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Optimismo entre los jornaleros apunta a recuperación económica

Una mañana de la semana pasada, César Jiménez, un trabajador mexicano, se encontraba en el estacionamiento de una tienda mixta en Homestead, uno de los lugares tradicionales del sur de la Florida donde los jornaleros se concentran en espera de ser contratados.

Jiménez estaba convencido de que no iba a encontrar trabajo esa mañana.

De pronto, cambió su suerte.

Una camioneta roja entró al estacionamiento y se lo llevó junto con otro jornalero mexicano, Pepe Rangel, para trabajar en una granja cercana llenando cubetas con tomates.

Que Jiménez y Rangel fueran contratados el jueves resultó ser un momento simbólico del nuevo y apenas perceptible optimismo entre jornaleros inmigrantes, quienes todas las mañanas se paran en determinadas esquinas de Homestead y otras ciudades del sur de la Florida en busca de trabajo.

Para finales del 2008 y principios del 2009, el número de jornaleros en esta región estaba decreciendo, y muchos decían que pensaban irse, ya sea a otros estados o de regreso a sus países.

Pero entrevistas el jueves y viernes con 20 jornaleros en los condados de Miami-Dade y Broward arrojaron indicios limitados pero potenciales de una recuperación económica, al menos entre los jornaleros.

Recientes sondeos económicos indicaron que las percepciones de estos trabajadores son acertadas. Por ejemplo, las remesas de inmigrantes a América Latina se están estabilizando luego de una baja el año pasado. También las ventas de materiales de construcción se están incrementando.

Aún cuando la mayoría de los 20 jornaleros entrevistados la semana pasada expresaron pesimismo, pues 16 dijeron que las cosas andan igual o de mal en peor, hubo cuatro de ellos, todos con años de experiencia, que opinaron que pudiera haber un pequeño repunte económico.

"Hay un rayo de esperanza'', afirmó Víctor Salazar, nicaragüense de 35 años que esperaba ser contratado en un estacionamiento de un centro comercial cerca del entronque entre el Florida's Turnpike y la calle 40 del suroeste.

"Para esta temporada el año pasado yo conseguía trabajo uno o dos días a la semana'', afirmó. "Ahora estoy trabajando tres días a la semana la mayor parte del tiempo''.

Jiménez comentó que un amigo recientemente había obtenido trabajo estable por varios días en la rama de la construcción arreglando aceras.

"Es la primera vez que oigo que alguien consiguió trabajar en la construcción en más de un año'', comentó Jiménez, quien abandonó el estado de Georgia hace un año tras trabajar en la construcción allí por más de una década.

La observación de Jiménez refleja hasta cierto punto la información contenida en un artículo del servicio financiero Bloomberg la semana pasada, respecto a un repunte en la construcción.

El análisis se basa en informes de un aumento en ventas mensuales de los principales proveedores de materiales de construcción en el país.

Cemex SAB, el mayor productor estadounidense de cemento, y Vulcan Materials Co., el principal suministrador de grava, reportaron incrementos en marzo y abril, los primeros desde el 2006, según Bloomberg.

El declive en las remesas podría también estar terminando.

"Ya he podido enviar un poco de más plata a mi familia en mi país'', manifestó José Montaño, un hondureño entrevistado en una esquina en Broward cerca de la carretera 441, cerca de la autopista 595.

Un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que sigue de cerca la industria de las remesas, mostró que las transferencias de dinero de inmigrantes a países de América Latina y el Caribe se estabilizarían este año luego de una caída de un 15 por ciento en el 2009.

Nadie sabe a ciencia cierta si el optimismo expresado por algunos jornaleros del sur de la Florida indica una verdadera recuperación económica.

Activistas del sur de la Florida que defienden los derechos de los inmigrantes y que se mantienen en contacto con jornaleros y trabajadores inmigrantes dijeron que aún no está claro cuál es la verdadera tendencia económica y como pudiera afectar a los inmigrantes.

"Las cosas aún no se han estabilizado por completo'', aseguró Jonathan Fried, director ejecutivo de WeCount!, organización que apoya a los inmigrantes en Homestead. ‘‘Mucha gente aún no tiene trabajo [. . .] y la situación económica, que esperamos mejore, todavía no ha mejorado mucho''.

Wesler Joseph, trabajador haitiano de 63 años entrevistado en Homestead, resumió el estado general de ánimo de esta manera:

"Las cosas aún no han mejorado. Yo diría que van de mal en peor. La mayor parte del tiempo no hay trabajo''.

Otro trabajador haitiano sentado sobre una caja de plástico dijo que el frío a principios del año afectó la cosecha, complicando la escasez de trabajo.

"Hace dos años las cosas estaban mucho mejor'', afirmó Jules Hosse, de 30 años.

Pero mientras la mayoría de los jornaleros entrevistados parecían pesimistas esta semana, el estado de ánimo en los sitios de contratación era menos sombrío que el año pasado.

Los sitios de jornaleros desde Homestead a Fort Lauderdale parecían más activos y llenos de trabajadores en comparación con el 2009.

Había decenas de trabajadores y los entrevistados la semana pasada tenían opiniones divididas, mientras que los entrevistados hace un año unánimemente expresaban pesimismo y deseos de irse porque no había trabajo.

La semana pasada, por lo menos, nadie habló de marcharse.

No hay estudios que muestren si han regresado los trabajadores inmigrantes que salieron del país el año pasado por falta de trabajo.

El estudio oficial más reciente, publicado en enero, muestra una caída de 7 por ciento en el número de inmigrantes indocumentados en el país, de 11.6 millones a 10.8 millones.

El informe emitido por la Oficina de Estadísticas de Inmigración del Departamento de Seguridad Interna indicó que el declive coincidió "con la caída de la economía de Estados Unidos''.

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