Nation & World

Madres del sur de la Florida dan prueba ilimitada de amor

La cubana Rosa Hernández y la puertorriqueña Blanca Ramírez cruzaron sus vidas hace más de dos años en los pasillos de un hospital en Hollywood.

Ambas se habían atrincherado junto a las camas de sus hijos, quienes se encontraban en coma con el pronóstico de que quizás nunca volverían a despertar.

Hernández no podía creer que Maury, el mayor de sus dos hijos, que trabajaba como detective del Departamento de Policía de Broward, hubiera recibido un disparo en la cabeza cuando perseguía un motociclista, en agosto del 2007.

"Mi deber era estar al lado de Maury, darle todo mi cariño y ayudarlo a aferrarse a la vida'', afirmó Hernández en su hogar de Hialeah.

Tres meses después del incidente, el piloto Pedro Amieiro, hijo de Ramírez, se estrelló en una avioneta en el aeropuerto de Pembroke Pines.

"El daño cerebral de Pedro era severo y los doctores decían que podría quedar en estado vegetativo'', recordó Ramírez, en su casa de Davie, en Broward.

Hoy, ambos jóvenes no sólo caminan y sonríen con la expectativa de continuar sus respectivos procesos de rehabilitación, sino que en este Día de las Madres han organizado sendos almuerzos para Hernández y Ramírez en complicidad con otros familiares.

Tanto Hernández como Ramírez son ejemplos del sacrificio maternal en el sur de la Florida. Al igual que ellas, millones de madres son homenajeadas el segundo domingo de mayo en Estados Unidos, Europa y la mayoría de los países de América Latina.

"Yo doy gracias todos los días porque Dios me puso a mami en mi camino, ella es la luz de mi vida'', indicó Pedro, de 27 años, quien muestra las cicatrices del accidente en su rostro.

A los cinco meses de abandonar el Hospital Memorial Regional, en Hollywood, Pedro sólo pensaba en probar la especialidad de su madre: arroz con habichuelas (frijoles) y chuleta de cerdo.

"Ese fue un engreimiento, [capricho] pero de ahí en adelante me preocupé en darle una dieta sana, con verduras frescas, baja en calorías, para evitar cualquier sobrepeso'', comentó Ramírez.

Entre la cirugía y el largo período de terapias, explicó Ramírez, los costos médicos suman más de $1 millón, que fueron financiados por el seguro médico Medicaid, donaciones de organizaciones benéficas y aportes familiares.

"Ahora ya no tenemos presupuesto para seguir llevando a Pedro a terapias en centros médicos'', agregó. "Pero eso no me frustra, al contrario, lo que estamos haciendo es salir por nuestra cuenta a caminar distancias cortas, a pintar y hemos encontrado un centro donde mi hijo podrá jugar tenis en silla de ruedas para estimular sus movimientos''.

"Yo estoy muy animado y todo gracias a mami'', aseguró Pedro.

También Maury, de 31 años, reconoció que mantiene su actitud positiva de recuperación gracias a su familia, pero en especial a Hernández. La dedicación de la madre la llevó a pedir licencia para ausentarse durante 15 meses de la escuela primaria Ernest R. Graham, en Hialeah., donde ha trabajado por 18 años.

"Al comienzo fue muy duro ver a mi hijo, él era todo un atleta, y de pronto yo tenía que ayudarlo a ir al baño, vestirlo y darle de comer, incluso durante los primeros meses en casa yo dormía a su lado porque tenía miedo de que se cayera de la cama, pero para eso estamos las madres'', afirmó Hernández.

Pero, agregó, Maury es el hijo que toda madre quisiera tener, y sobre todo, un hombre de detalles.

En mayo del 2008, nueve meses después de haber sido baleado, Maury acudió en silla de ruedas a comprarle una cartera de regalo.

"El sabe que entre las cosas materiales me encantan las carteras, pero lo que más me impactó fue el gesto de mi hijo, porque en plena etapa de recuperación, él hizo el esfuerzo de buscar algo para mí'', relató Hernández.

Además, el viernes Maury le envió un arreglo de orquídeas a la escuela.

"Mi mejor regalo es tener vivo a mi hijo, estar a su lado, así que ya se pueden imaginar lo emocionada que me siento con haber recibido estas orquídeas preciosas'', sostuvo Hernández. "Lo único que les puedo decir a todas las madres es que nunca pierdan la fe con un hijo, porque el tiempo siempre trae cosas buenas''.

Related stories from Vida en el Valle

  Comments