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Noriega podría no regresar nunca a Panamá

El ex dictador panameño Manuel Noriega, que convirtió a su país en un centro del narcotráfico en el punto más alto de la guerra de Estados Unidos contra las drogas, podría no regresar nunca a Panamá.

El lunes por la tarde, la antigua némesis del presidente George H.W. Bush pasó sus últimos momentos en la prisión federal de Miami antes de abordar un vuelo hacia Francia para enfrentar nuevos cargos de lavado de dinero, lo que pone fin a uno de los casos de drogas con mayor carga política en el continente.

"Fue la madre de todas las batallas en la guerra contra las drogas'', dijo el ex fiscal federal miamense Myles Malman, quien llevó el caso a principios de los años 90. ‘‘Había mucho en juego, la reputación de los fiscales, del gobierno federal y del presidente de Estados Unidos''.

Noriega, que ya había pasado 20 años en prisión federal, fue subido a un avión de Air France después que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, firmó la orden de extradición.

Noriega, que tiene más de 70 años, fue derrocado y trasladado a Estados Unidos para ser juzgado después de la invasión estadounidense de 1989 que lo sacó del poder. Fue hallado culpable de tráfico de cocaína y confabulación para traficar drogas en 1992 y fue declarado prisionero de guerra por el juez federal de distrito William Hoeveler.

La sentencia por el caso de drogas terminó el 9 de septiembre del 2007 pero no fue liberado.

Noriega y sus abogados alegaron debía ser enviado a Panamá, donde enfrenta cargos de asesinato, porque era prisionero de guerra. Sus abogados defensores dijeron que Estados Unidos infringía la Convención de Ginebra al no devolverlo a Panamá. Pero varios tribunales federales rechazaron la alegación y la Corte Suprema se negó a escuchar su apelación final este año.

La mayoría de los magistrados rechazó la apelación sin comentario. Los magistrados Clarence Thomas y Antonin Scalia dijeron que estaban dispuestos a tomar el caso para ayudar a decidir cuál es la ley que se aplica a los prisioneros de guerra detenidos en Estados Unidos. Noriega era la única persona detenida en el país en esa categoría.

En un esfuerzo final, los abogados de Noriega, Frank Rubino y Jon May, pidieron oficialmente a la secretaria de Estado que enviara a Noriega a Panamá, alegando que la solicitud de extradición de ese país se presentó primero y presentaba cargos más serios que los de Francia.

Los dos abogados expresaron decepción después de conocer por los medios que el gobierno federal había enviado a Noriega a Francia.

May dijo que la intención siempre fue enviar a Noriega a Francia porque cuando su cliente tuvo derecho a las libertad condicional, las autoridades federales dijeron en la audiencia que la familia Bush había expresado serias preocupaciones sobre una amenaza potencial al ex mandatario estadounidense si era liberado.

"La única razón por la que Francia solicitó la extradición de Noriega es porque la familia Bush no quería que Noriega regresara a Panamá'', dijo el abogado. "Quieren que muera en prisión en Francia''.

"Estoy convencido de que la extradición de Noriega a Francia fue un favor político de los franceses'', agregó.

Unas semanas antes de que terminara la condena de Noriega en septiembre del 2007, el gobierno federal presentó documentos que apoyaban la solicitud de Francia de que lo extraditaran para ser juzgado por acusaciones de lavado de dinero de las drogas en ese país. Noriega fue hallado culpable en ausencia de lavar unos $3 millones en fondos derivados de la venta de drogas, pero Francia ha aceptado darle la oportunidad de un nuevo juicio.

Noriega enfrenta una condena de 10 años por desviar $3.15 millones a una cuenta de banco. Lo acusaron de usar parte de ese dinero para comprar tres apartamentos de lujo en París.

Hace varias décadas, Noriega era un aliado confiable de Estados Unidos cuyo historial incluía haber servido en una ocasión como un operativo de la CIA.

Pero el poder y el tráfico de drogas lo llevaron a la perdición. El presidente George H.W. Bush ordenó a las fuerzas armadas que invadieran Panamá en la Operación Causa Justa el 20 de diciembre de 1989.

Noriega se refugió en la Nunciatura Apostólica de la ciudad de Panamá, pero se entregó a las tropas estadounidenses el 3 de enero de 1990. Mientras estuvo allí, las fuerzas de Estados Unidos rodearon el edificio con enormes altoparlantes que tocaban rock, como piezas de Guns 'n' Roses, a todo volumen. La música cesó cuando El Vaticano se quejó de hostigamiento.

El general fue traído directamente a Miami, donde luego sería juzgado. No fue hasta 1992 que la fiscalía federal --el fiscal Malman junto a sus colegas Michael "Pat'' Sullivan y Guy Lewis-- lograron el fallo de culpabilidad debido a las complejidades legales y políticas del caso.

Después de que fue declarado culpable y sentenciado, el juez federal Hoeveler lo

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