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Florida teme desastre por mancha de crudo

Autoridades ambientales y de control de emergencias de la Florida reconocieron el sábado que el estado no puede proteger todas las costas amenazadas por el derrame de crudo que se ha extendido por el Golfo de México más rápido de lo esperado.

El gobernador Charlie Crist, quien viajó a la zona conocida como el Panhandle, en el extremo oeste del estado, para inspeccionar los preparativos, advirtió que el estado pudiera enfrentar una catástrofe ambiental y económica.

"Es sencillamente increíble la magnitud [del derrame]'', afirmó Crist, refiriéndose a un área contaminada que se ha multiplicado por tres desde que fue observada anteriormente esta semana y ahora es mayor que los condados Miami-Dade y Broward. "No es un derrame, es un derrame continuo''.

El presidente Barack Obama planeaba visitar el domingo la costa del Golfo de México, donde ya han comenzado a acumularse los primeros grumos de crudo en la vegetación marina del Delta del Mississippi y una marea de crudo avanza amenazante hacia la costa.

Mississippi, Alabama y Florida se preparan para una limpieza de pesadilla a consecuencia del incendio y hundimiento de una plataforma marina de perforación petrolera, que ha provocado el mayor derrame petrolero en la historia del país desde el desastre del Exxon Valdez, en Alaska, y pronto pudiera sobrepasar el notorio accidente de 1989.

En momentos que equipos de trabajadores batallan por contener el avance de la marea negra, dado que los tubos inflables de contención no han podido detener el avance del crudo debido a la mar picada y fuertes vientos, y dado que los dispersantes químicos y quema de crudo en el agua sólo han probado ser un éxito parcial, el Servicio Guardacostas y British Petroleum se apresuraban a encontrar alguna manera de tapar el pozo, ubicado a una milla de profundidad.

"Lo primero que hay que hacer es controlar el flujo de crudo en la fuente'', subrayó el almirante Thad Allen, del Servicio Guardacostas, nombrado por el gobierno de Obama para contener el derrame. "Esto no se puede seguir combatiendo en la superficie y en la costa''.

El jefe ambientalista de la Florida, Michael Sole, quien viajó con el gobernador, se hizo eco de ese punto de vista y dijo que la estrategia se concentraría en minimizar los daños a las zonas costeras, estuarios y zonas de especies en peligro de extinción.

"No se puede proteger con tubos inflables todo el estado'', comentó Sole, "y como se puede ver con la mar picada, el crudo se salta los tubos''.

En el Condado Bay, uno de los seis condados del Panhandle donde Crist declaró el estado de emergencia, no habrá nada que proteja las famosas arenas de Panama City Beach.

‘No será una esfuerzo de prevención porque no puede evitar que llegue a las playas'', dijo Mark Bowen, director del Centro de Control de Emergencias de Bay. "Será un esfuerzo de limpieza''.

La prioridad en Bay es evitar que el crudo llegue a la Bahía St. Andrews Bay, un sistema frágil de tierras húmedas bajas, dijo. Las cuadrillas planeaban emplear tubos inflables de contención pero Bowen también solicitó que BP enviara un aspirador de crudo para colocarlo a la entrada de la bahía.

Bowen dijo que esperanza que los vientos que habían hecho retroceder el sábado la marea de crudo de su punto más cerca a tierra, 89 millas, a 127 millas, se mantuvieran.

"Todavía hay una posibilidad de que lo peor no suceda'', agregó.

El pronóstico oficial de la Dirección Nacional de los Océanos y las Atmósfera indican que la marea de crudo se mantendrá alejada del Panhandle durante los próximas 72 horas, pero Allen advirtió que los vientos estaban cambiando y que las autoridades de emergencia del estado consideraban que la situación era sólo temporal y que para el miércoles algo de crudo llegaría a la costa.

Algunos dueños de negocios ya están sintiendo las consecuencias del derrame.

Bob y Nelly Elia, dueños de del Motel Sunny de Panama City Beach, dijeron que dos familias habían cancelado sus reservaciones.

"Están llamando para saber qué sucede y determinar si podemos devolverles su dinero'', dijo Bob Elia. "El momento no podía ser peor porque la temporada alta comienza en un mes''.

En el Russell-Fields Pier, que se extiende 1,500 pies en el mar en Panama City, Sheila Sawyer, de Dothan, Alabama, vino con una caña de pescar y muy molesto.

"Sabíamos que teníamos que venir'', dijo Sawyer. "Esta pudiera ser nuestra última oportunidad en mucho tiempo.

En Pass Christian, Mississippi, Jimmy Rowell, de 61 años, camaronero de tercera generación, declaró a The Associated Press: "Para nosotros se acabó. Si el crudo llega a tierra, se acabó. A nadie le gustan los camarones con petróleo''.

En momentos que los estimados de la envergadura del derrame de la plataforma Deepwater Horizon aumenta, lo mismo sucede con la preocupación sobre la velocidad de la respuesta tanto de BP como del gobierno federal y la incapacidad del sector petrolero --que desde hace mucho se ha enorgullecido de su tecnología avanzada e historial de seguridad-- para interrumpir el flujo de crudo del yacimiento.

Una gran interrogante --y una gran complicación para los administradores de emergencias-- es saber cuánto crudo se ha derramado desde el 20 de abril en la explosión y hundimiento que ha dejado un saldo de 11 empleados desaparecidos, que se piensa están muertos. El Servicio Guardacostas calcula el derrame entre 1,000 barriles diarios inicialmente, hasta 5,000 barriles diarios, equivalentes a 210,000 galones.

Los ambientalistas han rechazado esos cálculos por considerarlos demasiado bajos. Algunos científicos que le siguen la pista al derrame concuerdan en que es mucho mayor --y potencialmente mucho más castastrófico-- que lo pronosticado por las cuadrillas de contención.

Hans Graber, director del Centro de Sensores Remotos de la Universidad de Miami, dijo que las imágenes de satélite y radar indican que el derrame aumentó de unas 1,000 a 3,500 millas cuadradas en dos días. Ian MacDonald, oceanólogo de la Universidad Estatal de la Florida, usó imágenes de satélite para calcular el derrame en entre 8 y 9 millones de galones hasta el jueves.

En comparación, el Exxon Valdez derramó 11 millones de galones de crudo ligero en las limpias aguas de Alaska. El cálculo oficial del Servicio Guardacostas desde la explosión del 20 de abril fue de 1.6 millones de galones.

MacDonald dijo que su intención no era criticar el esfuerzo del gobierno federal, sino simplemente responder a la pregunta de cuánto crudo se ha derramado.

"Esta desafortunada emergencia va a poner a prueba nuestro nivel de preparación'', dijo. "Los próximos días y semanas determinarán eso. En este momento no lo sabemos con exactitud''.

Allen dijo que era imposible determinar exactamente cuánto crudo sale del yacimiento. Una solución permanente, un pozo de alivio que BP planea comenzar a perforar pronto, pudiera demorar tres meses en comenzar a operar.

"El derrame continuo durante esa cantidad de tiempo va a causar una cantidad extraordinaria de problemas'', dijo.

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