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Vedette cubana Amalia Aguilar recibirá las Llaves de la Ciudad de Miami

La vedette cubana Amalia Aguilar, una de las leyendas de la Epoca de Oro del cine mexicano, recibirá el jueves 22 las Llaves de la Ciudad de Miami, de manos de su alcalde Tomás Regalado. La actividad, que tendrá lugar en el Teatro Tower del Miami Dade College, está auspiciada por el centro de estudios, el Instituto Cultural de México, la Fundación Apogeo y el Centro Cultural Cuba 8.

"A lo largo de mi carrera me han hecho muchos homenajes, pero nunca había recibido un reconocimiento en Miami, donde tengo tantos familiares y muchos amigos. Gracias a la gestión de Baltasar Martín y la revista Venue podré hacer mi sueño realidad'', expresó la artista de 82 años, residente en Tecamachalco, Estado de México.

Actriz, cantante y bailarina, Aguilar inició su carrera siendo muy niña junto a su hermana Cecilia en carpas y teatros de Matanzas, donde nació el 3 de julio de 1928. Y tras una gira del dúo por Panamá, continuó sola en La Habana como figura de Radio Cadena Azul y los cabarets Eden Concert y Tropicana.

"Para esa época mi padre me había puesto profesores porque estaba seguro de que yo sería vedette. Jamás olvidaré una frase que me repetía, 'no te bajes del escenario hasta que no triunfes'. Por eso siempre digo que cuando llegué a México en la década de 1940, ya estaba consagrada en mi país. ¡Yo no fui hecha con tambores! Me formé con mucha displina y mucho estudio...!'', aclaró enfática.

En la capital mexicana, Aguilar incursionó con éxito en la radio, centros nocturnos y teatros de variedades, bajo el padrinazgo del empresario Emilio Azcárraga Vidaurreta. Sin embargo, su verdadero despegue internacional se produjo tras su debut cinematográfico en Pervertida (1946), la película que le ganó el mote de "el torbellino tropical'' durante la década que se mantuvo en el candelero.

"Yo aprendí a bailar sola. Si tengo ese sabor es porque mi madre era una mulata blanconaza. Eso quiere decir que tengo algo de negro. El baile hay que sentirlo'', enfatizó al desmentir la falsa creencia de que fue el director español Juan Orol, creador del cine de rumberas, quien le enseñó su irrepetible contoneo. "Yo ni lo conocía en esa época. El sí aprendió la rumba en los solares de Cuba y se la enseñó a sus enamoradas [las vedettes] Rosa Carmina y María Antonieta Pons. Pero las hacía mover como licuadoras''.

Entre la veintena de películas que Aguilar filmó en México, se destacan Calabacitas tiernas (1949), Novia a la medida (1949) y Al son del Mambo (1950), cinta en la que comparte créditos con Rita Montaner y Dámaso Pérez Prado que se proyectará el jueves en la noche en el Tower.

"A todos mis películas les puse el mismo amor. Los galanes me adoraban'', dijo al refererirse a sus experiencias con Germán Valdés îîTin Tan'', Roberto Cañedo, Jorge Negrete y Pedro Infante, con quien filmó "Dicen que soy mujeriego" (1949).

La vedette sigue tan activa como en su juventud. De hecho, cuenta orgullosa que estudia piano y está aprendiendo computación.

"No soy del tipo de persona que está metida en la cama todo el día viendo la televisión. Si sólo peso 52 kilos es porque un día sí y otro no camino por Chapultepec. Mi vida siempre ha sido muy sana. No bebo y nunca fumo. Siempre estoy pendiente de mi familia y de mis amistades más queridas, como Olga Guillot, mi hermana del alma'', reveló la vedette, que cada vez que visita Miami disfruta sus escapadas a los restaurantes de la Calle 8 para degustar los tostones que no encuentra en México.

Aguilar cerró su carrera cinematográfica con "Los platillos voladores" (1956). Y aunque regresó a la pantalla en una aparición especial en "Tiempo afuera" (2000), su que hacer artístico se concentró en los espectáculos en vivo donde suele decir sus poemas.

"No siento nostalgia por el mundo del cine. Me retiré a los 32 años en pleno éxito. Recuerdo que poco después de casarme con el doctor Raúl Beraún Botoya, el padre de mis tres hijos, él me dirigió en Un paso a la vida, en la selva de Iquitos. Sin embargo, la dejamos sin terminar porque salí embarazada. El quería que yo estuviera contenta, pero como soy del signo Cáncer, preferí dedicarme a mi familia''.

Entretanto, la artista espera la salida al mercado de su libro de memorias Plumas, rumba y sabor y Entre bambalinas sin maquillaje, un volumen de poemas que suele decir en sus espectáculos.

"Para nosotros, es un orgullo distinguir con la Llaves de la Ciudad a una artista de la envergadura de Amalia Aguilar'', expresó el alcalde Tomás Regalado. "Afortunadamente, Miami es un sitio donde la trayectoria de todos los grandes de Cuba puede ser reconocida''.

Al finalizar la ceremonia, la artista declamará sus poemas y bailará al ritmo del bongó de Jesusito Hernández en el Centro Cultural Cuba Ocho, donde también actuarán el transformista Mari Trini y el cantante Rigo Palma.

Homenaje a Amalia Aguilar en el Teatro Tower del Miami Dade College, 1508 SW Calle 8 y Centro Cultural Cuba Ocho 1465 SW Calle 8. Jueves 22 a las 6:30 pm. Informes: 786-390-5855

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