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Obama deberá decidir en unos años si desplegará el nuevo tipo de armamento

En los próximos años, el presidente Barack Obama decidirá si desplegar un nuevo tipo de armas capaz de llegar a cualquier parte del planeta desde Estados Unidos en menos de una hora y con tal fuerza y exactitud que disminuiría mucho la necesidad de que el país se apoye en su arsenal nuclear.

Sin embargo, incluso ahora, las preocupaciones sobre esa tecnología son tan grandes que el gobierno de Obama accedió a una demanda rusa de que EEUU eli-minara un misil nuclear por cada una de estas armas convencionales instaladas por el Pentágono. Según la Casa Blanca, esa provisión está contenida en el nuevo tratado START que Obama y el presidente ruso Dimitri A. Medvedev firma-ron hace dos semanas en Praga.

Llamado Prompt Global Strike (Ataque Global Rápido), el nuevo armamento fue creado para tareas como atacar a Osama bin Laden en una cueva, si se pudiera encontrar; interferir con un misil norcoreano mientras todavía está en la rampa de lanzamiento o destruir un enclave nuclear iraní, todo sin traspasar el umbral nuclear. En teoría, lanzaría un peso enorme a gran velocidad y con una extraordinaria exactitud, produciendo el poder destructivo de una ojiva nuclear.

En conversaciones personales con Bush, los líderes rusos se quejaron de que la tecnología pudiera aumentar el peligro de una guerra nuclear porque Rusia no sabría si los misiles llevaban ojivas nucleares o no. Bush y sus asesores concluyeron que los rusos tenían razón.

Como resultado, la idea "realmente no fue a ninguna parte en el gobierno de Bush'', dijo hace poco el secretario de Defensa Robert M. Gates, que ha servido a ambos presidentes, en el programa This Week de ABC. Pero añadió que la idea "ha sido adoptada por el nuevo gobierno''.

Obama aludió al concepto en una reciente entrevista con The New York Times, al decir que era parte de un esfuerzo por "desplazarse hacia un menor énfasis en las armas nucleares'' y aseguró al mismo tiempo "que nuestra capacidad de armas convencionales es un disuasivo efectivo en todas salvo las más extremas circunstancias''.

El equipo de seguridad nacional de Obama descartó la idea de poner las nuevas armas convencionales en submari-nos. En vez de eso, la Casa Blanca le ha pedido al Congreso alrededor de $250 millones el año que viene para explorar la nueva alternativa, una que utiliza parte de la tecnología bélica más avanzada que existe junto con otra que todavía no se ha inventado.

Según el plan, la ojiva del Prompt Global Strike estaría montada en un misil de largo alcance. Atravesaría la atmósfera a varias veces la velocidad del sonido, generando tanto calor que tendría que ser pro-tegida con materiales especiales para evitar que se derrita. (En ese sentido, es similar al problema que confrontaron los diseñadores del transbordador espacial).

Pero puesto que el vehículo permanecería dentro de la atmósfera, sería mucho más manejable que un misil balístico, capaz, por ejemplo, de evitar el espacio aéreo de países neutrales o mantenerse fuera de un territorio hostil.

El Pentágono espera desplegar una versión temprana del sistema para el 2014 o el 2015. Pero incluso los más optimistas no esperan que un despliegue completo de misiles, ojivas, sensores y sistemas de control pueda entrar en el arsenal hasta entre el 2017 y el 2020.

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