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Robo de identidad: un problema grave en la Florida

Tia Nicole Holzworth tiene 18 años, planea asistir al college y trabaja después de la escuela en la organización de los viajes de los aparatos del parque de diversiones Fun Spot en Orlando.

Ella no es una lavadora de platos, ni una instaladora de losas, ni una trabajadora de la construcción.

Sin embargo, varios trabajadores indocumentados que durante los dos últimos años hicieron esos trabajos de obrero en los condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach, usaron su número de Seguro Social, según las autoridades.

Los trabajadores que obtienen empleos con los números del Seguro Social de otras personas pueden causar una gran confusión en los impuestos y la historia de crédito de la víctima. Los ladrones de identidad también pueden hacer falsos reclamos de compensaciones con el uso del número robado.

Una reciente batida policial en todo el estado ofreció un panorama del oscuro mundo de la venta de los documentos falsos que, según las autoridades, se encuentra en crecimiento a medida que los agentes de la ley toman duras medidas con las compañías que contratan a trabajadores indocumentados.

Los arrestos ocurrieron en un momento en que la Florida se ha convertido en el estado con el mayor per cápita de quejas de robo de identidad reportadas, al totalizar 22,664 en 2009, de acuerdo con la Comisión Federal de Comercio.

Casi una decena de casos de fraude que involucran a Holzworth y a una adolescente en Chicago se encuentran en las cortes del sur de la Florida después de la batida del mes pasado. Posiblemente cientos de trabajadores más hayan obtenido sus empleos con los números de Seguro Social de las jóvenes víctimas, señalaron los agentes.

"Esto puede arruinar seriamente mi crédito'', se quejó Holzworth. "Estoy tratando de ir al college. Eventualmente, voy a querer mi propia casa''.

Los detectives no pueden definir con seguridad quién está detrás de la venta de las falsas tarjetas de Seguro Social y, lo que es más importante, cómo los cabecillas de estos grupos adquirieron los números de las jóvenes.

La investigación comenzó en el 2007, cuando los detectives descubrieron que más de 100 personas usaban el mismo número de Seguro Social que un fugitivo que ellos perseguían. El número en realidad pertenecía a la adolescente de Chicago. Al final, se encontró culpables en el caso a 27 trabajadores a lo largo de la Florida.

Este año, Paul Sennett, un investigador de la división de fraudes a seguros del Departamento de Servicios Financieros de la Florida, revisó otra vez el número de Seguro Social de la adolescente de Chicago y encontró que más personas aún lo usaban, así como una variación de dos dígitos, que pertenecía a Holzworth en Orlando.

En marzo, los investigadores acusaron a 11 personas más, la mayoría en el sur de la Florida.

Aunque los números fraudulentos del Seguro Social se inventan con frecuencia, los especialistas que se encargan de investigar los casos de fraude creen que a menudo se obtienen a través de la internet, así como también de clínicas sospechosas del cuidado de la salud, empleados inescrupulosos del Departamento de Vehículos Motorizados y hasta de documentos que se echaron a la basura o debieron haber sido triturados.

"Hay una gran cantidad de métodos para apoderarse de estos números'', explicó Craig Walker, detective de la policía de Phoenix, uno de los 12 agentes que investigan el rampante fraude de documentos en la ciudad fronteriza con México.

Phoenix, Los Angeles y otras ciudades con grandes poblaciones de inmigrantes son conocidos focos donde florece la venta de documentos ilegales. El sur de la Florida no tiene sitios comparables para centrarse en ellos, dijo el mayor Geoffrey R. Branch, director de la Oficina de Compensación de Empleados, perteneciente al Departamento de Servicios Financieros.

Los sospechosos han declarado a los detectives de Branch que por lo general pagan unos $200 por tarjeta, pero sólo han dado vagas descripciones de los vendedores. Casi siempre dicen que la compra se hizo a través de un amigo de un amigo.

Ubilio Montejo, que tiene pendiente un juicio en Miami-Dade, admitió que utilizó una tarjeta del Seguro Social que hace años le dio un amigo, para poder obtener un empleo de construcción con la firma RTI Restoration Technology en el condado Palm Beach.

El amigo, que Montejo conocía como "Juan Carlos'' abandonó desde entonces la Florida, agregó.

"Yo no sabía nada'', le dijo a The Miami Herald Montejo, de 27 años y nacido en Guatemala. "No sabía a quién pertenecía el número''.

Otro acusado de Miami-Dade, Mario V. Hernández, de 42 años y nacido en Nicaragua, que trabajaba como lavaplatos en el Villagio Restaurant, en Coral Gables, se declaró nolo contendere el pasado 13 de abril de un delito grave de tercer grado por utilizar información falsa para conseguir empleo.

El fiscal Ankur Sevak había solicitado que se le hallara culpable y pidió para Hernández dos años de libertad provisional. Sin embargo, Antonio Marín, juez de Circuito de Miami-Dade, le permitió a Hernández salir en libertad con el crédito de haber cumplido un día de cárcel, además de una "condena en suspenso'', lo que significa que Hernández no cometió ningún delito.

El castigo no le gustó para nada a Holzworth.

"La decisión del juez me enfureció'', apuntó la joven. "Es mi número de Seguro Social, algo con lo que no se puede jugar. Tenían que haber tomado el caso con más seriedad''.

Hernández no pudo ser localizado para conocer qué pensaba. No vive en la dirección que aparece en el informe del arresto.

Las batidas forman parte de un esfuerzo de la división de fraudes del Departamento de Servicios Financieros. Al usar una estrategia novedosa, están acudiendo a una clásula de la ley de compensación a los trabajadores estatales que prohíbe usar falsa información para solicitar un empleo, incluso si el sospechoso nunca presentó una reclamación por lesiones.

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