "a precio de remate'', de propiedades que se encontraban en ejecución hipotecaria.

"Todo era falso y en febrero Diego se fugó con el dinero de mucha gente'', agregó el indignado pintor.

La mañana del martes, Siman, un empresario de 36 años que operaba en Coral Gables y que pertenece a una prominente familia salvadoreña, se declaró culpable del delito de fraude ante una corte federal en Fort Lauderdale, y ahora enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión, tres años bajo libertad condicional y una multa de hasta $250,000.

No obstante, Siman, quien fue arrestado el viernes en Miami, llegó a un acuerdo con la fiscalía.

El documento del acuerdo, que fue leído por el juez James I. Cohn, señala el compromiso de Siman a restituir al menos $3.6 millones a las víctimas.

Tras la audiencia, a la que asistieron una decena de víctimas, el procurador Jeffrey Neiman estimó que el monto del fraude podría ser mayor en la medida que se presenten más afectados.

De acuerdo con Nordalm, existen varias víctimas de origen nicaragüense que aún no han formalizado denuncia. Incluso la hija del artista, Vera Nordalm, que vive en Virginia, dice haber sido estafada con $60,000.

Siman y su abogado Nathan Diamond evitaron ofrecer declaraciones al ser abordados por El Nuevo Herald.

El joven empresario, quien se encuentra libre bajo fianza, fue acompañado a la corte por su padre Mauricio Siman, fundador de Global Investment Properties, una firma de bienes raíces creada en 1982 en Coral Gables. Siman padre tampoco quiso comentar.

"Diego pertenece a una de las familias más distinguidas de El Salvador, es una persona muy carismática y por eso parece increíble que haya maquinado esta gran estafa'', dijo Marcelo Delgado, un peruano que vive en Kendall y que posee una compañía de letreros.

De acuerdo con Delgado, quien acudió a la audiencia con su esposa Leti, Siman lo estafó con $30,000: "A él lo conocimos hace seis años a través de un amigo común, que se dedica a los bienes raíces, pero jamás hubiera pensado que él nos haría algún daño''.

Según las investigaciones, Siman aseguraba a potenciales inversionistas que él contaba con información confidencial proporcionada por un empleado bancario sobre ciertas propiedades que pronto serían embargadas por el banco.

"A cambio de una tarifa, Siman dijo que podría adquirir una ‘reserva' y luego comprarle al banco las propiedades que se encontraban en proceso de ejecución hipotecaria a un precio con descuento, considerablemente inferior a su valor de mercado, haciéndoles creer a los posibles inversionistas que podrían revenderlas con una alta ganancia'', según los documentos del caso.

El acuerdo en el que Siman se declaró culpable también detalla que esas "reservas'' fueron vendidas a más de 15 personas que invirtieron más de $3.6 millones creyendo que tenían la opción de comprar la propiedad que pronto entraría en ejecución hipotecaria.

"La verdad de los hechos es que el acusado no tenía información privilegiada sobre qué propiedades entrarían en ejecución hipotecaria y nunca tuvo la posibilidad de adquirir esas reservas'', indican los documentos de la Corte.

En el caso de Rod Mez, quien vive en Aventura y dijo haber sido estafado con $5,000 por Siman, éste lo llevó a visitar una casa en Coral Gables de cinco dormitorios y valorada en $1 millón.

"Lo que me dijo Diego es que podría comprarla en $400,000 y delante de mis hijos me aseguró que sería mi nuevo hogar, así que me pidió un adelanto, pero todo era falso'', sostuvo.

A la audiencia también asistió Teresa Terri, que trabajó como asistente administrativa de Siman durante tres años. "El me estafó con $200,000'', afirmó esta mortificada residente de Pompano Beach quien acudió a la Corte con su esposo David Terri.

Las investigaciones oficiales también señalan que cuando los clientes le pedían a Siman el retorno de sus inversiones, éste solía enviar cheques que rebotaban por carecer de fondos.

El juez Cohn programó la lectura de sentencia para el próximo 15 de julio.

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